Cine en serie: “Marry me”, mis amigos pegajosos

Cine en serie: “Marry me”, mis amigos pegajosos

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Querido Teo:

¿Quién no tiene unos amigos empalagosos en su círculo de amistades? ¿Quién no descubre que Fulanito y Menganita se hablan en Facebook para que el resto de gente sepa lo “mucherrimo” que se aman? ¿Quién no acaba discutiendo con su pareja al oír “pues ÉL si le acompaña a las clases de salsa” o “pues ELLOS se compraron la Thermomix entre los dos”? Si no te pasa, enhorabuena, te has librado de horas y horas de odiosas comparaciones, retóricas preguntas y elucubraciones sobre la perfección y la compenetración. Pero bien sabes que es imposible que no te pase.

“Marry me” trata de una de estas parejas. Ella (Casey Wilson, “Saturday Night Live”), con un trastorno de verborrea y falta de filtro cerebro-boca, angustiada por quedarse soltera, educada en un entorno “diferente” (padres gays, los típicos padres gays de serie americana, los padres gays de Rachel Berry en “Glee” versión ligeramente y sólo ligeramente menos “Elton-John-izada”) y con una facilidad pasmosa por meter la pata. Él (Ken Marino, “Dawson crece” y “Veronica Mars”), con la imposible misión de mantener sus costumbres de soltero y sus obligaciones de prometido, paciencia de profesor de autoescuela y amor incondicional a la “sujeto número uno”. Pareja sincronizadisima del tipo “dejo de quedar con vosotros porque me siento triste con mi vida”, de esas que se disfrazan a conjunto, y es que cuando llega la hora del matrimonio todo parece tomar un cariz muy diferente.

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marryme3La serie comienza entonces con “la pedida” de Jake a Annie, ese punto de inflexión de todas las relaciones que marca la diatriba entre el “hasta luego” y “venga, a la piscina”. Este hecho les permitirá hablarnos de la convivencia, las amistades (solteras) de la pareja y como les afecta a unos y otros, las familias y el propio desorden sentimental que se produce cuando tras seis años de relación el simple hecho de querer firmar un papel descoloca todo el “statu quo” que se había conseguido hasta la fecha.

Esta comedia sin risas enlatadas (¡sí! ¡por fin!) resume en sus episodios de veinte minutos lo que toda pareja pasa en algún momento de su existencia. Quizás de un modo más histriónico de lo normal, y sabiendo que todo episodio acabará con la consabida reconciliación y “yo te quiero, no yo te quiero más” del empalagosamiento del que hablábamos al principio, no deja de ser un punto de vista ligeramente ficticio de lo que nos pasa a todos en nuestro día a día. Posiblemente de ahí radique la belleza de esta serie de la que ya se ha confirmado temporada completa (sigo sin entender esta manera de trabajar de las cadenas). La cercanía y empatía con el espectador no riñe con la comedia más inteligente de diálogos brillantes y coreografiados a pesar de pecar de clichés un tanto “hipsters” del modo de vida de los recién llegados a la treintena.

Say Cheese!

Por supuesto, la verdadera estrella de la serie es Annie (Jake se limita a devolver la bola cual frontón) con una rapidez en el verbo y vis cómica como hacía tiempo no veía (quizás me recuerda a Lorelai Gilmore versión cosmopolita). Verla a ella, en versión original por supuesto, resulta impresionante y está claro que se encuentra cómoda aguantando el peso de la serie.

Muy dinámica y huyendo de las sitcoms al uso, creo que viene para quedarse y que consigue captar la atención de la audiencia que dejó la temporada pasada “Cómo conocí a vuestra madre”. Realmente tiene un tratamiento parecido, aunque sin “chistes”, y viene a ser la continuación natural al romance de juventud de esta última. Ya me dirás que te parece, no te defraudará.

Vídeo

David Volcano

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