Cine en serie: “Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma”, el cabello como reivindicación

Cine en serie: “Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma”, el cabello como reivindicación

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Querido Teo:

“Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma” cuenta la historia real de Sarah Breedlove, la primera millonaria de raza negra y empresaria pionera en un momento en el que la segregación todavía era un hecho fruto de un esclavismo derogado pero todavía latente en la sociedad estadounidense de finales del siglo XIX y primeros del XX. Una miniserie protagonizada y producida por Octavia Spencer que se adentra en su lucha y reivindicación de la mujer negra, oprimida tanto por la sociedad como por sus maridos, a través de la empresa de cosmética que crea desde cero. La miniserie de Netflix compuesta por 4 capítulos está dirigida por Kasi Lemmons (“Harriet”) y DeMane Davis.

Tras perder a su primer marido y con una hija de dos años llamada Lelia, Sarah tenía 20 años cuando se trasladó a San Luis para vivir con sus tres hermanos, todos ellos barberos, dejando atrás una vida de penuria, miseria y maltrato tras nacer en una plantación de algodón y quedarse huérfana de madre y padre cuando tenía seis años conviviendo años después con una hermana y un cuñado maltratador. Con el fin de poder dar una vida estable a su hija, se ganaba la vida como lavandera hasta que en 1904 se convirtió en agente comisionada de ventas de los productos Annie Turnbo Malone, una emprendedora de productos de cuidado del cabello para afroestadounidenses.

Mientras trabajaba con Annie Malone, aprendió y adaptó sus conocimientos sobre el cabello y productos para el mismo. Sarah acabó fascinada por la técnica viendo como en ella misma se resolvían los problemas de alopecia tan propio de las mujeres negras de la época fruto de una dieta deficiente, escasos hábitos de higiene y productos como la soda cáustica que eran incluidos tanto en los jabones para lavar la ropa como en los de la limpieza del cabello, algo que se acrecentaba con el hecho de los pocos medios de calefacción y de agua corriente que se tenía por aquella época. Decidida a convertirse en su propia empresaria, se mudó a Denver para comercializar sus propios productos adoptando el nombre de su segundo marido, el publicista C.J. Walker.

La serie se centra en esos años en los que Madam C.J. Walker funda su empresa desde cimientos muy rudimentarios hasta consolidar todo un imperio a pesar de las dificultades que tuvo para hacerse respetar en un mundo de hombres y la rivalidad mantenida con la que fue su maestra, Annie, rivales a la hora de hacerse un hueco en el mercado y es que si Madam C.J. Walker es la protagonista ensalzada como heroína que provoca la empatía del espectador por su lucha, esfuerzo e incluso problemas conyugales, Annie es dibujada en la serie como una némesis manipuladora, ambiciosa y envidiosa que está obsesionada con Sarah y quiere evitar por todos los medios sus progresos en este ámbito, más todavía cuando le acusa de aprovecharse de todo lo que ella le enseñó.

Hay que achacarle precisamente a la serie ese trazo grueso a la hora de definir a todos los personajes que rodean a una Octavia Spencer que es el sol emergente de la propuesta y a la que rodean el resto de nombres que son definidos con poca sustancia a pesar de lo interesante que hubiera sido profundizar en la representación que el cabello de cada una de esas mujeres representa para su comunidad (siendo el alisado o rizado del mismo toda una declaración de intenciones) así como el hecho de la propia discriminación que sufren entre ellas teniendo en cuenta sus orígenes como es el caso de aquellas que, debido a las violaciones que sufrieron sus madres por sus amos en las plantaciones, nacen con rasgos más difuminados y suavizados en lo referente al color lo que les da otro estatus en una sociedad que todavía no permite que los negros lleguen a determinado poder de decisión o de representación en una sociedad dominada a nivel legislativo, social y cultural por lo caucásico.

“Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma” es una miniserie tan convencional como efectiva tomándose licencias tanto argumentales como musicales y visuales, representado en unas ensoñaciones barrocas y naif de la propia Sarah (algunas realmente descolocantes como ese ring de boxeo en el primer capítulo), que ofrece un acabado resultón y noventero muy digno pero obvio y poco trascendente que lleva a que el trabajo de la actriz esté muy por encima del homenaje a una adelantada a su tiempo en la que se podría haber profundizado más.

Es Octavia Spencer la que eleva el listón del interés de una propuesta rutinaria en forma pero que pretende ir mucho más allá de una premisa que no es más que una excusa para hablar de la liberación de la población negra en un momento en el que todavía había mucho por hacer para la independencia y autonomía de las mujeres y en la que su aspecto y convicción se antojaba fundamental para encontrar tanto su propia voz como jugar el papel que por ellas mismas querían desempeñar en el mundo.

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Nacho Gonzalo

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