Piercing y las entradas de cine

Piercing y las entradas de cine

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Querido “ex” Teo:

Otra vez recibiendo noticias de esta pesada, ¿verdad que lo estás pensando?. Como soy una pesada no me voy a dar por enterada de tus más ocultos pensamientos y te escribiré esta carta, como hago casi todos los meses. Una duda, ¿estas cartas las lees en privado o en público ante tus compañeros de Clínica?. No es lo mismo escribir sólo para tus ojos que para el público, si escribo para más gente, les mando un saludo desde estas líneas. ¿Sabes qué hice la semana pasada?. Va, intenta adivinarlo… no , no fui a una rebajas tardías, ni tampoco fui al gimnasio ni decidí pasar por el dentista, aunque lo que hice para muchos sea peor que abrir la boca y dejarse tocar los dientes mientras suena aquella máquina infernal, seguro que a más de uno se le erizan los pelos con sólo recordar. El miércoles pasado me levante decidida, no podía dejar pasarlo más días. El miércoles iba a ir al Banco, yo que procuro hacer todas las transacciones bancarias a través de la red, pero esto era algo que debía hacer en persona.

Así que allá me ves apareciendo ante la puerta de mi Banco de toda la vida. El guardia de seguridad me miró atentamente, seguro que pensaba que yo iba a robarles. Sé que se fijo en mis piercings, especialmente en el que tengo en la derecha, bueno, en uno de los que tengo en esa ceja. Yo me hice la sueca y entré desdeñosa en la oficina bancaria, como si yo tuviese millones y ellos fuesen mis lacayos, incluso moví la mano de aquella manera, ya sabes, ese movimiento de muñeca de dentro a fuera.

Así que me dispuse hacer cola detrás de una señora mayor que debía venir a buscar su pensión, la dependienta de una tienda, y un joven trajeado con su maletín. Después de casi media hora recordándome porque yo nunca venía me toco el turno. Yo me senté en una de las sillas delante de mi interlocutor, un treintañero calvo prematuramente, me imagino que por el estrés de andar con tanto dinero todos los días. Me miro a los ojos y me dijo:

–         ¿Qué desea?

Había llegado la hora de la verdad, el momento cumbre. Decidí decirlo de un tirón, sin respirar apenas.

–         Vengo a pedir un préstamo personal.

El joven cogió unos papeles y los depositó sobre el escritorio.

–         Y dígame, ¿para qué desea el dinero?.

PiercingEntradasdecine02Ahora se avecinaba el momento cumbre, cuando sepas para que quería el dinero comprenderás que no era nada fácil pedirlo y menos que me lo concedieran, lo único que iba a conseguir era que el guardia de la  puerta me echará con una patada en el culo, estoy segura de que lo estaba deseando.

–         Quiero el dinero para ir al cine.

Me miró como si no hubiese oído bien.

–         ¿Sabe lo caro que es ir al cine?. Ahora mismo es más un lujo para pocos que una oferta para todos. Se han entregado los Oscar de este año y me gustaría ver la mayoría de las películas candidatas, pero son tantas que si voy a verlas me quedaré sin dinero para pagar la hipoteca. Así que he pensado que ustedes me pueden dar el dinero, total, si prestan  dinero para las vacaciones, también lo pueden prestar para fomentar la cultura, ¿no?.

En ese momento el joven banquero pensó que yo era una loca, estoy segura. Me miro como si estuviese pensando como denegarme el préstamo sin que yo hiciese una escena.

–         Su petición es, como mínimo, singular. ¿Cuánto dinero desea?.

–         Pues déjeme calcular,  puedo aprovechar y pedir el suficiente dinero para ir al cine todo el año, pongamos una media de dos películas a la semana, cien al año… creo que con 700 € tendré suficiente, si les parece razonable.

–         Muy razonable, espere un momento, debo consultarlo con mis superiores.

Se levantó y entró en un despacho, pronto vi que charlaba con un tipo ya mayor mientras echaban miradas hacia mi persona. Imagino que debían tenerme en una balanza, sospesando si yo era de fiar o era una futura morosa. Cinco minutos después salieron del despacho, el hombre más mayor se me acercó y me abrazó mientras me decía:

–         ¿Por qué nunca vienes a verme, pequeña?.

–         Papá, sabes que no me gusta este ambiente.

–         ¿Y qué tal sigue tu novio? ¿Se llamaba Teo, no?.

–         Pero papá, si rompimos hace tiempo.

Bueno, en resumen, que yo salí del banco con 700 euros en el bolsillo y la promesa de mi padre de que un día irá a visitarte. Procura portarte bien.

Me despido de ti con todo mi amor.

Piercing

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Comentarios

auster - 15.03.2010 a las 13:30

No suena tan descabellado, Piercing. A este paso terminaremos pidiendo préstamos para ir al cine. Lo malo es que no tengo tan claro que los concedan, pero anda que no me gustaría poder confirmar dos visitas por semana durante todo el año…

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