"El espíritu del mundo en Silicon Valley: Vivir y pensar el futuro"

"El espíritu del mundo en Silicon Valley: Vivir y pensar el futuro"

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En estos momentos uno de los grandes Estudios de cine prepara una película sobre Silicon Valley inspirada en el libro de una periodista y colaboradora habitual de The New Yorker, Anna Wiener. El libro se titula "Uncanny Valley", que podríamos traducir como "El valle oscuro", que de momento no ha encontrado editorial en español. Presenta aspectos muy negativos del espacio y las personas que han constituido el centro de un cambio universal, cuya trascendencia no precisa mayor explicación que mirar un dispositivo móvil y pensar en que con un toque mágico desapareciera. Algún tecnófobo dirá que no pasaría nada, pero en realidad no se ha detenido a pensarlo y sólo es un ejercicio nostálgico inconsecuente. Steve Jobs y Mark Zuckerberg, o lo que es lo mismo Mac y Facebook, pusieron tras las cámaras a Aaron Sorkin, pero el asunto ya había sido bien tocado en "Piratas de Silicon Valley" y también parodiado posteriormente por la serie "Silicon Valley" (2014-2019). El fenómeno que ha cambiado la manera de comunicarse acaba de caer en manos de un filósofo alemán que lleva treinta años en el ojo del huracán, la Universidad de Stanford.

Titulo: "El espíritu del mundo en Silicon Valley: Vivir y pensar el futuro"

Autor: Hans Ulrich Gumbrecht

Editorial: Deusto

El filósofo alemán Hans Ulrich Gumbrecht se ha preguntado algo muy interesante. ¿Por qué, que tiene Silicon Valley para haber concentrado ese poder, para haber cambiado el mundo? Gumbrecht, que no tiene móvil, fue fichado por la Universidad de Stanford, el germen de todo esto, cuando tenía poco más de 40 años, lleva allí treinta y ha convivido con el fenómeno como pocos europeos lo han podido hacer. Gumbrecht parte de un hecho innegable, la sensación de que ha de haber algo que lo explique. "¿Sería real esa sensación sin conocer la perdurabilidad de los cambios a nivel mundial que ha provocado Silicon Valley? ¿Hay «aquí» algo objetivo, algo en el aire que respiramos o que haga vibrar la tierra sobre la que nos movemos? ¿Podría deberse a la radiante luminosidad de la mayoría de los días en California? Después de todo, ésta es la tercera vez, después de la Fiebre del Oro y Hollywood, que la costa oeste norteamericana deslumbra al mundo".

Es obvio que existe una explicación histórica que justifica el desarrollo tecnológico de la zona, que comienza con la "escapada" de científicos huyendo de los monopolios nacidos en la costa este americana, al igual que hizo el cine escapando a Hollywood en busca de luz barata y tratando de distanciarse de los abogados de Edison, que reclamaba derechos por todo, desde las cámaras a la película. Pero esa lógica se difumina cuando se habla de un negocio que, entre sus cualidades, tiene la de que no necesita un espacio físico específico para desarrollarse.

El prólogo del libro comienza valorando al autor por sus cualidades y biografía: "El problema de que, como decía José Ortega y Gasset, «la realidad se ofrezca en perspectivas individuales» es que todo el mundo esté convencido de que la suya sea la buena y que además pretenda contárnosla. Habiendo tantas, se hace difícil encontrar una perspectiva que valga verdaderamente la pena. Y éste es precisamente el interés principal de este libro. Pone a nuestro alcance la forma de ver el mundo de un sabio, Hans Ulrich Gumbrecht, quien ha sido, además, gracias a su singular peripecia biográfica, testigo de excepción de los cambios fundamentales que se han producido tanto en Europa como en Estados Unidos en los últimos cincuenta años".

Gumbrecht explica diferencias esenciales entre la manera de ver el mundo que tienen los europeos y los estadounidenses, desde la economía a la valoración del esfuerzo y la competencia; o en las diferencias en la enseñanza universitaria y en detalles de vida cotidiana; pero también se detiene en la "divinización" de un personaje como Steve Jobs.

"Durante los días posteriores a la muerte de Steve Jobs, no dejaba de ver su mirada seria y amistosa cada vez que hacía clic en las aplicaciones habituales de internet en mi ordenador Apple. En el segundo fin de semana después de su funeral, aún seguían acumulándose frente a la casa de Jobs flores, cartas y manzanas mordidas. Incluso los escaparates de la tienda Apple de la University Avenue aparecen día tras día cubiertos con mensajes y deseos escritos para el fallecido por sus admiradores. Esta tienda, protagonista en su biografía y ahora impregnada por todas las emociones colectivas depositadas, se ha convertido en el centro de un nuevo culto, que se irradia a través de vías electrónicas a las tiendas y expositores de Apple en todo el mundo. Me gustaría tomarme en serio el culto, que me ha tomado por sorpresa y del que me siento tan cerca espacialmente como distante en lo afectivo. ¿Qué necesidad refleja? ¿Se trata tal vez de una nueva necesidad, la de una nueva era?"

El libro plantea muchas preguntas y propone respuestas dignas de un filósofo moderno, que se quedó pasmado el día que, en su clase de Humanidades en Stanford, se dio cuenta de que lo que contaba a sus alumnos "les entraba por un oído y les salía por otro", además de que nadie tomaba ya ni un apunte y todos tenían ante ellos un ordenador conectado a la nube.

En este mundo desarrollado en que la política intenta explicar casi todo usando la economía, Hans demuestra que siguen siendo los filósofos quienes ofrecen las mejores reflexiones. Lo he disfrutado.

Carlos López-Tapia

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