“El presidente ha desaparecido”

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La historia de “El presidente ha desaparecido” transcurre en tres días en que Estados Unidos se enfrenta al ciberataque más desestabilizador que quepa imaginar. Las palabras a continuación, o una versión de ellas, pronto estarán en las pantallas en la boca del protagonista, tal vez la boca de George Clooney, si el ex presidente Bill Clinton ve transformada en realidad su sugerencia.

Título: “El presidente ha desaparecido”

Autor: Bill Clinton y James Patterson

Editorial: Planeta

“La participación en nuestra democracia parece impulsada por los mundos de gratificación instantánea de Twitter, Snapchat, Facebook y el constante circular de noticias las veinticuatro horas del día. Nos servimos de la tecnología para volver a formas primitivas de relación humana. Los medios saben lo que venden: conflictos y división. Además, es rápido y fácil. Con demasiada frecuencia, la rabia funciona mejor que las respuestas; el resentimiento, mejor que la razón; la emoción se antepone a la evidencia. Un comentario ingenioso, mojigato y desdeñoso, por falaz que sea, se ve como una opinión sincera, mientras que una respuesta serena y bien argumentada se considera preparada y falsa. Me recuerda al viejo chiste político: «¿Por qué enseguida te cae mal la gente? Porque ahorra mucho tiempo».

¿Qué ha sido de la información fidedigna, basada en hechos comprobados? Ya casi no se puede ni definir porque la línea que separa los hechos de la ficción, la verdad de la mentira, cada día es más borrosa.

No podemos sobrevivir sin una prensa libre, dedicada a preservar esa fina línea y lo bastante segura para seguir los hechos a donde conduzcan. Pero el entorno actual obliga irremediablemente a los periodistas, al menos a los que informan de política, a hacer justo lo contrario: a ejercer su propio poder y a, como decía un sabio columnista, «anormalizar» a todos los políticos, incluso a los sinceros y capaces, a menudo por cuestiones relativamente insignificantes.

Los estudiosos lo llaman «falsa equivalencia». Significa que, cuando encuentras una montaña que destapar sobre una persona o un partido, debes buscar un grano de arena en el otro bando y convertirlo en una montaña para que no te acusen de parcialidad. Además, los granos de arena convertidos en montañas tienen grandes ventajas: mayor cobertura en las noticias de la noche, millones de retuits y más difusión en los debates televisivos. Cuando las montañas y los granos de arena son iguales, las campañas y los gobiernos dedican muy poco tiempo y energía a debatir los asuntos que más interesan a nuestros ciudadanos. Aun cuando intentamos hacer eso, a menudo nos eclipsa el notición del día.

Todo esto tiene un coste real: favorece la frustración, la polarización, la parálisis, las malas decisiones y la pérdida de oportunidades. Pero, como no hay incentivos para lograr algo de verdad, cada vez más políticos se dejan llevar y avivan las llamas de la rabia y del resentimiento, cuando deberían ser quienes las apagaran. Todo el mundo sabe que está mal, pero la recompensa inmediata es tan grande que seguimos avanzando a trompicones, dando por supuesto que nuestra Constitución, nuestras instituciones públicas y el imperio de la ley pueden soportar cada nueva embestida sin que nuestras libertades y nuestra forma de vida sufran daños”.

El abogado de Clinton decidió presentar al ex presidente a otro de sus clientes, uno de los novelistas más populares de los últimos años en el mundo del thriller, James Patterson. Así nació la primera historia de un presidente escrita en parte por otro. Aunque haya algunos elementos autobiográficos, un padre perdido demasiado pronto, la Casa Blanca tras ser gobernador y una mujer brillante, los aspectos que hacen del presidente Duncan un personaje noble y de una pieza son contrarios a la imagen convencional del Don Juan de Arkansas; Duncan sirvió en el ejército y lo conocemos cuando ya es un viudo que practica la fidelidad “post mortem”.

Es una historia entretenida, llena de suspense y de giros inesperados, que no te durará mucho en las manos si te interesa el género de fición política, pero también contiene varias reflexiónes interesantes y oportunas sobre el poder presidencial en la era de Donald Trump: “Nuestra democracia no puede sobrevivir si continúa la deriva actual hacia el tribalismo, el extremismo y el resentimiento furioso. Nuestra disposición a creernos lo peor de todo el mundo fuera de nuestra burbuja está aumentando, mientras nuestra capacidad para resolver problemas y aprovechar oportunidades disminuye”. Y esto lo piensa tanto el personaje Duncan como el político Clinton que en una entrevista con USA Today dijo con motivo del libro que “se está perdiendo la voluntad para alcanzar compromisos, el mecanismo esencial para que funcione la democracia. No puedes llegar a acuerdos constructivos con nadie si sientes que la identidad del otro es menos legítima que la tuya y crees, por tu furioso resentimiento, que al hacerlo te estás convirtiendo en un vendido”.

El libro ya estaba muy adelantado cuando Donald Trump ganó las elecciones siguiendo un sistema electoral que Duncan/Clinton es una de las muchas cosas que pone en duda.

Carlos López-Tapia

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