“Puti-clubs” de cine

“Puti-clubs” de cine

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Querido diario:

Al escuchar este mp3….
Puticlubs.mp3

Me he puesto a pensar un rato intensamente. Nunca he estado con una puta. En realidad nunca he estado, punto. Pero el cine me ha dado todo lo que necesito para saber que las hay mejores y peores, aunque tienden a caerme bien las que abundan en las pantallas y en las vidas de los cómicos y los cineastas.
Las putas de cine que me ponen más blando son las de puticlub de carretera, en las afueras de los pueblos y las ciudades. Del tipo de las de “Jamón, jamón”… la peli de Luna que rezuma erotismo en cada fotograma. Y además en mitad de un desierto, Los Monegros, sólo roto en el horizonte por la silueta de un toro de Osborne, un símbolo de la España de la dictadura que va dando paso a otra distinta.

Vídeo

Muchas de las experiencias con putas son patéticas, llenas de temores y culpas, como la de uno de los directores más grandes del cine español, Berlanga, que la cuenta con sinceridad en sus memorias….

“Yo no me desvirgué hasta el año 39, en Barcelona, durante un viaje que hice siguiendo al Valencia a un partido de fútbol. Fue la primera experiencia sexual, y la verdad es que no puede calificarse de magnífica. Yo estaba borracho perdido, tirado en la calle, y una mujer me recogió, me llevó a un meublé y, cuando me despejé un poco, hicimos el amor. Recuerdo que me daban unos calambres espantosos, una cosa horrible. Esta mujer era coja -no hay que imaginar mucho para comprender cómo podía ser una mujer que se lleva a un borracho que se encuentra en la calle-, y la pobre hizo todo lo posible para aguantar mis ineptitudes y todo eso. Y cuando me desperté por la mañana y fui a pagarle, ya se me había pasado bastante la borrachera. Me di cuenta entonces de que la billetera había desaparecido, y me cabreé tanto que empecé a gritarle, a acusarla de que me la había robado ella y que la iba a denunciar. La pobre se quedó callada, asustada, y salí de allí indignado. Ahora supongo que a la pobre, encima, le debió tocar pagar la habitación. Y el caso es que cuando me reuní con mis amigos, poco después, uno de ellos va y me dice que la noche anterior me había visto tan borracho que se había guardado mi cartera por si me la robaban.”

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