Comer de cine: El ramen de “Tampopo”

Comer de cine: El ramen de “Tampopo”

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Querido primo Teo:

Es curioso esto de las modas. No me refiero a la ropa y complementos, sino a las tendencias culturales. Es significativo lo mucho que influyen en nuestro comportamiento, lo mucho que podemos variar nuestra forma de actuar, de vestir o de divertirnos cuando nos hayamos bajo la influencia de alguna de estas manifestaciones. Y, por supuesto, es innegable el gran papel que juegan el cine y las series a la hora de implantar estas modas. Pero la globalización lo está cambiando todo, si antes la cultura yanqui nos tenía completamente invadidos el último grito es la cultura oriental, traída por estos lares de la mano del manga y el anime. Y los más influenciables, por supuesto, son los más jóvenes. Adolescentes que se compran katanas (intenta que tu mente no vuele hasta trágicos precedentes) cuando nunca fueron capaces de saltar el plinton. Que se lían a estudiar japonés cuando no logran sacar una nota medianamente decente en inglés. Y que, esto es lo que más me atañe, prueban todo tipo de manjares exóticos sin preguntarse ni lo que llevan cuando aun sueltan una retahíla de maldiciones cuando su madre les prepara un potaje. De locos.

Uno de los alimentos típicos del lejano oriente que más está triunfando por estos lares es el ramen, la típica sopa de fideos oriental, que en nuestro país se vende en formato instantáneo y se prepara en unos pocos minutos. Y todo porque es el plato favorito de Naruto. No son conscientes de que ya hubo una película que le rindió un sentido homenaje a esta delicia, y a la complejidad y maestría que se necesitan para preparar un ramen de calidad, “Tampopo”, una comedia disparatada, o “noodle western” como la promocionó su productora (en clara parodia de los spaghetti western), que narra la historia de un camionero y su ayudante que socorren a una joven viuda poseedora de un restaurante de ramen y la ayudan a perfeccionar las recetas y satisfacer a sus clientes. Uno de los alicientes de esta película, que es de 1985, es poder ver a un jovencísimo Ken Watanabe, actuando en su lengua materna y haciendo el chorras. Pese a ser una película de gusto típicamente japonés, tuvo una inusitada aceptación en occidente y aún se la considera una de las cumbres de su cine.

Pero lo más importante es que muestra que el ramen es algo más que un sobrecito de caldo instantáneo y un puñado de fideos secos (esta versión es la que se considera típica de solteros y estudiantes), sino un plato que conlleva una elaboración compleja que puede llevar años dominar. Y para que lo compruebes tú mismo, aquí te traigo una receta básica. Lleva cantidad de ingredientes típicos orientales que te pueden sonar a marcianos, afortunadamente cada vez hay más tiendas especializadas en las que poder comprarlos.

Ingredientes:

* Una carcasa de pollo.

* Un trozo pequeño de jengibre fresco.

* Dos zanahorias.

* Una cebolleta.

* Un puerro grande.

* Sal.

* 2 litros de agua.

* Un trozo de 500 g de cerdo (puede ser más o menos cantidad según tu preferencia). Puedes usar el corte que más te guste, pero te recomiendo la costilla sin hueso

* 4 cucharadas de salsa de soja.

* 4 cucharadas de sake.

* Fideos udon.

* 1 huevo por cada cuenco que vayas a servir.

* Aceite de sésamo.

Elaboración:

– Troceamos las zanahorias, el puerro y la cebolleta y las ponemos en una olla grande. Añadimos el jengibre y la carcasa de pollo. Cubrimos con el agua, añadimos sal y lo ponemos a hervir a fuego muy lento durante al menos 2 horas. Es importante retirar la espuma que se forma en la superficie de vez en cuando. Cuando esté terminado lo corregimos de sal, sacamos la carcasa de pollo, y reservamos.

– Doramos el cerdo con el aceite de sésamo por todas sus caras. Le añadimos el sake y la salsa de soja y lo dejamos reducir a fuego lento. Luego troceamos el cerdo y lo reservamos. Reservamos también la salsa.

– Cocemos los huevos durante 3 minutos para que la yema quede cremosa.

– Hervimos los fideos durante un par de minutos, los aclaramos con agua fría para que no se peguen y los reservamos.

– Ahora toca emplatar. En un cuenco grande ponemos parte del caldo y le añadimos un poco de la reducción de sake y soja. Añade la cantidad de fideos que prefieras, unos trozos de verduras del caldo (menos el jengibre), unos trozos de cerdo, y un huevo hervido cortado por la mitad. Listo para degustar.

Y aquí lo tienes, el plato que enloquece a los japoneses y a la mitad de los chavales de por aquí. En Japón es el equivalente a las hamburguesas occidentales, aunque se le considera comida rápida hay distintos tipos de calidades, desde los de consumo rápido hasta los tipo gourmet. Existen decenas de variedades, esta que te he dado es una receta un poco de andar por casa, aunque la calidad es muy superior a la de los ramen instantáneos.

Por supuesto, los tropezones también son a elección de cada uno. Para más consejos sobre su elaboración y consumo recomiendo encarecidamente el visionado de esta película. Puede parecer ridículo pensar que alguien se obsesione con el perfeccionamiento de la preparación de una sopa, pero ¿acaso las pelis sobre beisbol tienen más sentido que eso?.

Tu prima.
Mohoja

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