Chinesca

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (III)

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (III)

Querido Teo:

En 1958 el grupo que trató de compartir el mismo movimiento, como Jules y Jim compartirían a la misma mujer, eclosionó. Eran más de cinco, pero los más importantes se llamaban Claude Chabrol, Francois Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer y Jacques Rivette. Puedes recuperar los dos capítulos chinescos previos dedicados a la Nouvelle Vague aquí y aquí.

La espía chinesca: Cine fantástico (II)

La espía chinesca: Cine fantástico (II)

Querido Teo:

Allá por el final de la década de los años 20 me fui hasta la mansión de los vizcondes de Noailles en Hyéres, donde se daba un microcosmos de lo que fue esa edad dorada en Francia. Estos vizcondes eran de los más acaudalados y excéntricos. Gastaban su dinero en fiestas y orgías; yo llegué a participar en alguna de sus fiestas de disfraces. Por aquél entonces también les gustaba comportarse como verdaderos mecenas de las artes. Encantados por las salidas de tono, no podían por menos que sentir una gran reverencia por aquel movimiento que había nacido en París, que indagaba en el mundo del inconsciente y cuyos miembros a veces se comportaban como unos locos devotos, tal y como querían ser los propios vizcondes de Noailles. Ese movimiento era el surrealismo, y los vizcondes de Noailles, seducidos por una de sus más provocadoras expresiones, la película “Un perro andaluz”, tomaron la determinación de traerse a su mansión a su director, Luis Buñuel, para que escribiese, con total libertad creativa, otro de esos exabruptos.

La espía chinesca: American independent films (II)

La espía chinesca: American independent films (II)

Querido Teo:

En mi zigzagueante ruta por las películas off-Broadway más importantes de la Historia del cine de los USA me hallo ahora en los albores de la contracultura. Los años cincuenta supusieron un cambio de ritmo en la narrativa estadounidense. La América del Mcarthysmo, de la Guerra Fría, de la sociedad de consumo, del miedo, se había convertido en una gran masa solitaria. Las comunidades marginadas parecían ser las únicas garantes del sueño americano. Saxofonistas negros, drogadictos, homosexuales, obreros, indigentes, poetas liberados, eran la falla entre la cultura de la propiedad privada y la civilización tecnológica, los herederos del espírito de comunión con la naturaleza de Thoreau y del renacimiento espiritual de Walt Whitman. Jack Kerouac, a golpe de cafeína y benzedrina, mecanografiaba, en un único rollo sin márgenes, sus experiencias de esta América, hasta entonces no descrita, de marihuana, prostitutas, hispanos sin recursos, peyote, negros y tugurios de jazz en su novela “En la carretera” mientras el “be bop” y el “free jazz” que despuntaba en California marcaban la antítesis del jazz académico de la costa este y Allen Ginsberg loaba a los homosexuales en fiestas de ácido. Había nacido la generación “beat”, o generación golpeada, que rechazó el puritanismo y el acomodo doméstico de una sociedad de posguerra, pobre y sedentaria, en favor de la búsqueda de comunidades libres y abiertas. Y el cine también se empapó de la “beat generation”.

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (II)

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (II)

Querido Teo:

La Nouvelle Vague debe ser entendida desde dos perspectivas. En el campo social se da un fuerte individualismo. En el campo cinematográfico las películas que se hacían (antes de la irrupción  de la Nouvelle Vague) se basaban en cánones anticuados y en viejos personajes de novela (el mencionado cinema de qualité, que no es de qualité ni es nada).

La espía chinesca: Cine fantástico (I)

La espía chinesca: Cine fantástico (I)

Querido Teo:

Paseando por los boulevares de París, me he encontrado con mi amigo Géo, como encargado de un puesto de confitería y juguetes. Me extrañó ver al creador de uno de los primeros géneros cinematográficos, olvidado ahora por la potente industria de los años 30. “C’est la vie”, me dijo, y, como todo anciano entrañable, me contó la historia de su vida.

La espía chinesca: American independent films (I)

La espía chinesca: American independent films (I)

Querido Teo:

Es un fenómeno curioso el hecho de que los directores de cine menos lucrativos, los “independent film-makers”, hagan hecho bandera de su falta de medios y se nos aparezcan hoy como un grupo bien diferenciado de sensibilidad esnob; carecer de dinero, apoyo del público o perspectiva financiera, a la hora de afrontar un proyecto cinematográfico, se consideran atributos más que suficientes como para permitirse comportar una personalidad autocomplaciente y afectada.

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (I)

La espía chinesca: En las entretelas de la Nouvelle Vague (I)

Querido Teo:

Puedes llamarme Musidora, debido a mi parecido con la actriz de la película “Los vampiros” (Les vampires, 1915). Soy una espía desconocida que, huída primero de la dictadura de Stalin, acabé en la lista negra del general MacArthur acusada de comunista. Desde entonces, me dedico a viajar a través del tiempo y el espacio por los diferentes períodos cinematográficos, con el objetivo de descifrar el entramado de la producción de los distintos países, en cuyos cines me cuelo sin ser vista.