Cannes 2006: ¡Viva la France!

Cannes 2006: ¡Viva la France!

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Querido diario:

Hasta hace poco la eficacia de la medicina estaba muy basada en el efecto placebo, que es cuando el enfermo mejora o hasta se cura después de tomar algo, o ser sometido a una intervención sin ningún valor terapeútico. El término placebo fue utilizado por primera vez hace siglos y viene del latín “Placere”, la primera persona del futuro, es decir: me gustará. Hoy está demostrado que entre el 25 y el 50 por ciento de los enfermos se cura después de tomar sustancias que no afectan a su enfermedad, pero nunca es nuestro caso, claro.
La operación “Realidad” acaba de terminar con éxito. El Venas y yo hemos podido entrar en la farmacia de la Clínica y hacernos con las píldoras adecuadas para nuestras enfermedades. Ya estamos hartos de placebos.
Al volver a la celda he conectado el chip de Mary War para ver por donde andaba….

Ayer jueves se fue Pedro Almodovar, con Penélope y su gente, que ya en el aeropuerto, y según mis fuentes, estaban hechos polvo, desmigados por la promoción y como si les hubiera alcanzado un tsunami. La “resaca” de “María Antonieta” ha sido duradera y las opiniones para todos los gustos, aunque con la ventaja de que he entendido muy bien en que consiste lo que se conoce como “excepción cultural” francesa. Consiste en que cuando es Francia lo que está en juego, toda discriminación positiva es bienvenida. La “excepción” es el eufemismo de mirarse el ombligo sin parar hasta que lo que es una tubería mal cerrada te parezca una obra de arte. Es lo que ha pasado con “María Antonieta” aquí. No le gustó a la mayoría de los que la vieron y que se tradujo en pitada en el pase…Ya con las aguas más calmadas algunos han matizado el disgusto y se ha ido concretando la excepción de la prensa francesa. El motivo es que al fin y al cabo sale Versalles hecho un cromo, la reina hecha un cromo, la vida palaciega hecha…. Y en esas circunstancias tiene menos importancia que la política o el compromiso del autor se disuelva en aras de la “grandeur”.

Hay otro tipo de excepciones que también he visto en las últimas horas, y que también son francesas. Es una película llamada “Indígenas” donde se recuerda que cien mil magrebies llegaron a Francia para luchar en el ejército francés contra los nazis. Murieron a centenares, unos cincuenta mil, y a los que sobrevivieron más o menos heridos en el físico o en el recuerdo, no les han reconocido sus derechos hasta el año 2002. La peli está hecha por hijos y nietos de estos hombres, que se quejan de que a ellos se les olvida mientras a una reina soberbia y estúpida le hacen la ola. La prensa, es cierto, ha estado fría con la película, no la ha apludido aunque reconozcan su buena intención.

Y más Francia porque Depardieu es el prota de una en la que hace de cantante de boleros para bodas y locales de quinta categoría. En “Cuando yo era cantante” se enamora y se tiñe el alma y el pelo. Está súper tierno, maravilloso, con su barrigoncia, cantando boleros hispanos en francés. Les ha hecho mucha gracia a los franceses y toda la fila de adelante cantaba y aplaudió el bolero final sobre los rótulos de los créditos, llevando el ritmo a la vienesa. Cualquier sorpresa siempre es bienvenida en Cannes, pero mirando el calendario…. queda una peli argentina sobre dictadura y desaparecidos, y “El laberinto del fauno”, que yo creo que la han puesto al final precisamente para mantener un pocquito la expectativa.

Cenaba anoche en un chiringuito griego de batalla, cuando salieron de “La mere de son”, (gran restaurante francés), Helena Bonhan Carter y su marido Tim Burton. La imagen de ambos me tuvo pensativba durante todo el yogur, sobre si no deberían ser los hombres heterosexuales quienes marcaran las modas. Las chicas somos tan exigentes que la moda acaba poniéndose en nuestra contra. En cambio ahí estaba Barton con una manera de peinarse tan sencilla como personal. Basta con hacer como él, nada más levantarse y antes de hacer siquiera el pis, te fijas con laca los pelos según como vengan de la almohada y luego te ocupas del resto. El contraste es espectacular cuando, como Barton, tienes además el pelo más bien largo. Y si pierdes el trabajo, puedes contratarte como abortivo natural para clínicas situadas en calles mal iluminadas.

– “Nada de píldoras señorita, salga usted por esa puerta al callejón y luego nos vemos”.
– Me he metido en la cama pensando que empiezo a tener fatiga de combate

º

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