Comer de cine: Los brownies de “Community”

Comer de cine: Los brownies de “Community”

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Querido primo Teo:

El mundo de la televisión se ha convertido en un terreno minado. La imaginación de los guionistas, creadores, showrunners y demás caterva es inversamente proporcional a la paciencia de las cadenas y los espectadores. Las primeras reclaman beneficios inmediatos y les bastan unos pocos capítulos para condenar o encumbrar a una producción (qué hubiera sido de “Seinfeld” con esa mentalidad). Y al contrario, a veces prolongan indefinidamente la agonía de productos más que muertos en aras de la rentabilidad. Y son este tipo de fenómenos los que han dado lugar a la impaciencia de los espectadores, unidos a algunas series muy bien promocionadas que insultan a la inteligencia de las amebas. Ya no dejan que nadie les tome por tontos, si el desarrollo de la historia y los personajes no les convencen, adiós. Pero claro, con tantas series la audiencia se fracciona, y los medidores de audiencia no siempre arrojan los datos que las cadenas desearían, poniendo en peligro la supervivencia de ciertas ficciones muy queridas por su fiel público.

Y es en este punto donde se demuestra que, a diferencia de lo que dijo nuestro ilustre presidente de la Academia Española de Cine en la gala de hace un par de años, internet sí es un apoyo importante para los creadores, especialmente las redes sociales. Existen muchos ejemplos de ello (remember “Fringe”?) pero uno de los más recientes es el de la salvación in extremis de “Community”, una de las comedias más atípicas y disparatadas que se han hecho jamás. Humor absurdo y alocado sin caer en la grosería y la escatología (reconforta saber que hay vida más allá de los Farrelly en USA) que ha calado en sus seguidores por haber creado un universo propio en el que las normas básicas de las series se retuercen y trasgreden sin pudor. No en vano, una frase aparentemente anecdótica acabó convirtiéndose en el grito de guerra de sus fans twitteros, el famoso hashtag #sixseasonsandamovie, que fue la piedra angular de su recuperación. En los últimos meses la actualidad alrededor de esta serie se ha vuelto convulsa, no sólo por la amenaza de cancelación, sino también por la gran cantidad de conflictos internos, despidos, renuncias, readmisiones y demás incidentes que se han producido, pero esperemos que la serie no se resienta por ello (no más de lo que ya se ha resentido, claro).

Todas las series que se elevan a mitos están llenas de iconos propios reconocibles por todos sus fans, y esta tiene para dar y tomar: Troy y Abed en la mañana, tetitas de Annie, el boli morado, los fuertes de sábanas y almohadas, Cougar Town, mola, mola, mola y los brownies. Son la razón que llevó a Shirley a la Universidad de Greendale, ya que ella pretendía poner una pastelería online y vivir de ellos. Y no es de extrañar, puesto que son uno de los dulces más famosos del mundo, el mayor icono de la pastelería americana junto a la tarta de manzana. Cuenta la leyenda que surgieron de un error de una tal Sra. Brown, de la que habrían tomado el nombre, que pretendía hacer un pastel de chocolate normal y equivocó las cantidades. Lo más probable es que no tenga nada de verdad, pero le imprime un halo romántico a la receta. Yo sé que la tía Aga ya te dio esta receta hace tiempo, pero como nunca está de más recordar, aquí tienes mi versión, disfrútala.

Ingredientes:

* 300 g de chocolate negro troceado.

* 150 gr de mantequilla.

* 200 gr de azúcar.

* 3 huevos.

* 110 gr de harina.

* 1 cucharada de cacao amargo.

* 1 cucharadita de bicarbonato sódico.

* Un puñado de nueces troceadas, trozos de chocolate o cualquier otra cosa que quieras como tropezones (opcional).

Elaboración:

– Precalentamos el horno a 180º. Derretimos el chocolate con la mantequilla en el microondas a temperatura baja y en golpes de 30 en 30 segundos (o al baño maría). Añadimos el azúcar y removemos bien.

– Añadimos los huevos uno a uno y los integramos bien a la mezcla.

– Tamizamos la harina, el bicarbonato y el cacao y los vamos añadiendo poco a poco. Lo removemos para que se integren sin formar grumos. Añadimos lo que queramos como tropezones (si es que queremos) y los repartimos bien.

– Ponemos la mezcla en un molde rectangular forrado de papel encerado o papel aluminio y lo horneamos durante unos 30 minutos o hasta que veamos que esté hecho.

Así de sencillo, y así de rico. Ya solo queda cortarlos en cuadrados y servirlos. Una recomendación, prueba a servirlos en caliente con una bola de helado de vainilla, trozos de nueces y sirope de chocolate y sabrás por qué se han hecho tan famosos en el mundo entero.

Otro pilar de la gastronomía usamericana que te desentraño sin despeinarme. Y ya van unos cuantos. Y es que sus platos no tienen secretos para mí. Ahora bien, lo de perder el peso que ganes al comerlos ya tendrás que resolvértelo tú por tu cuenta.

Tu prima.
Mohoja

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