“De la crisis económica a la crisis política. Una mirada crítica”

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La versión de capitalismo que arrasa a la clase media desde hace una década ha cosechado muchos éxitos en el cine; desde la propuesta agridulce de “El capital humano”, a la reciente “La gran apuesta”, sin olvidar antecedentes como “Wall Street: El dinero nunca duerme”. Es cine que conecta. Durante el mismo periodo uno de nuestros sociólogos más valorados ha ido dejando huella de lo sucedido. El camino queda reflejado ahora en forma de libro.

Título: “De la crisis económica a la crisis política. Una mirada crítica”

Autor: Manuel Castells

Editorial: Libros de Vanguardia

No suelo referenciar en esta sección libros de sociología, pero la excepción vale la pena por tratarse de la circunstancia histórica y social más impactante de la mayoría de los occidentales, primero acomodados y luego expulsados del bienestar. Los ensayos de Manuel Castells en el diario La Vanguardia son leídos en despachos políticos y en círculos financieros, en ámbitos universitarios y en redacciones. Leídos en este formato adquieren cierto tinte premonitorio. La bola de cristal de Castells se ilumina con su experiencia como observador. Como el propio Castells señala en el prólogo, sus ensayos no han sido retocados para esta edición, y las fechas de publicación que se conservan antecediendo al texto son los testigos de que el problema ha sido ya analizado y esclarecido desde hace tiempo. Se resume en este fragmento del ensayo publicado el 5 de Junio de 2010, con el título “Más allá del consumo”:

“La economía en que nos hemos montado está basada en dos ejes fundamentales; el consumo de bienes y servicios y las ganancias de dinero virtual en el mercado financiero. Si se consume hay demanda de productos, hay producción y hay empleo. Y cuando el dinero que se recibe no es suficiente para consumir, se pide prestado y pagamos el préstamo a lo largo del tiempo, con la esperanza de ir mejorando. Cuanto más tiempo tardamos más interés pagamos. Con nuestro dinero las instituciones financieras compran más dinero que venden por más dinero. Lo importante es que sigamos consumiendo y sigamos pagando los intereses y el capital que nos prestan para seguir consumiendo. Si nos prestan más de lo que podemos pagar nos quitan lo que compramos, empezando por la casa, que es nuestro mayor patrimonio. La cuestión es que nuestra casa, además de una inversión, es nuestro espacio de vida. Pero las finanzas son lo que son y el mundo es lo que es. El problema surge cuando nos han prestado tanto que ya no podemos pagarlo con lo que nos pagan. Y, aunque nos lo quiten los prestamistas, acumulan tantas propiedades que no pueden colocarlas y al perder valor lo pierden ellos además de nosotros. Como los financieros, también habían pedido prestado garantizando el préstamo con el valor de lo que nos habían vendido, cuando ya no podemos pagar no solo pierden dinero sino el valor que lo garantizaba. Por tanto, también pierden su dinero los que lo habían invertido a través de las instituciones financieras. Como los créditos son el combustible de todo el sistema, cuando las finanzas quiebran se para la máquina. Y lo que empezó conmigo incapaz de pagar mi hipoteca acaba con mi empresa no pudiendo obtener el crédito con que contaba para pagarme a mí. Entonces tiene que despedirme, con lo que yo no cobro y no puedo consumir. Como yo no consumo, mi compadre no produce, porque ¿a quién le va a vender lo que hace su empresa? Así se generaliza la crisis.

Para evitar que alcance proporciones catastróficas hay que inyectar dinero en los bancos para que sigan prestando e inyectar dinero en la economía para que podamos volver a consumir. ¿Quién lo hace? Sólo el Estado puede. Pero en realidad el dinero del Estado es el nuestro. O sea que para que yo pueda seguir consumiendo el Estado tiene que darle parte de lo que le pago en impuestos a los bancos para que los puedan seguir prestando a mi empresa o a mí. Y si el Estado recurre a la deuda, algún día tendrá que pagarlo, de modo que los intereses también salen de mis impuestos, y el capital de los impuestos de mis hijos. Aunque en teoría así se puede reiniciar la maquina, en la práctica las cosas no funcionan tan fáciles. Y los desfases temporales y desajustes entre oferta y demanda, producción y finanza, desbaratan el sistema y se traducen en reducción del consumo y en aumento del paro. Algunas proyecciones apuntan a un nivel de paro en España superior al 15% en el 2009. Y a una congelación de salarios en su nivel actual, lo cual equivale a una reducción de poder adquisitivo en términos reales”.

La explicación es clara y sin solución aparente. Los ensayos de Castells apuntan algunas salidas, o al menos caminos a recorrer en direcciones que nos alejen del dilema. Exhibe la confianza de que las redes y la comunicación que aportan será una de las claves de lo que ocurra en nuestro futuro inmediato. Castells es un buen ordenador de ideas, y nos refresca la memoria de situaciones recientes que parecen lejanas por el ritmo frenético de los acontecimientos. Un refresco amargo pero necesario.

Carlos López-Tapia

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Comentarios

Ramón CASILDA BEJAR - 22.05.2016 a las 23:57

Me agradaría saber su crítica sobre mi libro: Crisis y Reinvención del Capitalismo.

Saludos cordiales, Ramón Casilda

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