Conexión Oscar 2021: Festival de Toronto: "Shadow in the cloud" e "I am Greta"

Conexión Oscar 2021: Festival de Toronto: "Shadow in the cloud" e "I am Greta"

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Querido Teo:

En la recta final de esta 45ª edición del Festival de Toronto hemos podido ver una cinta con espíritu feminista y aire de cómic aventurero de serie B y el documental sobre uno de los iconos recientes que han encumbrado las redes sociales en relación a algo cada vez más preponderante en la agenda de los países como es el reto ante el cambio climático.

“Shadow in the cloud” (Roseanne Liang)

Aventura feminista por los aires

Durante la Segunda Guerra Mundial, mujeres fueron reclutadas como pilotos auxiliares del destacamento de los Aliados, llamados a transportar aviones de las fábricas a los aeródromos a veces a través de territorio enemigo, a menudo sin herramientas de navegación adecuadas o municiones. La guionista y directora Roseanne Liang rinde un tributo retro a estos veteranos en un híbrido de serie B con estética “pulp” y desinhibida centrado en una de esas aviadoras, la oficial de la WAAF Maude Garrett (Chloë Grace Moretz), asignada bajo circunstancias misteriosas a un raquítico B-17 Fortaleza Voladora, donde se encarga de un cargamento estrictamente clasificado. Secuestrado por la fuerza por la tripulación masculina a una torreta de bola colgando del vientre del bombardero, la vertiginosa perspectiva recién encontrada de Garrett trae a la luz a otro pasajero inesperado con presencia siniestra.

Una cinta con guión de Max Landis que juega con la claustrofobia en la primera parte, en la que la protagonista está en todo momento en su cápsula en primer plano mientras recibe las burlas propias del “mansplaining” y el sentimiento de superioridad por parte de sus compañeros, hasta que la cinta cambia de tono para convertirse en una cinta de acción y supervivencia con extrañas criaturas amenazantes, una caja cuyo contenido hay que proteger a toda costa y una sensación de estar viendo a una nueva teniente Ripley en un homenaje tan libre como incoherente y anacrónico a esas mujeres pioneras pasando por el tamiz feminista y que gana por su imprevisibilidad. Una cinta que cuánto más desbarra más entretenida es, lo que bien tiene su mérito para una serie B sugerente, refrescante y adictiva con una gran playlist musical.

“I am Greta” (Nathan Grossman)

Un icono para los tiempos de preocupación climática

La película comienza con una niña de 15 años sentada sola fuera del parlamento de Suecia con un cartel de protesta: "Huelga escolar por el clima”. El mes es Agosto de 2018, cuando la mayoría del mundo nunca había oído hablar de Greta Thunberg. Pero fue entonces cuando la cineasta sueca Nathan Grossman comenzó a seguir su historia, capturando el surgimiento de una líder generacional para unos nuevos tiempos marcados por la preocupación por el cambio climático.

Vemos a Greta pasar de la oscuridad a la atención internacional por sus contundentes discursos sobre la crisis climática. "Como nuestros líderes se comportan como niños, tendremos que asumir la responsabilidad que deberían haber asumido hace mucho tiempo", dice a los delegados en una conferencia de la ONU en Polonia. Su mensaje inspira a otros jóvenes activistas a actuar en todo el mundo como parte del movimiento denominado #FridaysForFuture. Hoy Greta es famosa por sus videos virales, pero esta película ofrece una visión única de su viaje personal.

Estar en el espectro del autismo le dio a Greta la ventaja de un enfoque intenso, pero fue marginada en la escuela por sus compañeros y personal como resultado. A medida que aumenta su notoriedad, es blanco de amenazas de muerte y virulencia de los negadores de la crisis climática. Sus críticos incluyen al ruso Vladimir Putin y al brasileño Jair Bolsonaro, quien la llama "una mocosa”, mientras que por otro lado es recibida por presidentes como Emmanuel Macron en Francia, actores como Arnold Schwarzenegger y es vista con respeto y admiración en reuniones plenarias de todo el mundo sobre el tema del clima.

“I am Greta” es un documental que se centra en una figura que habla por sí mismahj, y que no es un títere de nadie, pero tampoco es hagiografía ya que más que encumbrarla como mártir o símbolo de la causa, lo que muestra es a una adolescente con Asperger con unos madres que la cuidan, preocupándose por cómo se descuida con la alimentación, pero que también explotan y avivan ese sentimiento de Greta que le lleva a viajar por todo el mundo y ser aupada por un gran número de seguidores que se asoman a la vida desde su punto de vista. Aunque no profundiza en ello sí que es interesante cómo sobrevuela la idea de cómo todo un maremágnum mediático como éste puede afectar a una joven, con sus miedos e inseguridades propios de la edad, pero que Greta acaba dejando de lado en un modo casi mesiánico hacia un bien mayor con su ceño fruncido, clara convicción y cara de eterno reproche frente al mundo.

Un documental interesante para comprender su figura en un momento en el que da la impresión de que todo lo relacionado con la pandemia y la economía ha vuelto a poner al cambio climático a la cola de la agenda de todos los países, más preocupados como siempre por los datos de empleo, del PIB o de las ayudas europeas, en un momento en el que salvar el maltrecho tejido económico ha vuelto a ser la prioridad número uno ante la crisis sanitaria. La película culmina en un viaje en velero que pone en peligro las vidas de Greta y su padre Svante a través del Océano Atlántico para asistir a dos cumbres climáticas de la ONU en Septiembre de 2019, especialmente la de Nueva York que dejó esas imágenes de una Greta decepcionada con los políticos que han destrozado la vida de tantos ante su falta de medidas.

Una pena que la figura termine engullendo a la propia causa y que, como reza en los títulos de crédito finales, tanto quede por hacer todavía y que en realidad no se haya avanzado mucho con el Acuerdo de París firmado en 2015 y que todavía hoy no está teniendo visos en la práctica. Un trabajo que más que ser concienciado lo que termina centrándose es en cómo somos capaces en la sociedad del siglo XXI en construir líderes mediáticos e imprevistos a base de redes sociales en un fenómeno que se antoja tan desbordante y masivo como efímero y poco consistente a la hora realmente de dar un paso decisivo cayendo sobre éstos un peso que no les corresponde y que sólo depende del compromiso sincero de los que nos gobiernan.

Nacho Gonzalo

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