Cine en serie: “La Mafia sólo mata en verano”, la inocente cotidianeidad de los años más cruentos de la Cosa Nostra

Cine en serie: “La Mafia sólo mata en verano”, la inocente cotidianeidad de los años más cruentos de la Cosa Nostra

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Querido Teo:

“La conciencia es como un animal extraño. Tenerla nos hace mejores personas, sobre todo en una tierra como la mía: Sicilia. Aunque digamos también en toda Italia. Un país donde la conciencia es sometida diariamente a duras pruebas. Es un don la conciencia… pero también una condena. Si es sólida nos puede proteger de grandes equivocaciones, pero también exponernos a grandes sufrimientos. Sobre todo si no se apoya en un gran, gran, corazón”. Las primeras palabras del capítulo 7 de la segunda temporada de esta serie que arrasa en Italia resume bien el caldo en el que hierve esta historia familiar, que comenzó en 1973 en forma de película. Tuvo tal éxito que se transformó en serie. Para muchos es la mejor historia construida alrededor de la vida cotidiana junto a la Mafia siciliana.

Los Giammarresi son una familia normal de Palermo. Clase media. El padre es funcionario administrativo de bajo nivel, Pía, su mujer, lleva años intentando conseguir una plaza fija de maestra de primaria; una hija adolescente más bien despistada sobre lo que desea del futuro, y el protagonista que cuenta toda la historia desde el presente, un niño de diez años al comenzar la primera temporada situada en el año 1979.

A partir de 1979 es cuando la violencia se convirtió en la nota dominante de la Mafia con las instituciones. Y dicha violencia iría “in crescendo” cuando Falcone y otros miembros de la minoría virtuosa realizaran avances sin precedentes en la lucha para derrotar a la Cosa Nostra.

Visto retrospectivamente, el primer signo de aquella nueva agresividad se produjo en 1970 con la desaparición del periodista de investigación de L’Ora Mauro De Mauro. Todavía no está claro qué había descubierto. Al año siguiente el fiscal de Palermo fue asesinado a tiros cuando acababa de visitar la tumba de su madre. En 1977 un coronel de los carabineros asesinado cerca de Corleone podía considerarse todavía una anomalía. Pero en 1979 la nueva pauta que marcaba las tácticas de la Mafia se hizo ya inequívoca. Aquel año, como si tratara de mostrar el alcance de su ataque a las instituciones, la Cosa Nostra mató a un periodista (el jefe de sucesos del Giornale di Sicilia), a un político (el líder de la DC de Palermo), a un policía (el jefe de la brigada móvil de Palermo) y a un juez (Cesare Terranova, el hombre que había dirigido las investigaciones sobre la primera guerra mafiosa). El mensaje de la Mafia estaba claro, por muy prominente que fuera, cualquier figura pública que se interpusiera en el camino de aquel estado dentro del Estado que era la organización sería asesinado.

La temeridad y brutalidad con que se perpetraron muchos de esos asesinatos por parte de los Corleonesi era reveladora y entrañaba su propio mensaje implícito. El juez Terranova murió en la calle ante su casa de Palermo; pese al riesgo de ser vistos, los tres asesinos hicieron más de treinta disparos de pistola y de rifle, e incluso se tomaron el tiempo necesario para acercarse al magistrado y rematarle. Una y otra vez, en tomo a los cadáveres eminentes se desparramaban los cuerpos de vigilantes, chóferes, familiares, amigos y transeúntes. La Cosa Nostra esgrimía así su fuerza salvaje. Al año siguiente, 1980, hubo otros tres cadáveres eminentes: el capitán de los carabineros de Monreale, el presidente de la Región Siciliana y el fiscal jefe de Palermo. Este último fue abatido a tiros en el propio centro de la ciudad, delante mismo del Teatro Massimo (el equivalente siciliano de llevar a cabo una ejecución, por ejemplo, en la londinense Piccadilly Circus). El año 1981 marcó el inicio de la matanza, con su espectáculo casi diario de asesinatos, cuyos cadáveres se dejaban cerca de los cuarteles de policía o simplemente se quemaban en la calle. En ese ambiente la vida continuaba, pero tropezarse con la muerte se convirtió en parte de ella.

El formato de “La Mafia sólo mata en verano” no es original, pero el entorno y el sentido de comedia en mitad de una tragedia social, han convertido la película y la serie en una referencia tan presente como pueda ser “Cuéntame cómo pasó” para los espectadores españoles. Gran serie.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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