Piercing y los restaurantes de los famosos

Piercing y los restaurantes de los famosos

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Querido “ex” Teo:
Vuelvo a coger mi portátil y me pongo a escribir una carta para explicarte mis últimas aventuras ya que no te puedo visitar en persona por ahora. Pero te prometo que pronto te haré una visita. Lo estoy deseando. Me apenó mucho que al final no pudieses venir a los Oscar conmigo. Otra vez será. Aún me estoy recuperando de la resaca de los Oscar. No sabes lo que te perdiste. La fiesta de Vanity Fair fue, como siempre, lo más de lo más.
¿Te acuerdas que te hablé de mi vestido?. Pues te alegrará saber que Kate Winslet se me acercó con el Oscar en la mano y dejo caer unas bonitas palabras, ¿qué te parece?. Dijo algo así como: “Nunca había visto un vestido igual”
El lunes me dediqué a dormir, que buena falta me hacía y el martes decidí abrir mis horizontes y conocer mejor la ciudad y los alrededores. Así que compré un mapa de la ciudad y lo coloqué con chinchetas de colores en la pared, por encima de la cama del hotel. Después cogí unas banderas rojas y las coloqué estratégicamente. ¿Eres capaz de adivinar que estuve marcando?. ¿No?. Pues restaurantes. ¿Y de qué restaurantes estoy hablando?. De los restaurantes propiedad de alguno de los actores y actrices que pueblan Hollywood y sus alrededores.
Una vez organizada mi ruta de investigación, dejé el hotel y me dirigí hacia el famoso Paseo de la Fama, donde se encuentra el Restaurante “Beso’s”, propiedad de la mujer desesperada Eva Longoria. Si alguna vez quieres ir, debes saber que lo puedes encontrar entre las estrellas de Elizabeth Taylor y Lassie.
Entré y pedí el plato del día. Su cocina es una fusión entre el mundo latino, el Oriente Medio y el Mediterráneo. Me trajeron una paella, bistec y una ensalada con pan árabe. Me lo comí todo y seguí mi ruta gastronómica.
Me dirigí a Wilshire Boulevard, más concretamente a “The Continental”, propiedad de los amigos Ben Affleck y Matt Damon.  ¿Sabes que me han contado? Cuando se inauguró el local ellos se pasaron más de un año negando ser los dueños. Por lo que se ve Matt negó haber ido a la fiesta de la inauguración aunque todo el mundo le había visto. Según dicen ellos querían un lugar acogedor para quedar con los amigos, lejos de los fans y las cámaras pero claro, eso fue completamente imposible. Era un secreto a voces. Además, era imposible no llamar la atención cuando sus puertas eran traspasadas por Drew Barrymore, Renée Zellweger, Joaquin Phoenix… Ahora por lo que se ve, aunque sigue habiendo verdades y mentiras sobre su propiedad, ellos siguen siendo sus dueños, aunque ya casi no acuden por el local, así que aunque quería echarles la vista encima, no tuve suerte. ¡Otra vez será!
Pero como dicen que aquí hacen buenos cócteles, no iba a hacer el viaje en balde, así que me senté a la barra y pedí la especialidad de la casa: el martini de manzana. ¡Buenísimo!
Ago, perteneciente entre otros a Robert De NiroYa había recuperado fuerzas así que me fui a mi tercera parada, el “Ago”, en la Avenida Melrose y con dinero invertido por Christopher Walken y Robert de Niro. Su especialidad son las pastas, el risotto, las pizzas, es decir, la comida italiana. Así que me pedí una cuatro estaciones.
Teo, también te cuento otro chismorreo. Este local es famoso por una pelea que se organizó en 1997 entre Tarantino y el productor Don Murphy. Por lo que me han contado, Tarantino no estaba muy contento con un libro escrito por Murphy así que le atacó en el restaurante. La policía intervino y se llevó a Tarantino al coche patrulla y al poco fue puesto en libertad ya que primero Murphy decidió no presentar cargos aunque luego cambió de idea y lo acusó de asalto. El caso todavía está pendiente de resolución.
Después de dejar el “Ago” vi que era ya hora de la cena así que me fui “Kate Mantilini”, donde casi me pulí la paga pero también donde tuve la suerte de comer al lado de, nunca lo dirás, ¡¡¡Brad Pitt!!! (se me cae la baba de sólo recordarlo). Dicen que también era el restaurante favorito de Billy Wilder. ¡Cómo me hubiese gustado cruzar unas palabras con ese gran genio!
 
Volví al hotel, donde me tomé unos antiácidos y me metí en la cama con dolor de estómago. ¡Tanto comer no es bueno!
 
Bueno, Teo me despido de ti, un amigo me esta esperando para una sesión de tatuajes. Te mantendré informado de mis aventuras y desventuras.
 
Tuya por siempre jamás,
Piercing.
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