Centenario James Stewart: Un año, ocho películas y un beso

Centenario James Stewart: Un año, ocho películas y un beso

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Querido diario:

En el momento en que James esperaba una oportunidad, tras su debut en la MGM, el cine empezaba a revelarse como una manera de ganar mucho dinero. El ocio, que en su origen lingüístico es justo lo contrario del negocio, no lo había sido en esas magnitudes desde que los romanos dejaran sin fauna salvaje el mediterráneo, y miles de personas vivieran de entretener a otras.
Hacia 1936 estaba madurando la idea de que el cine alteraría el mundo de un modo que podía ser terrible, o encantador. Lo sería en las dos formas. Lo evidente era que la mafia no sólo extorsionaba ese mismo año a Mayer y a la Fox gracias al control de los sindicatos de la exhibición, sino que empezaba a invertir una parte de las fortunas hechas con la prostitución, el juego y el alcohol. En Hollywood empezaban a hacerse grandes fortunas.
La fortuna de James era caer bien. Apenas verle y cruzar unas palabras, todo su cuerpo transmitía equilibrio personal. Un equilibrio basado en hábitos austeros, en una modestia sincera y sentido de la dignidad. Un filón de carácter, vaya.
Desde Mayer hacia abajo todos le creían, y valoraban algo tan escaso en los alrededores. Pero eso no le sirvió. Es más, aunque se haya valorado mucho a posteriori las cualidades de su carácter, nunca convencieron del todo al gran Estudio, por mucho que 1936 demostrara lo que James podía hacer.

Sus dos primeras películas, con papel y riesgo, las hizo prestado a otros. Una con Universal junto a su amiga del tiempo del teatro universitario, Margaret Sullavan, “Cuando volvamos a amarnos” (Nex Time We Lowe), de 1936; y la otra en Fox, acompañando a la promiscua francesa Simone Simon
Margaret contaría que había insistido para que la Universal consiguiera a Jimmy para su película. Lo habitual hubiera sido que MGM pidiera a Universal otro actor para alguno de sus proyectos. Pero Stewart sabía que era pronto para eso y encajó muy bien que a cambio de su trabajo, la MGM usara los decorados de una calle que la Universal había construido en su patio de atrás.
James se apoyaba en su acento del Este y su hablar titubeante para remarcar su aspecto corriente! y eso le acercó tanto al público en los cines, que en una entrevista en “Los Ángeles Times”, en 1976, Cary Grant observó: «Hablando cínicamente, James tuvo el mismo efecto en las películas que tendría Marlon Brando unos años más tarde.». Era más fácil explicarlo que conseguirlo: James siempre era creíble.

CentenarioJamesStewart_JeanHarlow.JPGTras su primer papel protagonista, el correo de los fans empezó a llegar. La maquinaria publicitaria de la MGM estaba siempre a punto para lanzar a nuevas promesas, y se conservan las fotos promocionales de aquel año, con el soltero y sin compromiso James Stewart comprando un nuevo coche, o acompañando a las estrellas femeninas ya consagradas, en un estreno o una fiesta.
James aceptó el trabajo de promoción con ímpetu, tanto que acabó por desplomarse en el plató. Los de publicidad del Estudio colocaron en “Modern Screen”, un reportaje: «Buen rato en el hospital» apareció en noviembre de 1936. Describía las dos semanas de estancia de Stewart en el hospital.

La fatiga no se debía exclusivamente a la interpretación porque James era un tipo joven, atractivo, sin novia formal y estaba en plena creación del Hollywood mítico. En su siguiente proyecto, “Entre esposa y secretaria” (Wife Versus Secretary), sería amante de Jean Harlow. El protagonista es Clark Gable, pero James tenía una secuencia con un beso que no olvidaría.
Jean era la encarnación de la sensualidad y objeto de una frase célebre: «Sólo Jean Harlow fue capaz de sugerir con más efectividad la desnudez debajo de unos pliegues de seda».
Jane devoró a James hasta “pasarlo de entrenamiento”. El actor reconoció que «Cuando finalmente la rodamos, yo era un actor realmente exhausto». Llegó a olvidarse algunos diálogos.
«Cuando besaba, besaba de verdad. Algunas actrices lo simulan, Jean no. Rodé una apasionada escena de amor con ella mucho antes de que se hicieran estas cosas en la pantalla. Aún la recuerdo: la repetimos seis veces. ¡Y aquel vestido! Sí, ella iba sin sujetador y no parecía llevar nada bajo el vestido. Bueno, olvidé mis líneas de diálogo».

En 1936 hizo ocho películas y entre rodajes hacía promoción en la radio o acudía a fiestas! «Fue el mejor campo de entrenamiento del mundo, como un enorme teatro de repertorio». El primer éxito llegaría otra vez gracias a la música. “Nacida para la danza” (Born to Dance), junto a Eleanor Powell, era una comedia musical.
Jimmy canta el “Easy to Love” de Cole Porter sin afectación y casi sin desafinar. Éste es el papel que Stewart recordó con mayor cariño en su narración en la retrospectiva de 1974 de la MGM “Érase una vez en Hollywood” (That’s Entertainment). Se podría, se debería suponer que tras su primer éxito popular, su estudio le propondría para proyectos más ambiciosos. No fue así.

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