Conexión Oscar 2021: El top 10 de lo visto en el Festival de Toronto

Conexión Oscar 2021: El top 10 de lo visto en el Festival de Toronto

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Querido Teo:

Tras dos semanas toca cerrar la cobertura de esta edición del Festival de Toronto 2020, marcada por la plataforma virtual en un formato que habrá que ver si ha llegado para quedarse o para ser la excepción de este año aciago. Tras hacer balance en el podcast, saber que "Nomadland" se hacía con el Premio del Público y repasar las 15 mejores interpretaciones, ha llegado el momento de elaborar nuestro top con las 10 películas que más nos han gustado de las vistas en el certamen canadiense.

10º “The big hit” de Emmanuel Courcol

Desde Francia se ha podido ver una de esas películas que tienen el éxito asegurado, el triunfo como parece aventurar su título original, y es que la cinematografía gala aborda este tipo de cintas con una facilidad pasmosa haciendo virtud de la diferencia de clases o de orígenes para construir alegatos integradores llenos de tolerancia, buenos valores y camaradería. “The big hit” se queda a medio camino entre el drama social y la clásica etiqueta de “comedia del año” ya que aquí el humor está muy tamizado siendo el equilibrio de una fórmula depurada lo que termina encumbrando a una película que se centra en un caso real, el de un profesor de teatro que logró formar con cinco presos una compañía de teatro que representó por varias ciudades del país “Esperando a Godot” de Samuel Beckett, todo un clásico de las tablas y del esperpento, una alegoría de la libertad que se inspira en el suceso ocurrido con unos presos en la Suecia de la década de los 50. Una tierna historia en la que el teatro y la interpretación como vía para encontrar ese bien tan preciado que es la libertad y también un sentido a querer seguir hacia adelante consiguiendo lo absurdo de que quizás, un sonoro fracaso, pueda suponer el más cálido aplauso por todo lo que durante el camino se ha conseguido.

9º “Concrete cowboy” de Ricky Staub

El primer largometraje de Ricky Staub es un proyecto impulsado por Idris Elba como productor que se ha reservado uno de los principales papeles, el de un hombre que encabeza a un grupo de cowboys de ciudad que viven en un barrio de Philadelphia con sus caballos y con un estilo de vida heredero todavía de la tradición usamericana de grandes praderas y contacto con estos animales, algo cada vez más perdido por el hecho de que las grandes ciudades se han ido comiendo a todos estos lugares amplios y naturales. “Concrete cowboy” es una película que destila compromiso y convicción en lo que cuenta, introduciendo un drama familiar de redención y configurando un conjunto que provoca una extraña fascinación al espectador interesándose por ese modo de vida propio de auténticos numantinos resistiendo frente a los cánones de los nuevos tiempos y que todavía defienden el valor de la tierra y de esa América cada vez más glamurizada y frivolizada pero ajena a las raíces de las que partió todo.

8º “Shiva baby” de Emma Seligman

“Shiva baby” puede ser una de las sorpresas que salgan de esta edición del Festival de Toronto. Emma Seligman debuta con esta cinta que dirige y escribe y en la que en apenas 77 minutos lleva a cabo un relato vibrante, teatral y refrescante jugando con el enredo, el convencionalismo social, el despertar sexual y el contraste entre el peso de la tradición y la necesidad que tienen de ser libres las nuevas generaciones. El escenario es un funeral judío, de estos que se desarrollan dentro de una casa de barrio residencial y con abundante comida, al que asiste una estudiante universitaria con sus padres. Lo que ella no sospecha es que allí se encontrará con su amante, un treintañero que, además, aparece con su mujer y su bebé, algo que la joven desconocía y que amenaza con hacer descarrilar su pretendida controlada ansiedad ante todo lo que se le viene encima. Una apuesta de humor negro brillante en el guión y que logra mantener una tensión en alto jugando con las distintas estancias de la casa entre confidencias, revelaciones y familiares, amigos y conocidos estrafalarios que siempre están dispuestos a preguntar si ya tienes novio y cuándo vas a casarte.

