“15:17 Tren a París”

“15:17 Tren a París”

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La web oficial.

El argumento: En la tarde del 21 de Agosto de 2015, tres jóvenes americanos que viajaban por Europa se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París, con 500 pasajeros a bordo. La película narra el curso de las vidas de estos amigos, desde los avatares de su niñez para encontrar su destino, hasta la serie de eventos que precedieron al ataque. A lo largo de esta desgarradora experiencia, su amistad nunca flaqueó, convirtiéndola en su mejor arma.

No conviene ver: “15:17 Tren a París” es el intento de Clint Eastwood (a sus casi 88 años) de seguir sorprendiendo con su cine preocupado por historias sencillas y universales que destacan por el valor humano de sus protagonistas. Hombres hechos de una pieza, con sus códigos morales, que los enarbolan frente a los demás y los avatares imprevistos que presenta la vida. Si en “Sully” se introducía en la integridad de un hombre cuya integridad era cuestionada por una opinión pública ambivalente y que cambia la inercia de héroe a villano simplemente con un chasquido, y el drama psicológico que eso le acarreaba llevándole las circunstancias a tomar una decisión drástica y trascendental reaccionando el ser humano de la manera más inesperada, en su nueva cinta se interesa más por crear el contexto, la personalidad, el carácter y la camaradería de tres jóvenes usamericanos antes de que se produzcan los hechos que vertebran la cinta. Un caldo de cultivo previo que sirve para empatizar con unos personajes que, si bien sufren el hecho de no ser actores profesionales, logran cumplir en el clímax de la cinta aunque la historia se focalice en uno de ellos y se centre mucho en el origen de esa amistad y fidelidad mantenida desde la infancia y esa road movie casi de postal por diferentes lugares de Europa sin tener los protagonistas ni idea (aunque el espectador sí) de lo que el destino les tiene preparado y es precisamente esa alterabilidad de la rutina y el plan previsto lo más orgánico y lo que más encaja con un día a día (como el que vivimos cada uno de nosotros) en el que no sabemos que hay a la vuelta de la esquina. Eastwood no necesita de muchos artificios para hacer un drama efectivo y con el interés necesario sobre un acto de valor alejado del hombre corriente, tan sencillo como pretendidamente desapercibido y sólo realmente interesante en la discoteca en Ámsterdam o en ese tren, aunque falla en ese punto vibrante y emocional que la fuerza de la historia merecería y que ya se vio en cintas como “United 93”. El puzzle no encaja dramáticamente y tampoco la recreación documental es especialmente lucida y novedosa para una historia que, en cierta manera, se ha visto varias veces ya en el cine y que aquí es abordada por la verdad de estos ex marines convertidos en héroes. La ficción y la realidad más unidas que nunca, en la que Eastwood no busca la recreación sino una verdad intimista y universal sobre la vida y la muerte así como nuestro papel en el mundo, que a veces y en el momento más insospechado requiere de nuestra acción para salvar a los demás del descarrilamiento al que nos puede llevar una existencia siempre imprevisible y (muchas veces) injusta y volátil, aunque no le salga en esta ocasión al dejar de lado cualquier conflicto y desarrollo dramático que hace que las piezas por separado sean interesantes pero que en su conjunto construyan una figura de cartón piedra. Una buena escena final no justifica lo visto en pantalla anteriormente para una cinta que, a pesar del oficio de Clint Eastwood y su duración de hora y media, termina aburriendo sin saber cómo enganchar al espectador y quedando como un boceto poco trabajado que sufre especialmente que la celeridad con la que aborda el director todos sus proyectos (sin reescrituras de guión, regrabaciones o una larga postproducción) le haya jugado una mala pasada ya que su talento y brillantez habitual tiene como misión imposible camuflar los débiles y lánguidos cimientos en los que se sostiene una película que se queda en la anécdota de haber contado con la tripulación real que formó parte de ese viaje que estuvo cerca de ser fatídico.

Conviene saber: Clint Eastwood aborda su 36ª película como director completando su trilogía de patrioterismo, valor y héroes anónimos compuesta también por “El francotirador” (2014) y “Sully” (2016).

La crítica le da un TRES

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