“El saqueo de Roma”

“El saqueo de Roma”

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La ciudad de Roma ha sido saqueada en distintos grados y ocasiones pero, para cualquier ciudadano italiano, el nombre de el saqueo de Roma indica fundamentalmente el ocurrido en 1527, cuando los lansquenetes alemanes y los soldados españoles dejaron los recuerdos e imágenes más terribles que recogen las crónicas de la historia de la ciudad. Alexander Stille, periodista norteamericano, recurre a semejante imagen para retratar con precisión y sin animadversión el ascenso y “golpe de Estado” de este Mussolini moderno, que ya ha ocupado un lugar en las pantallas, por mucho que trate de impedirlo, como su maquinaria de poder ha intentado detener y ocultar la publicación de este libro que ha tardado cuatro años en ser editado en español.

Título: “El saqueo de Roma”

Autor: Alexander Stille

Editorial: Global Rhythm

Nota de la Redacción: Al volver la última página y cerrar el libro, queda una sensación duradera de incredulidad variada. Para los que amamos el pasado y la herencia italiana, el subtítulo del libro resulta obvio: de cómo un bonito país con un pasado glorioso y una cultura deslumbrante fue sometido por un individuo llamado Silvio Berlusconi. Es doloroso aceptar lo que se cuenta: la capacidad para considerar con naturalidad el tráfico de influencias; la de los votantes italianos para elegirle tan democráticamente como hicieron con Mussolini; la vulneración y adaptación de todo el sistema legal a las necesidades privadas de unos cuantos; los italianos, tanto electores ordinarios como periodistas, prestaron una atención sorprendentemente marginal al problema del conflicto de intereses representado por un personaje económicamente tan destacado, sobre todo en el ámbito de los medios, y que concentraba tanto poder público y privado. Berlusconi insistió en que resolvería el problema poco después de las elecciones, y nadie le dio mayor importancia. Ni el resto de los partidos políticos ni la prensa pensaron, por ejemplo, en obligarle a prometer que vendería su corporación en caso de convertirse en primer ministro. No habría sido ninguna insensatez exigir a Berlusconi que escogiera entre ser la mayor figura pública del país o la figura dominante en los medios de comunicación. Pero «conflicto de intereses» era un concepto nuevo y ajeno en Italia, donde el uso de información privilegiada se ha incorporado al código penal mucho después que en el resto de Europa. Al fin y al cabo, ¿no es lo más inteligente explotar todo el conocimiento de que uno dispusiera para hacer dinero?. Ni Berlusconi ni muchos otros distinguen entre dinero público y privado.

Alexander Stille es perseguido legalmente en estos momentos por Berlusconi, tras conseguir publicar “El saqueo de Roma”, aunque sin poder impedir que la editorial italiana que osó hacerlo, haya renunciado a imprimir más allá de la primera edición. El libro abarca hasta el presente desde sus oscuros comienzos inmobiliarios, pasando por la adquisición del club de fútbol Milán, hasta llegar los años en que Berlusconi rellenaba las jornadas de los italianos desde los periódicos de la mañana a los informativos nocturnos. Los ciudadanos compraban sus seguros de vida y los fondos de inversión de sus empresas, vitoreaban a su equipo de fútbol (televisado en sus canales), navegaban por la red a través de su proveedor de Internet, veían películas producidas por él en salas de su propiedad o las alquilaban en la franquicia de Blockbuster que también poseía.

ForzaItalia.htm

La actitud de los italianos que llevaron al poder a Berlusconi por desengaño de sus políticos habituales en dos ocasiones la resume Stiller así: Berlusconi puo occuparsi dei cazzi suoi se mi lascia fare i cazzi miei, me dijo el propietario de un bar napolitano: «Berlusconi puede hacer lo que le salga de las pelotas si me deja hacer lo que me sale de las pelotas a mi».

El antropólogo estadounidense Edward Banfield acuñó el término “familiarismo amoral” en 1958 para describir el comportamiento de los habitantes de un pueblo donde hizo trabajo de campo. Banfield describió el “familiarismo amoral” como la incapacidad para actuar conjuntamente por el bien común o, de hecho, por cualquier bien que trascienda el interés material, inmediato de la familia nuclear. La familia juega un papel más destacado en la vida italiana que en ningún otro país europeo. El porcentaje de italianos que viven con sus padres hasta el matrimonio, y en el mismo edificio o a unas pocas manzanas de su madre después de casarse es el más alto del continente. El índice de divorcios (sobre un 16%) es menos de la mitad del registrado en Francia y Gran Bretaña y menos de un tercio del que se da en EE.UU. El 83% de las empresas italianas son de propiedad familiar y cuentan con menos de cincuenta empleados; en ellas, la lealtad, el control patriarcal y la desconfianza hacia el gobierno son naturales.

El autor maneja datos y recoge estadísticas con buen criterio…

Algunosdatos.htm

El trabajo de Stiller es serio, muy bien documentado y con el nivel de amenidad que asegura la historia que cuenta, porque regularmente te asalta la sorpresa y el espanto por el concepto de política y delincuencia que transmite el pensamiento y los actos de Berlusconi. Stiller ha huido de todo sensacionalismo en su libro, no lo necesita, basta con ordenar la información para sentirse junto a un abismo, el del populismo más barato y eficaz. Los pequeños fragmentos seleccionados a continuación para valorar el contenido del libro, evitan más comentarios por nuestra parte parte y provocan la estupefacción de todo el que no comparta el cinismo acomodaticio de los comprensivos con la situación, los votantes del propio Berlusconi o de sus imitadores en cada país. La obra de Stiller se convierte en una defensa de la política ciudadana, del compromiso con el esfuerzo de informarse.

El cine ha tocado a Berlusconi en dos ocasiones importantes, en 2006 “El caimán” de Nanni Moretti llevó a Cannes la historia de las peripecias de un productor que intenta hacer un filme sobre la vida de Berlusconi. Meses antes “Viva Zapatero”, de la cómica de la televisión italiana Sabina Guzzanti, criticaba la censura que hizo la RAI a un programa de humor político de Guzzanti, que optó por este título para elogiar la decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de crear una comisión independiente del Ejecutivo para nombrar al director de Radiotelevisión Española (RTVE). El autor lo recoge así….

Guzzanti.htm

Para los españoles tiene un interés añadido la historia de Berlusconi, puesto que Telecinco ha llegado a obtener un millón de euros diarios en forma de beneficios por la explotación del canal, saltándose todo tipo de normas y degradando el paisaje televisivo español, hasta el punto en que la población en general parece aceptarlo como un camino sin retorno. Por poco que te interese el tema, garantizamos que es una lectura instructiva y nada aburrida.

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