7º “Never gonna snow again” de Malgorzata Szumowska y Michał Englert

“Never gonna snow again” es el nuevo trabajo de la prolífica y descolocante Malgorzata Szumowska que en este caso codirige y coescribe junto a Michał Englert que también se encarga de la dirección de fotografía. Una cinta polaca sugerente, metafórica y surrealista sobre un tipo extraño que proviene de Pripyat, ciudad al lado de Chernobyl que sufrió la tragedia nuclear en 1986. Él era sólo un niño de siete años referenciándose en continuos flashbacks sobre cómo sufrieron la tragedia él y su madre, lidiando de adulto la broma de todos cuando le preguntan por sus orígenes y concluyen que quizás sea radiactivo. Una sátira social con tintes de realismo mágico que en verdad termina siendo la película con mayor empaque y mejor resultado de las llevadas a cabo por la realizadora. No sólo por lo atinado de la puesta en escena, con un onirismo lynchiano nunca forzado, sino por la carga emocional que hay detrás de la fuerza de esas imágenes y de unos personajes que no necesitan ahondar en palabras para mostrar su vacío existencial propio de una aburrida vida burguesa.

6º “Quo vadis, Aida?” de Jasmila Zbanic

La directora Jasmila Zbanic (ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín por “Grbavica” en 2006) ofrece un retrato desolador que compitió en el Festival de Venecia 2020 y que nos lleva a la Guerra de los Balcanes en la década de los 90 y a la actuación de la ONU a través de los llamados Cascos Azules. En el verano de 1995 Aida es una profesora que en tiempos de conflicto está sirviendo como traductora para la ONU en la ciudad de Srebrenica, pueblo que es ocupado por el ejército serbio y que lleva a que cientos de personas pidan ser acogidos por los campos de la ONU agolpándose en las vallas pidiendo auxilio ante la posibilidad de ser exterminados. Es una película que no necesita de sutileza ni planos contemplativos de autor sino que la cámara tiene nervio durante todo el metraje siguiendo a esta mujer que se mueve entre los pasillos, dependencias y rincones del campo a cargo de la ONU para conseguir que su familia no quede en peligro, intentando aprovecharse de su privilegio como colaboradora diplomática. Aida tiene que saber moverse entre unos y otros ante el hecho de que un paso en falso ponga a su familia en el otro lado de la valla, el que separa la vida o la muerte frente al tumulto, el desespero y la impotencia de todos. Una película desoladora sobre una tragedia demasiado cercana en el tiempo mostrando de lo peor que es capaz el ser humano y con uno de los mejores personajes femeninos del cine reciente.

5º “Wolfwalkers” de Tomm Moore y Ross Stewart

Una apuesta preciosista y lirista con un estilo de animación tradicional que brilla en todos los aspectos técnicos con un diseño estético magnífico y depurado al máximo por un Estudio que ya nos había subyugado y deleitado visualmente en anteriores trabajos como “The secret of Kells” (2009) y “La canción del mar” (2014). La música de Bruno Coulais, habitual de este tipo de producciones, vuelve a ser otro de los elementos destacados de unas cintas que se presentan como cuentos con todos los recursos y en las que reside una enorme emotividad hablando de la importancia de la naturaleza, la amistad, la nobleza y, sobre todo, un canto a las relaciones entre padres e hijos, de una manera tan entregada que emociona y que trasciende cualquier espíritu, reencarnación o maldición frente al hecho de que es la especie humana la causante de tantos problemas y barbaridades de los que hemos sido testigos como sociedad. Una fábula de tradición irlandesa con humanismo, preciosismo y belleza.

4º “Pieces of a woman” de Kornél Mundruczó

A lo largo de un año se narra el devenir de una pareja de treintañeros que inicialmente destilan libertad, complicidad y ganas de comerse el mundo, hasta que sufren un baño de realidad cuando durante el parto en el que van a tener a su primer hijo éste muere nada más nacer. El mayor terror que pueden tener unos padres cuando llevan a cabo los preparativos del gran momento se traduce en una primera media hora tan descarnada como escalofriante en la que se muestra de manera explícita el proceso de dar a luz, entre contracciones, miedos e inexperiencia, y más cuando cómo es el caso tienen que acudir a una partera ya que ambos han decidido tener a su hijo en casa. Eso es lo más destacable de una cinta que a raíz de ello se mueve entre los añicos de una relación que ya por siempre estará marcada por la tragedia y que ha hecho volar por los aires no sólo la confianza sino realmente el amor en el que se cimentaba esa unión, sobre todo por el hecho de que dos almas rotas, a pesar de compartir tragedia, sufren tener necesidades propias y encarar su "vía crucis" de maneras muy diferentes. Quizás algunos baches no la eleven como mereciera pero su reflejo del duelo y el talento interpretativo hace que esté bien alto en la lista.

