Cine en serie: “Patriot”, poder atómico, humor negro y folk

Cine en serie: “Patriot”, poder atómico, humor negro y folk

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Querido Teo:

Espero que nunca necesiteis la información sobre el tiempo máximo para poder reimplantar dedos amputados, pero es un dato que se ofrece, indicativo del humor negro que se gasta “Patriot”.

Para evitar que Irán elija un presidente dispuesto a conseguir el arma atómica, un servicio de inteligencia envía dinero de fondos reservados a su oponente, inclinado hacia posturas menos nucleares. El hombre encargado de llevar el dinero es un personaje que parece criado en los brazos de Tarantino y de los hermanos Coen. No sólo no desea hacer el trabajo, afectado psicológicamente por su misión anterior, sino que resulta ser un compositor excelente de folk. Convierte en canciones los hechos, las cosas, los pensamientos, que forman parte de su vida secreta. Los diálogos, las situaciones, los enemigos y amigos con los que se verá las caras el protagonista, al entregar el dinero a una persona equivocada y tener que recuperarlo, son la esencia de esta historia.

La familia del agente secreto más desmotivado que recuerdo está formada por un padre jefe del servicio que mete a su hijo en un plan de trámite, pero al que ya se la ha jugado más de una vez; un hermano mayor congresista dispuesto a todo por la sangre de su sangre; una esposa que sabe que no debe saber pero que si que sabe; y una madre (Debra Winger) que es un alto oficial del gobierno federal. Se añaden un grupo de secundarios dignos de la amistad de “El gran Lebowski”, como los hermanos brasileños expertos en “jiu-jitsu”.

Desde el primer capítulo se entiende que estamos ante algo diferente a las series habituales de espionaje. Algunas cosas en “Patriot” parecen más próximas a la realidad, como torpezas, imprevistos y víctimas insospechadas; pero todo ello plagado de momentos al límite, “tarantinianos”, de situaciones de las de “¡no me lo puedo creer! ¿En serio?” que acaban en sonrisa, cuando no en carcajada.

El contraste entre las barbaridades en pantalla y la dulzura aparente de los temas de folk que sirven de catarsis a nuestro espía triste y harto son un elemento de originalidad novedoso y divertido porque los autores de esta serie de dos temporadas se lo han pasado de miedo haciéndolas, y se nota.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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