Arthur Miller y Hollywood.

Arthur Miller y Hollywood.

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Querido diario:
Mi tío Anibal me envía una carta sobre Miller, uno de los guionistas y escritores clásicos que acaba de entrar en mi fiambrera. Aquí te la pego…

Querido sobrino:

La desaparición del último protagonista del mundo hollywoodiense anterior a “los 50”, habrá agravado tu ansiedad necrofílica.
Para alimentarla, he recordado para ti como fue el encuentro del escritor con Marilyn Monroe.
Cuando Arthur Miller conoció a Marilyn tenía 35 años, ella diez menos.
El mismo Arthur ha contado en algunos de sus artículos, los motivos que le habían llevado hasta Hollywood. Que sea él quien lo repita….

YofuiaHollywood.htm

Miller por entonces era un hombre alto y delgado, con gafas, transmitía timidez y un poco de inseguridad, que algunos identificaban con la forma de ser de un intelectual.
Miller había nacido en Harlem en noviembre de 1915, él y su familia habían soportado todas las penurias de la Gran Depresión. Después de terminar los estudios secundarios, trabajó en un depósito de mercancías y asistió a la Universidad de Michigan, donde ganó un premio por una obra teatral. Siguió por ese camino. El teatro no le había hecho el psicoanálisis a la clase media y Miller llevó a los escenarios de Broadway muchas inquietudes sociales. Su curriculum incluía un fracaso en Broadway (The Man Who Had All the Luck), una novela de éxito acerca del antisemitismo (Focas) y luego la fama y varios premios por dos obras de éxito: Todos eran mis hijos (1947) y La muerte de un viajante (1948).
A pesar de su trabajo, sus intereses y su aire de más inteligente que el resto, era el tipo de hombre atlético que disfrutaba con el deporte, la jardinería y la carpintería más que con las conversaciones sobre teoría estética; eso llegó más tarde, cuando fue convirtiéndose en lo que se esperaba de él. Estaba casado con su novia de la universidad, Mary Grace Slattery, y tenía dos hijos.
Miller ya estaba considerado, junto a Tennessee Williams y Eugene O’Neill, uno de los más grandes creadores teatrales de Estados Unidos.

A invitación de Kazan, Marilyn Monroe acompañó a Kazan y a Miller a visitar el despacho de Harry Cohn, que estaba analizando The Hook para Columbia Studios. Este encuentro desencadenó una serie de acontecimientos que llevaron a la relación con Marilyn.
Durante las semanas siguientes, Miller se unía frecuentemente a ellos cuando visitaban a escritores y compositores. Los tres recorrían las librerías, se preparaban el almuerzo para ir de excursión y viajaban en coche a la costa o atravesaban los cañones. Arthur sentía que “el aire que rodeaba a Marilyn estaba cargado”, y que la gente que estaba en su compañía quedaba conmovida “no sólo por la belleza de Marilyn, sino por su orfandad…, realmente no tenía a dónde ir ni a quién recurrir”.

Miller ha contado como sintió que “algo oculto…, un filamento eléctrico” empezaba a brillar entre ellos y, poco dispuesto a la infidelidad, decidió abandonar Los Angeles a toda prisa.
Cuando nos despedimos [en el aeropuerto] la besé en la mejilla y ella se sobresaltó. Me eché a reír al ver su reacción, hasta que la solemnidad de sentimientos que vi en su mirada me impresionaron hasta hacerme sentir remordimientos… Tenía que huir de su infantil voracidad… su aroma aún seguía en mis manos… Este nuevo secreto me invadió como una fuerza irradiante, y lo recibí como una especie de prueba de que volvería a escribir… [Ella] había ocupado un lugar en mi imaginación, tenía la vitalidad de una fuerza que uno no comprende pero que parece a punto de iluminar una vasta llanura de tinieblas.

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