Cine en serie: “Crisis”, secuestros a lo grande

Cine en serie: “Crisis”, secuestros a lo grande

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Querido Teo:

Algunas series parten de conceptos tan ridículos que acaban por llamarnos la atención, algo así como esas películas que son tan malas que acabamos viéndolas por pura curiosidad morbosa. Y este es el caso de “Crisis”, una serie que resulta tan inverosímil que puede hacernos verla aunque sólo sea por ver cómo demonios van a salir sus guionistas del atolladero.

La serie no se anda con rodeos a la hora de plantear la situación, y en menos de diez minutos ya está montado el sarao. Un grupo de secuestradores intercepta un autobús escolar y se lleva a los niños y los dos adultos que les acompañan a una casa remota. Hasta aquí todo muy normal, salvo por un detalle fundamental, que los chavales son todos hijos de personas muy influyentes del gobierno y el mundo de los negocios, y que uno de ellos es el hijo del presidente de los Estados Unidos.

Vale, ahora es cuando me dices que con la seguridad que debe acompañar al hijo del presidente es imposible que nadie le secuestre, y éste es uno de los actos de fe que los guionistas nos piden para poder ir avanzando en la trama. De alguna manera, que luego se nos revelará, los secuestradores cuentan con ayuda desde dentro, lo que les facilita bastante el inicio de la operación. Pero como sucede en todos los episodios piloto, estos profesionales dejan un cabo suelto que luego volverá para hacerles la vida un poco más complicada. Ese cabo suelto resulta ser uno de los escoltas, que por casualidades de la vida resulta que es su primer día en el servicio de guardaespaldas. Como los agentes del FBI que investigan el secuestro no creen en las casualidades, le señalan como sospechoso en un primer momento, aunque pronto cambiarán de opinión y le asignarán como compañero de la agente al cargo.

Pero no es esta la única concesión que debemos hacer al sentido común, el auténtico momento clave es cuando se desvela quién es el cerebro de la operación, un personaje que inicialmente se nos presenta como inofensivo pero que parece tenerlo absolutamente todo bajo control, siguiendo al pie de la letra las instrucciones de su inseparable bloc de notas. El problema en este caso es que nos lleguemos a creer el nivel de detalle al que llega su plan, y los sacrificios personales que está dispuesto a asumir para llevar a cabo su plan.

Y cuando parecía que la cosa era un pelín extraña empezaremos a ver las curiosas demandas de los secuestradores, dirigidas a cada uno de los padres de manera individual en lugar de pedir el clásico ingreso en una cuenta suiza y un helicóptero para huir a través de la frontera. Poco a poco iremos intuyendo que los motivos del secuestro no son meramente económicos, sino que forma parte de una venganza personal que puede alcanzar a esferas muy altas de poder. Claro que para ello el cerebro de la operación va a necesitar la colaboración de los padres de los secuestrados que, como es natural, harán casi cualquier cosa para recuperarles sanos y salvos, por supuesto sin que los agentes del FBI se enteren.

Así que sí, la premisa de “Crisis” es descabellada y todo parece aguantarse con pinzas, incluyendo algún giro dramático respecto a la agente encargada de la investigación que pone un poco en entredicho la tarea de investigación que el FBI hace de sus propios agentes. Pero es tal el grado de locura que apetece ver el próximo episodio para comprobar hasta dónde llegarán sus guionistas para resolver la trama, y cómo pretende el secuestrador salir de este embrollo con vida y sin pisar la cárcel.

Al menos la serie nos presenta unas cuantas caras conocidas para compensar el guión traído por los pelos. Gillian Anderson, que sigue inmersa en su segunda juventud televisiva, interpreta a la madre de una de las alumnas secuestradas, que además está a la cabeza de una importante multinacional. Casualmente (¿te he dicho ya que en este tipo de series no hay que creer en las casualidades?) resulta ser la hermana de la agente al cargo de la operación, interpretada por Rachael Taylor, a la que hemos podido ver últimamente en la malograda “666 Park Avenue” y como doctora en “Anatomía de Grey”. Dermot Mulroney interpreta también al padre de otra de las secuestradas, que casualmente (otra vez) era uno de los dos adultos que acompañaban a los chavales en el bus. Entre los secuestradores tenemos a Max Martini (uno de esos actores con un nombre que parece inventado), que siempre se mueve muy a gusto en estos papeles de militar-mercenario.

¿Es una gran serie? No, pero es de esas que te pueden enganchar por el factor sorpresa, por ver qué nueva locura se les ocurre a los guionistas y los encargos de los secuestradores para los padres de los chicos. Eso sí, dudo mucho que esta trama tenga recorrido más allá de la primera temporada, no tanto porque me tema que la acaben cancelando, que sí, sino porque no resultaría muy creíble mantener cautiva a tanta gente y con padres tan importantes durante mucho tiempo. Pero como lo de la credibilidad parece que ya nos lo hemos saltado, vaya usted a saber.

Vídeo

Atentamente.
Profesor Falken

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Comentarios

jimmy - 26.08.2015 a las 00:55

es muy buena la serie en español y soy de ECUADOR y me agrada mucho esperemos que sea larga por que asi mejor.

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