3º “Gaza mon amour” de Mohammed Abou Nasser y Ahmad Abou Nasser

“Gaza mon amour” termina con una dedicatoria de los directores a su padre después de que la cinta nos haya arrebatado por su humanidad, su poco habitual romanticismo en tiempos cínicos y por la sencillez de una propuesta que nos devuelve al placer del cine de las pequeñas historias sustentadas en la cotidianidad propias de sentimientos tan profundos como universales. Es la historia de un hombre de 60 años que nunca se ha casado a pesar de que su insistente hermana siempre vaya detrás de él para presentarle mujeres y que así éste no pase solo su vejez. Una historia que juega con el absurdo pero que conmueve sobremanera alternando el tono propio de Kaurismäki, cercano a lo esperpéntico, con el devenir más entrañable como es ver al protagonista cocinar al ritmo de Julio Iglesias o que suenen temas de Chopin, Chaikovski y, especialmente, uno de los más mágicos, románticos y cómicos de la Historia de la ópera como el que pertenece al segundo acto de la ópera “La Bohème” de Puccini y que inunda a la película del espíritu de la deliciosa comedia “Hechizo de luna” (1987). Entrañable y humana.

2º “Apples” de Christos Nikou

El sello de la nueva ola del cine griego queda presente en esta propuesta en la que se aborda cómo una extraña pandemia está provocando episodios de amnesia en un grupo de personas que les hace perder la realidad de quiénes son. Algo que desde las autoridades sanitarias les llevará a crear un programa de creación de nueva identidad para todos aquellos a los que nadie reclama. Es el caso de un hombre de mediana edad, Aris, que una noche se encuentra perdido en un autobús y sin documentación, siendo el mayor rasgo de su personalidad su querencia por las manzanas. “Apples” es un retrato seco, sobrio y ácido no sólo sobre la soledad de nuestro tiempo, que nos lleva a ser desconocidos tanto para nosotros como para los demás siendo habitantes de unas ciudades en las que todo el mundo sigue su día a día sin interesarse por el otro, sino también por cómo la mente es caprichosa a la hora de enterrar el dolor, incluso agarrándonos como humanos a no querer recordar para no tener que afrontar el duelo, la pérdida y, en definitiva, la verdad, tejiendo una realidad alternativa a nuestro alrededor. Una película valiente, singular y reflexiva para tiempos de incertidumbres.

1º “One night in Miami” de Regina King

Regina King ha debutado como realizadora de cine con la obra de teatro de Kemp Powers, que ha sido su guionista, narrando la que fue una noche histórica y en la que se juntaron cuatro nombres de referencia en la cultura popular afroamericana del siglo XX; el boxeador Cassius Clay, el activista Malcolm X, el cantante Sam Cooke y el jugador de fútbol americano Jim Brown. Un encuentro ficcionado para una amistad y una influencia que sí que fue real. Una cinta atractiva y fascinante con una Regina King rotunda en la planificación en escena sabiendo que lo más vibrante va a tener que desarrollarse en una habitación de motel por medio de las conversaciones de estos cuatro hombres en una noche tan normal en apariencia como reveladora para el futuro de todo un pueblo, ante el papel que cada uno de ellos estaba destinado a jugar con su legado, más en unos años en que todavía era raro ver a los negros ocupando esas posiciones de notoriedad alejados de los tiempos de las plantas de algodón y las servidumbres. Rodada con elegancia, melancolía e interpelando al espectador a través de estos personajes para no caer en la inacción ante las injusticias de un mundo complejo y desigual, se ofrece un brillante retrato, que respira gran cine en cada fotograma, en forma de interesante y didáctica conversación sobre activismo y cultura afroamericana que a buen seguro hará ruido positivo en la próxima carrera de premios ante una de las adaptaciones teatrales más inteligentes, auténticas, divulgadoras y conmovedoras que nos ha dado el cine reciente aunando magistralmente tanta desolación como esperanza creando un momento ficcionado icónico que se antoja más pertinente y vivo que nunca.

Nacho Gonzalo

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