“El crepúsculo de los dioses”, el rodaje

“El crepúsculo de los dioses”, el rodaje

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (Sin votaciones)
Cargando…

Deja tu comentario >>

Querido diario:

Los usamericanos están a punto de dar los premios Oscar, que se materializan en una estatuilla con un baño de oro. El oro no es cualquier metal desde que los viejos egipcios decidieron que la carne de los dioses era de oro. Por eso tanto oro en las tumbas de sus reyes. El oro es la inmortalidad de los dioses.
Pero las tumbas fueron saqueadas, el oro robado y los dioses olvidados. Por eso el día de los Oscar siempre me como la película que sirve para compensar el cielo de las estrellas, aunque antes también leo unas páginas del mejor libro que se ha escrito sobre esa película.

Su autor, Sam Staggs, elige comenzarlo llevándonos hasta Beverly Hills, y una vez allí a Rodeo Drive, la calle donde en la década de 1950 estaba el restaurante Romanoff’s.
Hubo un tiempo de aquellos años en que todas las estrellas y aspirantes a serlo pasaban por allí. Sam nos invita a fijarnos en un reservado “…que está junto al bar. Goldwyn y su mujer. Están con una pareja joven: Billy Wilder y su novia, Audrey Young. Goldwyn acaba de decirle algo a Wilder en yiddish, Billy responde en alemán y Audrey quiere saber de qué hablan. Los cuatro hablan a la vez, cuando por el rabillo del ojo Billy Wilder ve a un hombre tambaleante junto a su mesa. El desarreglado traje del hombre muestra un par de manchas y los puños están deshilachados. La camisa blanca que tiene puesta quizá debe haber estado limpia hace un par de días.
Este anciano es muy alto, a pesar de sus hombros caídos. Parece inclinarse hacia delante para escuchar. Pero su mirada le dice a Billy Wilder que este hombre no está interesado en nada de lo que se diga en la mesa. Su rostro grisáceo parece asfalto gastado, su rostro es aún más gris y su nariz podría pasar por el mango de un paraguas.
La charla y la alegría van desapareciendo de la mesa. El hombre alto y gris se balancea como un árbol en invierno, señala con su largo índice a Goldwyn y habla con un fuerte acento sureño.
-Aquí estás, hijo de puta.
-Un borracho -musita una de las mujeres.
-¡Hijo de puta! -repite el hombre al asombrado productor-. Aquí estás y yo debería estar haciendo una película. Yo soy ese…
Frances Goldwyn, la mujer de Samuel, no quiere oír una palabra más de este viejo loco.
-Váyase de aquí -masculla entre dientes-. Váyase, viejo estúpido.
Golpeado por estas palabras, el hombre se pierde en el ruido y la chabacana elegancia de Romanoff’s y ya no se le escucha. El rostro de Sam Goldwyn parece haber sentido temblar la tierra bajo sus pies.
-¿Le conoces? -pregunta su mujer-. ¿Quién diablos es?
-Ese hombre -contesta Goldwyn tras el largo momento que se ha tomado para recuperarse- era D. W. Griffith…

Estapequenaescena.htm
Aquí puedes escuchar como fue aquel rodaje….
ElcrepusculodiosesRodaje.mp3

Pero cuidado primos, Ver esta película puede ser un placer doloroso, porque nuestras ilusiones, a la vez que las de cada personaje, se van malogrando, siguiendo el viejo lema: “vivir es fracasar”. allí arriba, en las estrellas, el aire se enrarece, te acostumbras y la vuelta a la superficie de la tierra donde vivimos la mayoría resulta insoportable. Más de medio siglo después “El crepusculo….” sigue actual , porque no sólo es la autobiografía de cada personaje de Hollywood, una broma que corría por entonces, sino también un dedo acusador dir igido al exceso de soñadores creados por la industria del cine, como se dice en uno de los diálogos, todos esos espectadores “ahí en la oscuridad”… que bonita la oscuridad…

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario