In Memoriam: Lina Morgan, gracias por existir

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Querido Teo:

Acabamos de conocer la triste noticia de la muerte de Lina Morgan, a la que muchos se refieren como la madre de la comedia española, a los 78 años de edad, tras varios meses de enfermedad.

Lina Morgan, cuyo nombre era María de los Ángeles López, hija de una familia modesta, empezó a actuar a muy corta edad. A los 16 años ingresó como bailarina en la compañía teatral de revista de Matías Coslada. Poco a poco fue medrando y en los años cincuenta ya era vedette de revista, compartiendo cartel con actores como Miguel Gila, Tony Leblanc o Ángel de Andrés. Su gran baza fue convertirse en una “anti vedette” y sacar partido a su vis cómica junto a sus buenas dotes para el baile y el canto.

Su fama comenzó en los años sesenta cuando actúa en comedias junto a Juanito Navarro llegando a protagonizar varias revistas juntos y convirtiéndose en una de las parejas artísticas más famosas de nuestro país. A finales de los años sesenta, Lina debutó en el cine con “Soltera y madre en la vida” y un año después protagonizaría la que, probablemente, sea su película más recordada, y que forma ya parte del imaginario colectivo patrio, “La tonta del bote”. A partir de ese momento, su carrera se centró principalmente en el cine, protagonizando varias películas de Mariano Ozores.

LA ACTRIZ LINA MORGAN

A finales de los años setenta, y con los beneficios obtenidos de su carrera cinematográfica, Lina volvió a los escenarios montando su propia compañía teatral, comprando el famoso teatro madrileño La Latina. A partir de ese momento, Lina protagonizó una de las revistas más populares jamás hechas, “¡Vaya par de gemelas!”, que fue retransmitida por TVE en los años ochenta llegando prácticamente a todos los lugares de España en los que había televisión. Tras las gemelas, Lina protagonizó “Sí al amor”, con prácticamente la totalidad del reparto de la obra anterior, y “El último tranvía”; todas ellas obras de enredo con un humor muy blanco donde todo giraba en torno a Lina y que, gracias a sus pases por televisión, alcanzaron una gran popularidad a finales de los ochenta y principios de los noventa.

A mediados de la década de los noventa, Lina protagonizó un gran éxito televisivo como fue “Hostal Royal Manzanares”, bajo la producción de Valerio Lazarov. Tras el final de la serie, los intentos de Lina de protagonizar otras series de televisión no fueron frucíferos. Una de sus últimas apariciones televisivas fue en “Aquí no hay quien viva” y “Escenas de matrimonio”.

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Durante los últimos años se ha especulado mucho sobre la salud de Lina Morgan, con varias entradas y salidas del hospital, hasta que, finalmente, hace unas horas hemos conocido la triste noticia de su muerte.

Hoy el teatro es un sitio un poco más triste, así como el panorama de la cultura y el arte en todas sus facetas ya que, y quizás no sea exagerado, Lina Morgan es posiblemente la versión española de un genio como Chaplin (o si se quiere de Giulietta Masina) y, sin duda, ha sido la cómica por excelencia de nuestro país, maestra y referencia constante para más de una monologuista que se puede quedar lejos de sus dos grandes talentos, simpatía y gracia natural.

Te echaremos de menos. Gracias por venir, Lina.

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Sr. Finch

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Comentarios

Javier - 21.08.2015 a las 02:01

Yo nací en 1977. Pertenezco a una generación nacida en medio de la Transición, un convulso cambio político ocurrido sólo 36 años después del fin de la hecatombe civil que nos dejó cientos de miles de muertos y millones de familias afectadas, además de un país dividido que aún hoy nota las ondas de choque de aquella explosión de ira y violencia máxima. Una época en la que hubo que tragarse el dolor y seguir adelante.

Lina Morgan ha seguramente representado una España que quisimos dejar atrás, aún a costa de negar nuestra realidad menos halagüeña, fruto de siglos de perder los trenes históricos y de una mentalidad que no acaba de superar la pandereta, la falta de seriedad y no acaba de llevar a una sociedad basada en el mérito no en los apellidos o los contactos. Lina Morgan supo representar junto a otros esa España cutre y pobre, derrotada aún habiendo sido franquista del 36 al 39, humillada y asfixiada por un régimen para unos pocos a costa de los muchos, incluso de los del propio bando. Lina Morgan supo mostrar esa España humilde en sus personajes, al igual que hizo Gracita Morales, Alfredo Landa o Paco Martínez Soria.

Si quiero ser justo, he de reconocer que el humor de estos actores y actrices fue muchas veces chabacano, el de Lina a menudo repetitivo (su eterno personaje de vaya par de gemelas) con unos guiones con momentos brillantes pero muchos también atroces, estereotipados que provocan hoy sonrojo, pero que hay que ver en su época y contexto. Lina Morgan también es cierto que tuvo un humor blanco, bastante inofensivo si lo pensamos bien. Para ser también justos hay que mirar atrás con valor y reconocer que en buena medida esa chabacanería era la realidad mayoritaria, fruto de la falta de escuela y libertad, fruto del aislamiento y del descuelgue histórico del país de las tendencias de cada época, que siempre han pasado de largo o llegado tarde a España. Los actores y artistas, además, como Lina Morgan desarrollaron sus carreras en una época de pocos medios, de poca arte, de ínfima libertad y donde a menudo sólo había un lugar donde aprender el oficio artístico y siempre poco dinero y nula estabilidad laboral.

Veo en Lina Morgan a la generación de mi madre, como la vi en los Santos Inocentes aún cuando su situación no fuera tan tan terrible como la de Paco el Viejo en esa obra maestra de 1984.

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