Cuaderno de viaje: Un castillo en las Islas Hébridas

Cuaderno de viaje: Un castillo en las Islas Hébridas

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Querido diario:

Mi tío Anibal sigue de viaje y desde Irlanda se ha ido hasta Escocia, la tierra de Sean Connery, la misma tierra volcánica y brumosa que esconde los secretos de la fortaleza que aparecía en “La Trampa”.

Querido sobrino:

Me siento vulgarmente atraído por el robo cuando lo comete un ladrón culto y de guante blanco, sobrino. Aunque hay muchos, yo recuerdo a Sean Connery que siendo un nacionalista escocés, elige como santuario doméstico un lugar cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la piel de Escocia: el castillo de Duart.

Me alojo en el Kinloch Hotel, que era una vieja posada para ganaderos que está entre Craignure e Iona. Es pequeño, acogedor y cálido. Gente local receptiva y dispuesta a conversar. Pero lo que más destaca es la comida con pescados frescos y gamo en temporada.

El tren llega desde Glasgow hasta la ciudad costera de Oban. El ferry hasta Craignure navega durante 45 minutos hasta la isla de Mull. A ras de mar se elevan los más de mil metros de la segunda montaña más alta de las Hébridas. Toda la isla es magma vomitado desde un costurón en la corteza submarina hace 50 millones de años. De la bruma surge el castillo, suspendido en el acantilado cuyo nombre significa “promontorio oscuro”.

El castillo está abierto del 1 de mayo al 11 de actubre, para que los turistas visiten sus salones y se horroricen en las mazmorras con el toque macabro de unos maniquíes a tamaño natural de prisioneros de la Armada española. El castillo fue la dote de una McDougalls cuando se casó con un Maclean hace 600 años, y desde entonces ha sido destruído varias veces.

Cuando en el siglo XVII su señor fue nombrado baronet, el título inferior de la nobleza inglesa pero con derecho hereditario, el edificio ya poseía la torre y el patio de armas. Hace menos de diez años los buzos descubrieron en la costa los restos de un barco de guerra de aquella época, The Swan, enviado por Cromwell contra los Maclean, enemigos del parlamentarismo. En 1911, un rico Maclean compró el castillo tras un siglo de servir como cuartel para devolverle su esplendor.

El clan Maclean, sobrino, no es una familia. Es una raza. En el 2002 los más de 600 Maclean repartidos por todo el mundo se reunieron en asamblea en su castillo para celebrar los 60 años del jefe de familia. Honraron a la condesa de Wessex, Sophie Rhys-Jones, descendiente de los Maclean de Duart y casada con el príncipe Eduardo de Inglaterra. Puedes verlo en la página web del clan. Hasta los espartanos se han adaptado al ciberespacio.

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