Ángeles González-Sinde y las descargas

Ángeles González-Sinde y las descargas

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Querido Teo:
 
Dos semanas después de su nombramiento, la nueva responsable de la cultura estatal ya tendrá los datos reales sobre la situación. Es de esperar que disponga de cien días antes de comenzar con las valoraciones, pero de lo poco que ha dicho, muchos han destacado su preocupación por las descargas de películas. Tan sólo con esto ha sido suficiente para que sea motejada ya como González-Sinde…scargas.

 
La ministra conoce el panorama del cine mejor que la mayoría de los que han pasado por el cargo. Los españoles ven cine a mansalva, sin duda más que nunca, y la industria no se adapta para convertir ese interés en dinero cuando se trata de Internet. Los productos norteamericanos son los más afectados, pero también los nuestros aunque en menor proporción. Muchos profesionales del cine español se lamentan de la situación, pero saben que sólo se vería muy afectado si los que descargan fueran a ver sus productos como alternativa de ocio, cosa muy improbable. El cine español, mediocre en su mayoría como para aspirar a muchos más espectadores libres en la actualidad, podrá recibir más dinero público o no, pero eso no mejorará sus logros culturales. Todos los años veremos unas pocas películas buenas y una mayoría que no lo son. El problema, que lo es, se mueve en otra dirección.
 
Ángeles González-Sinde pertenece ahora a un gobierno que no ha logrado por el momento satisfacer las expectativas razonables de muchos ciudadanos: no ser el país del entorno, con los precios más altos por la banda ancha y la telefonía. El compromiso electoral de una tarifa plana a precio popular no parece haberse cumplido y con los precios que se sufren, la posibilidad de descargar cine, televisión y música es el móvil esencial para que miles de hogares hayan instalado líneas de alta velocidad. La posibilidad de esas descargas “compensan” porque la mayoría de los otros servicios no exigirían velocidades que justificaran los precios actuales. Esto toca el corazón del mercado de las telecomunicaciones, un desbarajuste en general de falsas competencias, posiciones de privilegio, y con la enfermedad crónica de nacimiento que fue el caso de la privatización de Telefónica por el Partido Popular. Cualquier decisión de Ángeles González-Sinde en este terreno tendrá más flecos enredadles que un mantón de Manila.
Es posible detener a los que comercian con las descargas,  y debería hacerse. Pero parar a los que no exhiben ánimo de lucro, mucho más dudoso de conseguir, podría reducir el consumo gratuito pero no va a devolver al cine su posición anterior. Nada lo va a hacer. Internet será la distribuidora de contenidos en mayor medida cada día, o con sus defectos también desaparecerán sus beneficios. Somos muchos los que apreciamos el rito de la sala de cine, y muchos los que hemos quedado sin poder practicarlo por cierres de salas, o sencillamente porque hay más películas que nos interesan de las que llegan a las salas que van quedando, y los aficionados nos resistimos a esperar meses por un dvd caro y no siempre bien distribuido.
 
Ángeles González Sinde en el rodaje de "Una palabra tuya", su última película como directoraEl cine como costumbre social tiene un siglo y sobrevivirá como manera minoritaria, tal vez hasta sofisticada, de ver películas. Pero debería pensarse en una opción más interesante para la industria y el autor, ordenando el mercado, apoyando precios razonables, y pensando en Internet como una buena distribuidora y exhibidora.
Ángeles González-Sinde no va a saber tampoco como hacerlo, porque no se trata de un problema nacional, ni siquiera europeo, sino de ir intentando suavizar el golpe de todo cambio de modelo económico. Algunos gurús muy respetados en la red, reprochan a los actuales dueños del negocio no haberlo visto venir después de diez años de una Red en crecimiento desbocado. Tampoco lo vieron venir los dueños de los medios de comunicación y tampoco los fabricantes de automóviles, ni tampoco…. un reproche facilón porque nunca en nuestra historia la tecnología ha entrado suavemente. El sistema de comunicaciones más sofisticado desde el imperio romano, las dos compañías norteamericanas encargadas de las comunicaciones en el siglo XIX, entre ellas la cinematográfica Pony-Express, se hundieron en diez años ante la instalación del sistema Morse de telegrafía, y miles de trabajadores, de caballos y 75.000 bueyes con 6.250 carretas pasaron a la historia. Es fácil encontrar ejemplos como este que constaten la incapacidad para revolucionar un mercado sin dañarlo.
 
