“El juego del susurrador”

“El juego del susurrador”

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Donato Carrisi ganó un Donatello por “La chica en la niebla”, uno de sus libros, cuando ya tenía decenas de miles de lectores en medio mundo. Tras un partido de fútbol entre la Roma y el Feyenoord el 19 de Febrero de 2015, los hooligans holandeses destrozaron en pocos minutos la Piazza di Spagna y dañaron irremediablemente la Fuente de la Barcaza levantada por Bernini a los pies de la escalinata. Al día siguiente, el jurista Massimo Parisi, experto en la gestión de emergencias y seguridad carcelaria, recibió a un amigo y escritor que le planteó una pregunta: “Sin recurrir a una bomba nuclear, ¿cómo podría destruir la Ciudad Eterna en menos de veinticuatro horas?”.

Título: “El juego del susurrador”

Autor: Donato Carrisi

Editorial: Duomo

Carrisi buscaba una idea para el tercer libro donde mover a uno de sus personajes, uno de los más peculiares de la ficción italiana actual: Marcus, de oficio penitenciario. Donato Carrisi se licenció en Jurisprudencia con una tesis sobre un asesino, se especializó luego en Criminología y Ciencias del Comportamiento. Escritor, periodista, dramaturgo, guionista y director de cine, tiene talento para buscar inspiración. Inmediatamente después de publicarse la primera novela de la serie, “El tribunal de las almas”, los lectores persiguieron a Carrisi con una pregunta: «¿De verdad existe el Archivo de los Pecados?» Su respuesta fue: «Existe, y los penitenciarios incluso tienen una página en internet: www.penitenzieria.va».

Carrisi es también “padre” de Mila Vázquez, una especialista en encontrar personas desaparecidas que colabora habitualmente con las autoridades norteamericanas, encasas complejos. Su instinto se apoya en que ella misma es incapaz de experimentar empatía, de producir lágrimas de dolor. Como señala Carrisi: “El hombre es el único ser capaz de reír o llorar. El ojo humano produce tres tipos de lágrimas. Las basales, que humedecen y nutren continuamente el bulbo ocular. Las reflejas, que se generan cuando un elemento extraño penetra en el ojo. Y las lágrimas emocionales, que se asocian al dolor. Estas últimas tienen una composición química diferente. Contienen porcentajes muy elevados de manganeso y una hormona, la prolactina. En el mundo de los fenómenos naturales cada cosa individual puede ser reducida a una fórmula, pero explicar por qué las lágrimas de dolor son fisiológicamente diferentes de las otras es prácticamente imposible. Las lágrimas de Mila no contienen prolactina”.

Ambos personajes acumulan una trilogía propia que no tiene desperdicio para los aficionados al género; Carrisi alterna a sus protagonistas y acaba de publicarse en español “El juego del susurrador”, donde Mila Vázquez se enfrenta de nuevo a la pesadilla que leímos en su primer caso.

Enigma es el nombre dado a un detenido peculiar, con todo su cuerpo tatuado con series numéricas. En ninguna parte hay señas de su existencia. Vázquez, en busca de una vida alejada de su instinto para localizar a personas desaparecidas, se resiste inutilmente al caso. Yo no tuve que resistirme a acompañarla desde las primeras páginas. El Carrisi capaz de interpretar las emociones de una policía sin muchos recursos emocionales, sigue en muy buena forma. Se mantendrá como uno, si no el que más, de los escritores del género, más traducidos y vendidos de su país.

Carlos López-Tapia

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