Asesinos en serie: Hijos de guerra

Asesinos en serie: Hijos de guerra

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Querido diario:

El laboratorio no ha logrado saber en que punto arranca el motor que te convierte en asesino en serie. La psicología tampoco.
La estadística dice que tres de cada cuatro están en Usamérica, y que de los que tenemos en Europa, casi ocho de cada diez están en Inglaterra, Francia y Alemania. De ahí deducen que el asesinato serial es más propio de grandes urbes, donde la acumulación de seres humanos, y un capitalismo y consumismo exacerbado producen con frecuencia alienación y odio a la sociedad (teoría del criminólogo italiano Alessandro Baratta).
Las guerras también parecen camuflarlos y despertarlos. En particular las guerras donde los civiles son objetivos. Vietnam ya ha sido establecido como síndrome. Afecta a veteranos que no han podido superar las frustraciones de su readaptación a la vida civil. Muchos de ellos han recibido un entrenamiento especial para matar de diversas formas, y algunos incluso, se han retirado a zonas apartadas del país y viven completamente aislados conscientes del peligro que representan. Eso no los convierte en asesinos en serie.

En cambio, los veteranos Chase, y Arthur Shawcross, confesaron que la guerra era inspiradora e instigadora de sus crímenes. Shawcross recordó que en Vietnam clavaba la cabeza de las mujeres aldeanas sobre estacas, porque como el pueblo vietnamita es muy supersticioso, era una forma de asegurar el territorio avanzado.
Uno de los primeros casos localizados de este “síndrome” es Howard Unruth, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que asesinó a trece personas en Nueva Jersey, porque pensaba que “sus vecinos se reían de él”.

AsesinosenserieHijosdeguerraVietnam.jpgEn el mes de Enero de 1998, un helicóptero de la policía divisa a un hombre de unos cuarenta años de pie en un puente del lago Salmon, en Rochester. Bajo el puente también divisan el cadáver de una mujer. Era otro más de la serie de prostitutas asesinadas en la ciudad.
Rochester tiene algo más de 200.000 habitantes, sus universidades tienen buena fama y los centros de producción de Kodak y Xerox. Su nivel de vida ha caído en los últimos años por contaminación y desempleo, pero en 1998 es lo bastante pequeña y tranquila para que el nuevo Jack, Destripador de prostitutas, tenga a la población en vilo. La policía local había llamado al FBI al encontrarse con los dos primeros casos. El análisis de la escena de los crímenes fue el primer paso. Las víctimas eran estranguladas y dejaba los cuerpos a orillas del río Genesse, o escondidas entre los matorrales.
Se hizo el perfil psicológico, pero no fue exacto. En dos ocasiones hizo dudar a la policía si se trataba de un único asesino o dos, puesto que en dos ocasiones, las víctimas no correspondían con el perfil
Comenzó entonces la vigilancia permanente del río y sus proximidades, ante el hecho de que el asesino suele volver para revivir la excitación de sus crímenes. Buscaban a cualquier hombre que paseara por los alrededores y habían tenido suerte.

En pocos minutos el helicóptero se retiró de la escena al aparecer dos agentes motorizados. Estos le piden la identificación al hombre del puente, y les muestra un carné de conducir caducado, alegando que no ha tenido tiempo de renovarlo, pues acaba de cumplir una larga condena en prisión. Se trataba de Arthur Shawcross, nacido el 6 de junio de 1945. Al comprobar su identidad, se enteran de que no miente, que está en libertad provisional tras haber estado quince años en la cárcel por el asesinato de dos niños en Watertown, su ciudad natal, uno de diez y otro de ocho años.
Arthur no mostró ningún nerviosismo. Sin hablar mucho pero haciéndolo con naturalidad, contó que se había acercado al puente para orinar. A las autoridades la actitud del asesino les parece extraña, sobre todo al no interesarse por el motivo de su detención hasta encontrar pruebas. Una prostituta declaró haberlo visto acompañado de una de sus amigas de profesión unas horas antes de que la policía encontrara su cadáver. Se encontraron varios objetos de las víctimas en el interior de su automóvil, y huellas de los neumáticos en los lugares del crimen. Artuhr mostraba el descuido que se encuentra a menudo en estos casos.

AsesinosenserieHijosdeguerraApocalipseNow.jpg

Cuando le juzgan, Shawcross trata de hacerse pasar por caníbal, de ser un demente víctima de abusos sexuales muy graves en su infancia. Dice que su madre lo sodomizó con el mango de la escoba rasgándole la pared anal, aunque no existen pruebas médicas que demuestren tal agresión. Culpa a la sociedad diciendo que le enseñaron a ser un criminal enviándolo a Vietnam, y que aprendió a matar y a mutilar mujeres en la guerra.
“A dos de las prostitutas las maté en un momento de ira, porque no pude tener una erección. Tuve que eliminar a una porque me mordió. Otra me puso histérico por que se puso a llorar mientras hacíamos el amor. Una me robó la billetera y a otra la maté porque me dijo payaso”.
Shawcross fue sentenciado a 250 años de prisión. El uso de la defensa del “Síndrome de Vietnam” le evitó la silla eléctrica.

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