La mejor expectativa que podemos tener de la nueva ministra es delicadeza y mano izquierda para no insistir con demasiada fuerza en detener una corriente imparable, sino en contribuir a organizarla. y en el equilibrio entre lo que es cultura y lo que es negocio, dedicar las mayores atenciones a decidir cuando y como vale la pena gastar el dinero de los que pagamos impuestos. Ese es el hecho esencial por el que se la deberá juzgar. El resto será navegación política entre intereses y vanidades, incluidos los suyos, ya que las virtudes de sus orígenes cinematográficos y literarios suelen volverse defectos para la gestión administrativa muy a menudo. Asume con el cargo un programa genérico con el que se presentó el PSOE, insuficiente en concreción tras un lustro de poder.
 
Carlos López-Tapia
 
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Comentarios

Cinéfago - 21.04.2009 a las 15:45

Genial el comentario, Carlos. No puedo estar más de acuerdo contigo. Yo me bajo películas descatalogadas, episodios de series USA en versión original, documentales y cosas así, no comercio con ello y sólo es para mi visionado particular. ¿Debo ir a la cárcel por ello? ¿Realmente el problema del cine español es el emule? Creo más bien que los internautas que utilizamos programas P2P somos la cabeza de turco de estos “artistas” que ya no saben vivir sin subvenciones y que se niegan a evolucionar. Si quieren intentar poner puertas al campo, adelante, estamos en un pais libre. Pero perderán el tren de la innovación y otros lo cogerán y harán negocio con ello. Y si aprueban una ley al estilo de la francesa, será una ley muerta desde su misma firma. Internet es imparable, por muchas Sindes que pongan enfrente…

misyrlou - 22.04.2009 a las 13:33

No podías estar más acertado en lo que has escrito cinéfago. Yo utilizo el emule para lo mismo y opino lo mismo del cine subvencionado y de su poca creatividad.

Franglez - 24.04.2009 a las 21:50

Yo creo que la ministra debería comenzar por barrer su propia casa: tanta subvención dada a diestro y siniestro, tanto cine hecho en españa, estrenos a mansalva carentes de calidad y/o interés…
Porque, el aluvión de cine patrio que se produce (que pagamos) es insostenible. Sólo hay que ver los estrenos de esta semana para ver que se hace demasiado cine. Cine que se manufactura, pero que ni se promociona ni se vende. El fallo está en el origen: el sistema de subvenciones impide que tengamos una mínima (ya no aspiro ni a decente) industria cinematográfica en nuestro país.

email Galicia - 25.04.2009 a las 01:59

Me parece muy interesante tu comentario. Y estoy bastante de acuerdo aunque con matices. Por un lado claro que es imposible detener a los que “comercian con descargas”, entre otras cosas porque hoy en día la web más utilizada para encontrar los enlaces a las descargas se llama google, como explica Enrique Dans en un post reciente, y por otro lado, la mayor parte de las webs que son negocio no ofrecen descargas en sí sinó enlaces a PCs particulares a través de P2P. Y la verdadera fuerza de la web es la de millones de usuarios anónimos que no hacen negocio ninguno, sinó simplemente comparten películas, series, música y demás porque le gustan y gracias a lo que otras personas anónimas comparten pueden seguir disfrutando de forma gratuita (si exceptuamos el pago de la línea). Y si pensamos bien que es lo que significa esto realmente es algo maravilloso. Quiere decir que millones de personas ayudan a crear una grandísima y bastante completa biblioteca de películas, música, series y demás cultura. Internet es un medio maravilloso para la distribución de la cultura.
Pero a mi me preocupa la actuación del gobierno en este asunto. De hecho creo que no debería existir un ministerio de cultura, podría depender de Educación como hace unos años. Porque lo que se hace es completamente absurdo, no se busca fomentar la cultura si se lucha contra un medio que lo que hace es difundir la cultura. Lo único que se hace es defender la INDUSTRIA cultural, que no es lo mismo. Lo que se defiende son las 20 o 30 personas que mueven muchísimo dinero porque tienen grandes productoras o editoras.
La industria lo que necesita es adaptarse a la nueva tecnología, pero no intentar destruirla porque no va a poder hacerlo.

Paquito - 25.04.2009 a las 17:03

Me parece una opinión interesante, para mi, la industria del cine mueve tanto dinero que no es difícil reconocer que prima ‘hacer caja’ por encima de cuidar el Séptimo arte. El problema, como siempre, está en que las buenas ideas tienen que pasar por los filtros de la economía, dejando la creatividad a un lado en muchos casos. ¿Alguien se acuerda de Nacho Vigalondo? Genial ‘Los Cronocrímenes’, pero claro, no interesa…

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