Cine en serie: "El maestro carnicero", el oficio como arte

Cine en serie: "El maestro carnicero", el oficio como arte

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Querido Teo:

Desde que se tradujo al español la aventura de dos inmigrantes europeos a Estados Unidos a principios del siglo XX, un maestro carnicero alemán con muy buena voz y una artista circense polaca, se han necesitado diez años para ver su historia convertida en esta miniserie que no va a defraudar a nadie. La novela es muy "visual" y la serie la sigue casi paso a paso. Es una obra de ficción, excepto en lo que se refiere a cierta ensalada de morro, el breve periodo de tiempo en que la abuela de la autora interpretó el papel de mesa humana en un espectáculo de variedades y una verga de toro.

La autora, Louise Erdrich, tiene el primer recuerdo de su abuelo carnicero gracias a una vieja foto que muestra a un hombre repeinado luciendo un delantal impecable, y que se usó para la portada del libro. La foto colgaba en una pared de su casa familiar y era su abuelo Ludwing Erdrick a los 60 años. Él aportó las raíces europeas de la autora.

Su abuelo, alemán, luchó en la Primera Guerra Mundial y fue condecorado; sus hijos lucharían con el ejército de los Estados Unidos en la Segunda, contra los compatriotas de su padre. Aunque la novela es una ficción se basa en muchos hechos reales, como la matanza de indios en Wounded Knee o lo relacionado con los carniceros alemanes y sus coros.

Los primeros minutos de la serie nos ofrecen un espectáculo circense con aroma casi victoriano. La artista Delphine, de Hamburgo, con su padre alcohólico, el payaso Robert, aspiran a encontrar una vida mejor persiguiendo el llamado "sueño americano". Al mismo tiempo vemos la vuelta a su casa de un joven que ha logrado sobrevivir a las trincheras, para descubrir que en el pueblo ya no hay sitio para un nuevo maestro carnicero. Fidelis Waldvogel ha prometido en plena trinchera a su mejor amigo, moribundo, que cuidará a su prometida embarazada. Al regresar a su tierra natal se casa con ella.

Aunque eran comerciantes y maestros carniceros, los miembros de la familia de Fidelis se enorgullecen de poseer cierto nivel de educación y un talento genético en las voces masculinas, que le tocaba a un hijo de cada dos. A Fidelis le había tocado y tiene la tesitura de un tenor con una claridad y una pureza que su apellido, Waldvogel, «Pájaros del Bosque», puede parecer chocante para alguien cuyo oficio es matar. En su familia, matar era un arte.

El oficio se aprendía mediante una atención y una observación muy concienzudas, desde la más tierna infancia, y alcanzaba una precisión y una coordinación prodigiosas. El título de Metzgermeister exigía un conocimiento práctico de todas las especies conocidas, la preparación de cientos de variedades arcanas de salchichas, así como la capacidad de llevar el filo del cuchillo a la masa y a la fibra del animal con la intuición de un artista. En opinión de Fidelis, un maestro carnicero ha de parecer que apenas mueve las manos mientras el animal va cayendo en rodajas más y más civilizadas, y en formas más y más predecibles. En el tajo, perdía su condición de animal y alcanzaba, una forma de existencia superior y más noble.

El joven Fidelis Waldwogel y su familia (su esposa Eva y sus cuatro hijos) se encontrará con Delphine Watzka, la fascinante polaca medio india, en un pequeño pueblo imaginario de Dakota del Norte llamado Argus. La ambientación es excelente y la música no lo es menos. El libro merecía un trabajo como éste.

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Carlos López-Tapia

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