“La gran familia española”, la polémica cinéfila

“La gran familia española”, la polémica cinéfila

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Querido primo Teo:

Si algo tiene el cine es que cuando una película te llega, cuando te hace reír y llorar y pasar un buen rato, te ha ganado. Pasas por alto los supuestos defectos que le ven otras personas, y que tú no ves por ninguna parte, y cuando la vuelves a ver te emocionas en los mismos puntos. En el caso de “La gran familia española”, supongo que una entra en el cine con el sentimiento inicial de reencontrarse con una familia, la que dirige y encabeza Sánchez Arévalo, que tantísimos buenos momentos nos ha dado.

Y ese reencuentro con viejos conocidos no pudo ser más satisfactorio; homenaje al cine (“Siete novias para siete hermanos”), y un reparto en estado de gracia, en el que es difícil destacar a alguien sobre los demás. Y, sobre todo, escenas imborrables; el triángulo de jóvenes en la piscina, el monólogo a tres bandas en el que los objetos pierden la verticalidad de las paredes, las reuniones familiares; Adán y su ensimismamiento, Benjamín y sus quesitos, el mail de Caleb, Daniel y su anillo, Efraín y sus dudas, o Fran intentado llevar el timón de una familia rota… Al final, como pasa en todas las familias, te quedan las ganas de abrazarles y de darles alguna que otra colleja. Diálogos ágiles y divertidos, personajes que se van cruzando en la trama (confesión: no puedo evitar reírme cada vez que asoma la jeta de Raúl Arévalo en la película), ese momentazo futbolístico cuyo audio es sustituido por una canción de Josh Rouse, y risas y más risas, hasta que llega el momento de coger el pañuelo.

Porque, para mí, esa vuelta de tuerca es lo que acaba convirtiendo a “La gran familia española” en una película redonda. Poco más se le puede pedir. Y sí, hay momentos en que piensas “esto se les ha ido un poco de las manos” (estás pensando en la escena de la boda, ¿no?)… Pero estamos ante una familia en la que los hijos fueron bautizados según lo hacían en la película favorita de los padres, ¿qué podíamos esperar de los más jóvenes? En resumen, la película es un SÍ enorme.

Rodasons (A favor)

Rodasons nos ha resaltado las cualidades de esta película que a mí, básicamente, me deja un poco indiferente. La vi en una abarrotada sala de cine un fin de semana, en un ambiente de regocijo general. Salí moderadamente satisfecha aunque con la sensación de haberme perdido ese “algo” que la mayoría de los asistentes sí parecían haber encontrado vistas (oídas) las estruendosas carcajadas que jalonaron la proyección.

Con el paso de los días (semanas, meses) el recuerdo no ha mejorado, más bien se ha manifestado el temido “efecto gaseosa”. Es una película entretenida que no aspira a más, y en eso no engaña al espectador. Y creo que es su mayor valor. Y yo aquí no voy a negar la mayor. Juega con muchos de los tópicos del cine y de la sociedad española y, al menos, no cae en el ridículo, aunque lo bordea más de una vez (bueno, el momento baile de la boda es sonrojante). Y todo el reparto, en general, está muy bien. No opino como experta en cine cosa que, evidentemente, no soy. Opino como una simple espectadora que ve el cine desde las emociones, como un estado emocional. Y aquí, en el fondo, no hay nada que me conmueva o interese especialmente. Partiendo de un hecho, es muy previsible. Como el juego de la selección española, te adelantas constantemente a la jugada (aquí tampoco hay juego al primer toque ya). Y eso no puede ser bueno. Tampoco ayudan ciertas inverosimilitudes de guion y que, personalmente, a mí no me dejaron entrar del todo en la historia. Para rematar, la música popera que compone su banda sonora es deleznable. No tengo nada contra el cine de Sánchez Arévalo, es más, de sus comedias, “Primos” me hizo bastante más tilín que ésta, tiene un algo más espontáneo y vivo que funciona. Incluso funciona en el recuerdo cosa que a mí con “La gran familia española” no me sucede. En resumen, una película agradable, de consumo rápido y fácil (lo cual no es intrínsecamente negativo, ni mucho menos) que a mí me dejó con hambre, pocas proteínas.

Vídeo

Ananula (En contra)

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Comentarios

Cristian Leon - 19.08.2014 a las 14:57

Estimados colegas en España,
Les escribo desde Lima un día como hoy que recordamos la partida del gran García Lorca. Voy rumbo al trabajo y me encontré con estas notas a favor y en contra. A mí la película me capturó. La imagen inicial del niño confesando su amor a través de una bien armada y creíble carta (me entienden quienes son capaces de recordar aún a la niña que nos cautivó cuando estábamos en primero de escuela) me trasladó a mis recuerdos más inocentes, pero firmes.
Coincido con los varias escenas-recuerdo que se han señalado. Esa escena de los quesitos es muy tierna. El secreto de la madre y la capacidad de Caleb para asumir los costes de guardar el secreto de la familia, me resultó muy reflexivo desde la perspectiva de que la madre sabía bien cuando decidió involucrarlo que él era el único con esas competencias.
Un último detalle, cuando vi la película la muestra agregó unos cortos con la entrevistas a Sánchez Arévalo y algunos de los actores. Vi un director fresco y con una clara vocación por valorar el rol del actor. El detalle de la carta de Caleb que no había sido leída sino durante el mismo rodaje, me pareció increible.
Un abrazo en estos días fríos, propios de estos días en que Lima luce su cielo de nubes panza de burro.

Cristian Leon

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