Una de zombies

Una de zombies

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Querido diario:
La clínica ha tenido que ampliar el ala zombie porque están de moda. Al principio los zombies eran cosa del vudú caribeño, porque daban mucho juego para argumentos donde se hable de las fronteras de la muerte, pero la idea del muerto que revive también es muy vieja dentro del cine.

En una de sus últimas películas Boris Karloff se convertía en zombie gracias a las artes de su jefe, un doctor que justamente estaba perfeccionando un mecanismo de resurrección. Así resumía el guionista la sensación de estar muerto cuando Boris se venga de sus asesinos y regresa a su hogar:

-Al cementerio. Sólo allí pertenezco.
-Un momento. Mírame -le dice el doctor antes de que sea tarde-. Te devolví a la vida para preguntarte algo. Dime, ¿que es la muerte?

Boris mira al vacío como el jugador que falla un penalti que hace perder la copa de Europa a su equipo y responde:

-Después del shock, sentí paz y luego… Silencio.

Los diálogos de zombies siempre iban del atontamiento del “recién levantado”, aunque fuera de una tumba, a la filosofía profunda hasta que llegó “Un hombre lobo americano en Londres” donde Landis los transformó. Los zombies se convirtieron por primera vez en unas figuras amistosas con sentido del humor. El momento más divertido de sus diálogos está en la escena donde discuten los problemas de ser un zombie destrozado y putrefacto en un cine de Londres, ante imágenes de una película pornográfica.


“Estás horroroso”, le dice con simpatía el hombre lobo que ha mordido a su amigo semiputrefacto, y éste parece sonreír resignado entre el resto de los zombies que se quejan de su situación por “cuestiones de imagen”.
Aquí Analonso nos muestra que estamos rodeados….…

zombiesdecine.mp3

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