Centenario Katharine Hepburn: Bette Davis, una enemiga a la altura

Centenario Katharine Hepburn: Bette Davis, una enemiga a la altura

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Querido sobrino:

En la primavera de 1979 un redactor de la revista “Life”, por entonces el símbolo de lujo, seriedad y buena imagen, llamó a la casa de Kate, que estaba camino de los 72 años, todavía con quince años ante la cámara por delante. Contó que querían una foto conjunta de las dos grandes damas del cine clásico, Bette Davis y ella. El periodista señaló que la señora Davis estaba dispuesta. Bette no tenía ningún motivo para cambiar el respeto y los halagos que había dedicado a Kate durante años. Con el mensaje de que dejasen de molestarlas, Kate negó la sesión fotográfica a “Life”. Ella si creía tener motivos. No había conseguido superar el viejo encono y lo que había vivido como humillaciones por parte de Bette Davis. Con ninguna otra actriz sintió lo mismo, porque consideraba que Bette era la única que no sólo continuaba en la carrera junto a ella, sino que muchos podían considerar razonablemente que estaba por encima como actriz. Todas las demás habían abandonado, incluyendo a Lyz Taylor, que además era más joven.

Kate vivía el espíritu de la competición, la adrenalina del triunfo, desde muy pequeña. Lo había usado como motor y sentía que había tenido en la mano más triunfos que Bette, pero no se sentía la ganadora absoluta. Siendo Bette la actriz más próxima a su propia biografía, o tal vez por eso, no aparece mencionada en ningún momento de la autobiografía de Kate.
De hecho el motivo de la foto para “Life” era porque ambas habían estrenado películas para televisión en el último año y las dos eran candidatas a los premios EMMY. Kate había recuperado nada menos que a George Cukor para filmar el telefilme de “The Corn Is Green”, una historia clásica para los anglosajones, de una tutora que se consagra a un alumno brillante en un pueblo minero pobre. Bette Davis había interpretado el mismo personaje en 1945. Las comparaciones entre ambas versiones eran inevitables, y a Kate no le gustaron del todo. Para alguno era demasiado mayor para el papel, aunque, no faltaron los elogios. Cinco meses después se pasó por televisión otro telefilme, “Strangers: The Story of a Mother and Daughter”, y Bette fue recibida con mucho más fervor. Al contrario de Kate, los críticos se volcaron en su personaje, totalmente opuesto a su imagen, calificando la actuación de magnífica y contenida.

CentenarioKatharineHepburn_BetteDavisTheBadsister.BMPCuando las dos películas se enfrentaron en la noche de los EMMYS, Davis derrotó merecidamente a Hepburn, y Kate sintió que algo parecido venía pasándole toda su vida.
Tenían más puntos en común que ninguna otra pareja de actrices, porque tampoco Bette era tan bella como la Garbo o Grace Kelly; ninguna de las dos tenía el sex appeal de Ava o Lana. Como actriz, Bette sólo la superaba en registros más variados y fuertes. En todo lo demás Kate había partido siempre con ventaja desde el principio.
Kate había entrado en Hollywood desde Broadway, después de sólo tres obras, y para un papel importante.
Bette Davis había llegado un año antes por el mismo motivo, un éxito teatral en Broadway, pero después de llevar varios años trabajando sin descanso en escuelas de drama, compañías de repertorio y teatros de provincias. Además el jefe de la Universal, Carl Laemmle, había roto su contrato porque pensaba que la actriz tenía tanto sex appeal como un cómico popular por lo desgarbado.

Kate consiguió un salario estelar de mil quinientos dólares semanales, gracias al mejor agente de Hollywood, mientras Bette fue contratada por sólo 300, una quinta parte.
Las dos eran anglosajonas, blancas, protestantes y de clase media, y ambas habían nacido en Nueva Inglaterra, la tierra de los patricios norteamericanos. Kate la superaba en apariencia aristocrática, pero desde el primer momento Bette estaba en su camino y, coincidencia, la revista “Life” también.
Cuarenta y seis años antes, el primer éxito de su carrera en el cine había sido “Las cuatro hermanitas”. Un bombazo que había hecho escribir al crítico del New York Times que su trabajo era la interpretación más brillante del año. Pero Kate sólo pudo disfrutar de la sensación seis meses, el tiempo que tardó en estrenarse “Cautivo del deseo”. La sentencia de “Life” anulaba su esfuerzo: «la mejor que una actriz americana ha plasmado nunca en la pantalla». Y dejaba claro que no sólo de ese año. De siempre.
Volvió a ocurrirle cuando ambas compitieron por el mismo Oscar y Bette la ganó con “Dangerous” contra su papel en “Sueños de juventud”. Kate pensó que todos la consideraban una aspirante ante la confirmada mejor actriz de Hollywood.
Cuando ambas fueron nominadas otra vez en 1962, Kate por “Larga jornada hacia la noche” y Bette por “¿Qué fue de Baby Jane?”, si que todos se dieron cuenta de que la posición de las dos actrices había dado un giro de 180º desde 1934. Ahora era Kate la que apostaba por el arte. Tal vez ese cambio hubiera podido modificar la actitud de Kate, pero la cuestión no sólo era ya profesional.
No podía olvidar algo muy personal. Bette había tenido un romance con Howard Hughes. Kate suponía que no era la primera, pero Howard rompió con ella precisamente después de aquella aventura apasionada con Bette.
Como ocurre con muchos otros personajes engrandecidos por el tiempo, a Kate no le faltó una “enemiga” a su altura. Cuando ella estaba abajo, Davis, subía y conseguía el nº1 de taquilla u otro Oscar con “Jezabel”. Kate nunca devolvió un elogio a Bette, no quiso o no pudo dejar de sentir que le había quitado bastantes cosas.

El calor aprieta mientras el empedrado florentino echa humo. Me voy a una exposición de arte. Ya te seguiré contando más cosas….
Tu tío Anibal L.

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