“Espía y traidor”

“Espía y traidor”

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (1 votos, media: 5,00 de 5)
Cargando…

Deja tu comentario >>

Ben Macintyre es uno de los investigadores del mundo del espionaje más prestigiosos y populares, debido a una capacidad extraordinaria para convertir los hechos y los datos extraídos de decenas de fuentes, oficiales y no, en un relato tan cercano al thriller novelado que se confunde positivamente. “El agente Zigzag”, “El hombre que nunca existió” y “La historia secreta del Día D” son inevitables para cualquiera que se interese o disfrute con el mundo del espionaje y la historia. Este nuevo libro, “Espía y traidor”, mantiene el estilo de Macintyre, aplicado esta vez a Oleg Antoniévich Gordievski; el hombre que contribuyó decisivamente a evitar una confrontación nuclear que no fue menos peligrosa que la crisis de los misiles en los 60, que ocurrió en 1985, pero que es menos recordada.

Título: “Espía y traidor”

Autor: Ben Macintyre

Editorial: Crítica

Oleg Gordievski sigue viviendo en Inglaterra, con un nombre falso, en un barrio anodino. Su casa solo se distingue del resto por la altura de los setos y el sonido que emite al acercarse un cable electrónico invisible. La condena a muerte “in absentia” y la orden de ejecución del gobierno ruso sigue vigente. La ira perdura. En Marzo de 2018, un ex agente llamado Serguéi Skripal y su hija Yulia fueron asesinados con un agente nervioso ruso. Un ex guardaespaldas del KGB, acusado de asesinar al desertor Alexander Litvinenko una década antes, dio una respuesta cuando le preguntaron si Rusia también había envenenado a Skripal: “Si tuviéramos que matar a alguien, ese sería Gordievski. Putin y su gente no han olvidado”.

Hoy, Gordievski apenas sale de casa. Lo visitan con frecuencia amigos y antiguos compañeros del MI5 y MI6, y a veces llevan allí a nuevos reclutas para que conozcan a una leyenda de los servicios secretos, lo que le recordará sus comienzos cuando el joven era él y el visitante otra leyenda. En el verano de 1963 Gordievski se puso su mejor traje y se presentó en su nuevo trabajo, en un complejo de edificios situado cerca del Kremlin. Era, en parte prisión y en parte archivo, el centro neurálgico del espionaje soviético. En su epicentro se hallaba el siniestro Lubianka, un palacio neobarroco cuyo sótano albergaba las celdas de tortura del KGB. En vez de ser enviado a algún lugar glamuroso del extranjero, Gordievski se vio ordenando papeles como un “esclavo de las galeras” que rellenaba formularios. Destinado a la sección alemana, Oleg se pasaba el día creando a gente que no existía. Durante dos años habitó un mundo de dobles vidas, haciendo desinformación, enviando a falsos espías al mundo exterior y conociendo a los regresados.

El visitante más famoso entonces no era otro que el británico Kim Philby, que tras 30 años entregando todo tipo de secretos, acababa de desertar a la Unión Soviética en aquel mismo año de 1963 para sonrojo del gobierno británico. Cuando Gordievski entró en el KGB Philby había sido instalado en un confortable piso de Moscú vigilado por guardaespaldas. Según un agente del KGB, era «un inglés de los pies a la cabeza» que leía los resultados del críquet en viejos ejemplares de The Times, comía mermelada Oxford y frecuentemente bebía hasta perder el conocimiento.

Según cuenta Macintyre: “Oleg Gordievski sigue llevando una doble vida. Para sus vecinos, el hombre encorvado con barba que vive tranquilamente detrás de unos setos altos es un pensionista más, una persona de escasa trascendencia. En realidad es una figura de profunda importancia histórica y un hombre extraordinario: orgulloso, astuto e irascible, con un semblante taciturno iluminado por destellos repentinos de humor irónico. A veces cuesta que caiga bien, pero es imposible no admirarlo. No se arrepiente de nada, asegura, pero de vez en cuando calla a media conversación y mira con aire pesimista a una distancia que sólo él puede ver. Es una de las personas más valientes que he conocido nunca, y una de las más solitarias”.

En las celebraciones del cumpleaños de la reina en 2007, Gordievski fue nombrado “fellow” de la Orden de San Miguel y San Jorge por «su servicio a la seguridad de Reino Unido», el mismo honor, como le gusta señalar, que le fue concedido al James Bond de la ficción. En Julio de 2015, coincidiendo con el 30º aniversario de su huida, todos los implicados en la supervisión del caso y la ex filtración desde Rusia se reunieron para homenajear al espía de 76 años. La bolsa de cuero de imitación con la que escapó a Finlandia se encuentra ahora en el museo del MI6. En las celebraciones le regalaron como recuerdo una nueva bolsa de viaje que contenía una barrita Mars, una bolsa de plástico de Harrods, un mapa de Rusia occidental, pastillas «para aliviar las preocupaciones, la irritabilidad, el insomnio y el estrés», repelente de mosquitos, dos botellas de cerveza y dos cintas de casete: “Greatest Hits” de Dr. Hook y “Finlandia” de Sibelius. En la bolsa había también un paquete de patatas fritas de queso y cebolla y un pañal de bebé. En “Espía y traidor” se encuentra el significado de estos regalos.

MacIntyre se interesa siempre por la humanidad de los muchos personajes de los servicios de información, historias de hombres y mujeres codiciosos, traicioneros, inseguros, pero también a menudo idealistas y valientes, que llevaron a cabo una obra maestra del engaño, mejor revelada ahora que se ha levantado el secreto oficial sobre miles de documentos de la época en Francia, Alemania, Inglaterra, y Rusia… no así en España, donde la ley de secretos oficiales es un chicle estirado “sine die” a discrección de los sucesivos gobiernos desde la llegada de la democracia, sin olvidar que los archivos de Franco siguen siendo de propiedad privada ante el asombro de historiadores en medio mundo. “Espía y traidor” es historia disfrazada hábilmente de novela, una gran novela de espías verdaderos.

Carlos López-Tapia

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario