“La guerra de dos mundos”

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Querido diario:

Acabo de conocer a un nuevo psico, un estereotipo perfecto para La Clínica. Es científico y aficionado a la ciencia-ficción. Además da clase en una Universidad y se llama Sergio L. Palacios. Acaba de publicar “La guerra de dos mundos”, donde explica lo posible y lo imposible, lo que aún no está demostrado y lo que puede pasar de las pantallas a realidad.
¿Es factible una máquina para viajar en el tiempo, cómo podríamos esquivar las balas, es posible que una nave espacial pueda dar la vuelta alrededor del Sol, se puede sobrevivir tras estar expuesto a una radiación de rayos gamma? ¿Y seríamos verdes, como The Hulk?
¿Se puede aprender física con la ciencia ficción? Sergio L. Palacios piensa que si, lo ha experimentado como profesor de Física en la Universidad de Oviedo, donde antes de meterse en harina física pasa a sus alumnos La Guerra de las Galaxias, El Planeta de los Simios, Star Trek, Armageddon, Desafío Total, Darkman, El hombre invisible, Ultimatum a la Tierra, Los Cuatro Fantásticos, La Mosca y muchas más.

Estos son los datos bibliográficos esenciales:

Título: LA GUERRA DE DOS MUNDOS

Autor: Sergio L. Palacios

Editorial: Ediciones Robinbook. Colección Ma Non Troppo

Indiceguerramundos.htm

Sergio dice al principio:
El libro que ahora te dispones a leer, querido lector, constituye un modesto y osado intento de contribuir a la divulgación de la física. Aunque es ahora cuando acaba de tomar forma su redacción final, la enloquecida idea de escribir esta obra se había fraguado en realidad hace ya más de tres años. Por entonces, había tenido conocimiento de la asignatura Física i ciencia ficció, impartida por los profesores de la universidad politécnica de Cataluña Manuel Moreno y Jordi José. Me puse en contacto con ellos y tras intercambiar unos cuantos correos electrónicos no tuve duda alguna de que había encontrado una especie de almas gemelas. Lo primero que pensé fue que era realmente posible enseñar en la universidad cosas que jamás hubiera imaginado. Se podía enseñar y aprender física haciendo uso de una de mis grandes aficiones: el cine de ciencia ficción. Sin perder tiempo, diseñé un programa docente y propuse la idea al vicerrectorado de mi universidad.
Acababa de nacer una asignatura de libre elección que se bautizó como Física en la ciencia ficción. Comencé a impartirla un año después con 40 alumnos matriculados (el máximo permitido). Actualmente, nos encontramos disfrutando del cuarto curso académico consecutivo. Por la asignatura han pasado ya 130 estudiantes procedentes de carreras de todo tipo: física, química, matemáticas, ingeniería, magisterio, filosofía, pedagogía, derecho, historia, etc. Durante las clases, vemos primeramente una película, una escena concreta o un grupo de escenas para, posteriormente, analizar y discutir sobre las cuestiones físicas involucradas. Tengo que decir que mi papel en el aula no corresponde a lo que se podría entender como un profesor al uso, sino que la labor que desempeño es más bien la de un moderador en un coloquio abierto a todos los estudiantes. Son ellos los que charlan, opinan, analizan, divagan o preguntan, limitándose mi intervención al momento en que se hace imprescindible una explicación teórica o para participar como un miembro más en el grupo.
Con una parte de todo el material que he ido reuniendo a lo largo de estos cuatro cursos he ido escribiendo pequeños artículos de carácter monográfico donde trato de recoger las ideas científicas involucradas en las películas visionadas durante las clases. No se trata, en ningún caso, de artículos que tengan la pretensión de hacer un análisis exhaustivo ni de dar una lección magistral acerca de ningún tema en particular. En algunas ocasiones tratan de servir como punto de partida a la hora de iniciar una posible investigación más profunda y rigurosa; en otras constituyen meros intentos de explicar o aclarar algún que otro concepto o ley física con la que los estudiantes suelen tener cierta dificultad.
En todo caso, una característica común que he tratado de mantener siempre en todos ellos es la relativa brevedad, pues defiendo la idea (equivocada o no) de que el nivel de asimilación de un cierto conocimiento o disciplina mejora enormemente si se adquiere en pequeñas dosis. El hecho de ser monográficos les proporciona, igualmente, un carácter cerrado e independiente, razón por la cual el lector puede empezar a leer el libro por donde más le plazca.

Aquí tienes dos pildorazos físicos que nos ofrece la Editorial para que valores si te interesa hacerte con este libro….
Fisicaycine.htm

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