“Beautiful boy”

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La web oficial.

El argumento: Crónica sobre la adicción a la metanfetamina y el intento de recuperación y de salir de las drogas a través de los ojos de un padre que observa a su hijo mientras lucha contra la enfermedad de la drogodependencia.

Conviene ver: “Beautiful boy” es la cinta que une a Steve Carell y Timothée Chalamet como padre e hijo que viven y sufren el mal de la droga y la adicción en el cuerpo del segundo y teniendo que luchar contra ese drama. Es lo nuevo del director belga Felix Van Groeningen (“Alabama Monroe”) que pretende volver a golpear el corazón con una dura historia familiar basada en las propias memorias de David y Nic Sheff que han sido adaptadas por Luke Davies (“Lion”) y que se centra en el dolor de un padre de ver como su hijo cae en el mismo pozo en el que él mismo estuvo a punto de ahogarse como adicto a las anfetaminas. Heredero de los dramas familiares de los 80 como “Kramer contra Kramer”, “Gente corriente” o “La fuerza del cariño”, con dos actores en un momento envidiable; Steve Carell demostrando sus dotes dramáticas (y sorprendiendo en esta faceta en cintas como “Foxcatcher” o “La última bandera”) y un Timothée Chalamet que ha emergido como uno de los actores que más alegrías va a darnos en el futuro tras su recital en “Call me by your name” y el desparpajo demostrado en otros títulos recientes como “Miss Stevens” o “Lady Bird”. Como se esperaba “Beautiful boy” es un drama de crisis y redención con las drogas como ruptura de sueños y relaciones. Una cinta correcta pero menos rotunda y emocional que “Alabama Monroe”. Aunque la realización de Van Groeningen sabe seguir bien a los personajes llevando a cabo, como ocurría en su anterior película, esos saltos hacia atrás en el tiempo que permiten la comprensión emocional con los mismos, la cinta se sostiene por el trabajo de un Carell correcto en el tono, sobrio y reconocible como un padre entregado que no sabe si ayudar a su hijo, al que ya no conoce, o dejar que él, el que siempre ha sido su ojito derecho, inteligente, creativo y lleno de vida, sea consecuente con sus actos y tenga que salir a flote por él mismo con el riesgo que ello conlleva. Por su parte, Timothée Chalamet sabe el potencial del papel que tiene en sus manos y sobre todo refleja muy bien el “mono” que sufre su personaje como consecuencia de su dependencia a las metanfetaminas y cómo ello afecta a la relación de confianza con su familia. Chalamet, que se reveló a todos el año pasado con “Call me by your name”, y que ahora lleva a cabo una interpretación mucho más mecanizada y efectista más propia de un joven Pacino del Actor´s Studio que de la sutil contención que mantuvo durante el metraje de la película de Guadagnino, puede sacar petróleo del personaje aunque se pase de intenso en una película que no logra estar a la altura de la emoción que debería desprender la historia por sus obvios flashbacks y por no terminar de enganchar argumentalmente. Precisamente lo que más se achacó de Van Groeningen en “Alabama Monroe”, un sentimentalismo al que no importaba meter el ojo en el espectador, ha sido de lo que se ha quedado corto en esta ocasión sobre todo porque la historia no va más allá de la anécdota familiar y de esa lucha conjunta de padre e hijo que hace que todos los personajes que están a su alrededor (especialmente las mujeres a las que dan vida Amy Ryan y Maura Tierney) pasen muy desapercibidos como meros esbozos con las canciones de David Bowie, Nirvana o John Lennon de fondo. Aunque tampoco podamos decir nada negativo en concreto de la cinta sí que es verdad que la sensación que deja es que la historia tenía unos mimbres que podrían haberse aprovechado mejor ya que sin Carell y Chalamet, que están ambos a favor de obra con dos personajes que tenían claras intenciones de premios sobre el papel, la película no termina de volar por sí sola lo que la deja más como un catártico texto digno de montaje teatral al basarse en el duelo actoral pero con poco poso cinematográfico.

Conviene saber: Timothée Chalamet consiguió por esta cinta nominaciones en los Globos de Oro, SAG, Critics´Choice y Bafta esta temporada tras su paso por el Festival de Toronto 2018. La cinta compitió en el Festival de San Sebastián 2018.

La crítica le da un SEIS

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