In Memoriam: Jacques Rivette, la Nouvelle Vague crítica

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Querido Teo:

A los 87 años ha fallecido uno de los últimos directores que quedaban vivos como baluartes de la Nouvelle Vague. Jacques Rivette, uno de sus nombres más críticos y que a lo largo de su cine combinó el drama, el romance, el misterio con un punto juguetón. Su nombre siempre daba lustre y veteranía al circuito festivalero presentando películas en Berlín (“La bande des quatre” en 1989 y “No toques el hacha” en 2007), Cannes (“Suzanne Simonin, la religieuse de Denis Diderot” en 1966, “La bella mentirosa” en 1991 que ganó Gran Premio del Jurado y “Vete a saber” en 2001), Venecia (“El amor por tierra” en 1984 y “El último verano” en 2009) y San Sebastián (“Histoire de Marie et Julien” en 2003).

En 1952 empezó a escribir en Cahiers du Cinéma donde conoció a los principales integrantes de la corriente cinematográfica europea más importante de mediados del siglo XX. En  1963 se convirtió en redactor jefe de la publicación mientras continuaba con una carrera en la que idolatró a Jean Renoir (al que dedicó un documental en 1966), Ingmar Bergman y Alfred Hitchcock.

Su carrera está marcada por la duración de sus películas (“Out 1” de 1971 llegó a las 13 horas dividiéndose en un montaje de 4 horas y media dividido en dos películas y también dividió en dos cintas “Jeanne la pucelle” en 1994) por la estética teatral de sus películas, nada obvias y en las que siempre intentó buscar dobles sentidos que se alejaran de lo habitual. Debutó en el cine con “París nos pertenece” (1960) y posteriormente llegaría la polémica de su adaptación de “La religiosa” en 1966. Toco la fábula romántica y juguetona en “Celine y Julie van en barco” (1974), el drama social en “Le pont du Nord” (1980), la intriga teatral en “El amor por tierra” u otra adaptación literaria y contemporánea como “Cumbres borrascosas” (1985).

Tras “La bella mentirosa” (1991), uno de sus mejores trabajos sobre un pintor que recobra la inspiración de un proyecto abandonado al conocer a la atractiva joven pareja de otro artista, llegaron “Alto bajo frágil” (1995), “Confidencial” (1998), homenajeando a Hitchcock y tocando el thriller, “Vete a saber” (2001), la perturbadora pulsión de atracción en “Histoire de Marie et Julien” (2003), la literaria “No toques el hacha” (2007) adaptando a Balzac y la terrenal y sensible “El último verano” (2009), sobre el arte, el amor y la nostalgia.

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Nacho Gonzalo

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