Cine en serie: “Túnel de corrupción”, la perversión del sistema brasileño

Cine en serie: “Túnel de corrupción”, la perversión del sistema brasileño

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Querido Teo:

“Lo que jode a nuestro país no es la violencia…. no es la falta de educación, no es el fracaso del sistema de salud, el déficit público ni los tipos de interés. Lo que jode a nuestro país es la causa de todo lo dicho… es un cáncer, y si el cáncer no se extirpa de raíz, esa mierda se extenderá”. Estas son las primeras palabras escritas por los guionistas de “Túnel de corrupción” para el personaje, un policía, que abre esta serie brasileña que rompe con la idea de culebrón tradicional para conectar con la oleada de series que intentan ofrecer calidad a unos espectadores menos pasivos.

Netflix es la responsable de esta nueva serie inspirada en el mayor escándalo de corrupción del país en las últimas décadas, conocido como Lava Jato (algo así como Operación Autolavado). Este escándalo implicó al ex presidente Lula Da Silva, condenado a 12 años de cárcel. Los partidarios de Da Silva, de Dilma Rousseff (su sucesora, destituida en 2016), y del Partido de los Trabajadores, han protestado por la imagen que se da de ambos y en general de la izquierda brasileña. El creador de la serie, en sus redes sociales, ha pedido a los que le critican por “Túnel de corrupción” que no se sientan especialmente atacados, que tanto la izquierda como la derecha brasileña son corruptas.

Es sencillo conectar con la serie, donde la política de partidos tradicional aparece horadada por la podredumbre de la corrupción. Sólo el Ministerio Fiscal, algunos policías y jueces, se presentan como la última esperanza. La serie es interesante y suena a real. Tanto que si la ves doblada, le quitas la imagen y obvias las referencias a Brasil, encajaría entre nosotros sin la menor dificultad. Cualquier productora española puede comprar los guiones y sustituir algunos nidos de corrupción por otros. Las opciones son variadas. Por primera vez, en el 2017, el mundo ha invertido más dinero en energía solar que en centrales nucleares, plantas de gas y de carbón, según un informe de Naciones Unidas. En el último año, en España, con el “impuesto al sol” impulsado por el gobierno, sólo se han instalado en el 2017 cinco megavatios, un aumento ridículo del 0,06%, 120 veces menos que, por ejemplo, Italia, que junto con Francia y Estados Unidos ya nos superan en energía solar. Y sin considerar que Portugal ha anunciado que el 100% de su energía básica ya es renovable.

Las eléctricas españolas se confirman cada día con más claridad como un factor fundamental de la sostenibilidad de unos cuantos y la vergüenza de la mayoría. Internet ofrece en una consulta fácil la composición de los consejos de administración de las compañías eléctricas en los últimos años. No hay que ser un gran detective para extraer conclusiones. Las subvenciones a la medicina o la enseñanza privada frente a la reducción de la pública, es otro nido donde los guionistas pueden escarbar con la mascarilla puesta.

Los diversos gobiernos de las últimas décadas han favorecido y posibilitado estos túneles, por donde pasa el dinero público camino de los paraísos financieros, responsables de que se vaya instalando la idea de que el sistema de partidos representativos no garantizan la justicia, la igualdad de oportunidades y la distribución equilibrada de la riqueza. Es una idea que no conduce a nada bueno… excepto para algunos suizos y unas pocas personas de lugares similares.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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