Recordando clásicos: “El expreso de Andalucía” y “Distrito Quinto”, el cine negro español de los años 50

Recordando clásicos: “El expreso de Andalucía” y “Distrito Quinto”, el cine negro español de los años 50

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Querido Teo:

En los años 50, tras la terrible posguerra, España vivió un incipiente renacer económico. El abandono de la desastrosa política autárquica por parte del gobierno y las ayudas estadounidenses hicieron que, tras muchos años de penurias, los españoles comenzaran a vislumbrar algo de luz entre tanta miseria. Este dramático ambiente, unido a las mayores posibilidades económicas, fueron el caldo de cultivo idóneo para que se produjera en España una explosión del cine negro, género cinematográfico por excelencia de los años 40 que llegó, vio y venció en nuestro país como instrumento idóneo para canalizar las inquietudes de toda una sociedad sumida en el fatalismo.

El germen de estas películas se haya en el cine negro estadounidense que se introdujo en nuestro país gracias, entre otros, a Ignacio Iquino (gran director y mejor personaje que ya tratamos en el artículo de “El Judas”) que mantenía un acuerdo con Hispano Fox, por lo que comenzó a exhibir este tipo de películas en España, lo que unido a la llegada del neorrealismo italiano serían las dos influencias más importantes del cine negro patrio.

En los años 50 se hicieron en España más de 50 película que podemos adscribir a esta corriente pero, más allá de la indudable calidad de muchas de ellas, lo que me resulta más interesante son las características especiales que el cine negro adquirió en nuestro país como consecuencia del contexto social y político en el que se crearon. Si bien es cierto que mantienen muchas de las notas diferenciadoras del “noir”, en España además tienen una serie de elementos muy particulares que me he tomado la libertad de clasificar de la siguiente manera:

No tenemos detective privado: sé que os parecerá extraño que pueda existir cine negro sin que esté protagonizado por un atormentado, taciturno y generalmente brillante detective, pero así es amigos, aquí Humphrey Bogart lo hubiera tenido complicado. La ambigüedad de esta figura, siempre a medio camino entre el bien y el mal y generalmente sin ninguna moral, lo convertía en el peor personaje posible para la moralista censura de la época, por no hablar de que suponía poner en duda a los cuerpos policiales y su efectividad.

La imagen de la mujer: he leído en algunos sitios que no existe “femme fatale” (por lo de la moral y eso) pero no es del todo cierto, en “Los peces rojos” o en “El expreso de Andalucía” sí que se dan este tipo de figuras, es cierto que quizás no tenga la preeminencia que en el cine estadounidense, pero existen, así que yo recalcaría la variedad y riqueza de personajes femeninos en general. En estas películas encontraremos mujeres buenas, malas y regulares, personajes con mil matices que aunque generalmente tengan papeles muy secundarios logran grabarse en nuestra mente.

Exteriores: señoras y señores el cine negro español sacó las cámaras a la calle, frente a las películas estadounidenses en las que nos encontramos con decorados de cartón piedra, estas películas nos muestran cómo eran Madrid y Barcelona en ésa época, sus costumbres y sus gentes.

Especialización barcelonesa: la mayor parte de estas producciones se llevaron a cabo en Madrid, pero mientras que en Madrid se aprecia cierta dispersión en las obras, en Barcelona existen tanto guionistas como directores enfocados específicamente en el cine negro.

En muchos textos veréis esta rama de nuestro cine bajo la denominación de cine negro catalán, yo no he titulado así el artículo porque habiendo seleccionado sólo dos películas para iniciaros en él y estando una de ellas ambientada en Madrid me resultaba extraño utilizar ese apelativo, pero podéis llamarlas cómo querías, para mí lo importante es que disfrutéis de estas películas y las rescatéis del olvido al que parece que han sido condenadas.

“El expreso de Andalucía” (1956)

La primera película que os traigo tiene la particularidad de estar basada en uno de los sucesos más famosos de la crónica negra de principios del siglo XX de nuestro país, se trata del atraco del Expreso de Andalucía por 5 ladrones en el año 1923, el trágico evento se saldaría con el brutal asesinato de dos personas y con una sociedad totalmente conmocionada.

“El expreso de Andalucía” forma parte de la trilogía de cine negro que desarrolló Francisco Rovira i Beleta, director barcelonés que como era costumbre en la época cultivó varios géneros y nos dejó unas cuantas obras muy destacables, pero como hoy hemos venido a hablar de cine negro ya trataremos sus otras facetas en otra ocasión. La puesta en escena de Beleta casa a la perfección con todas las características que os indiqué antes, utiliza escenarios reales y nos muestra como en pocas películas un bello retrato del Madrid de los años 50. A través de la historia vamos caminando junto a sus personajes por el Rastro, el Palacio de Correos, las tabernas madrileñas, anticuarios, casas de apuestas, todo coronado con unos maravillosos claroscuros y un sentido trágico que sitúa a la historia en pleno campo de cine negro.

En el apartado interpretativo si bien no encontramos grandes hazañas, todos cumplen sobradamente. Como curiosidad tenemos a mi querido Alfonso XII (Vicente Parra), jovencísimo, guapísimo y más atormentado que de costumbre y a Mara Berni, en un papel de “femme fatale” de manual que no era típico de nuestro cine negro, pero en la producción hubo dinero italiano y la Berni fue una imposición de la productora italiana, dicen las malas lenguas que era la amante del mandamás. ¡Qué bonito es el amor!

“Distrito Quinto” (1958)

Y llegamos al plato fuerte del día ya que muy probablemente sea una de las películas más conocidas del policiaco español, quizás esta popularidad se deba a que “Distrito Quinto” ha pasado a la Historia con el simpático nombre de “el Reservoir dogs español” lo que, si bien no se ajusta del todo a la realidad, ha servido para darla a conocer.

La comparación con la película de Tarantino se debe a que la premisa de ambas películas es similar, en las dos tenemos un grupo de delincuentes que tras cometer un atraco se reúne para repartirse el botín, pero mientras que en “Reservoir dogs” buena parte de la intriga consiste en averiguar quién es el traidor aquí, desde un primer momento, se señala a Juan (mi querido Alberto Closas) como responsable, así que como veréis más allá de ese principio común, no se parecen en nada.

De las dos películas que os traigo hoy esta es mi favorita, es un policial de primer nivel dirigido por Julio Coll a partir de una obra de teatro de Josep María Espinás y si bien es cierto que su origen teatral está muy marcado tanto en el emplazamiento, casi toda la película se desarrolla en el interior de un piso, como en los largos diálogos, la increíble habilidad del director barcelonés logra superar ese escollo, gracias su manejo de la cámara y sobre todo al estructurar la película en flashbacks.

Como podréis comprobar cuando la veáis, en la cinta no se nos muestra el atraco, si no que la historia se va formando a través de una serie de flashbacks por medio de los cuales vamos conociendo a los personajes, y pieza a pieza se va formando un puzzle que sólo quedará terminado cuando todos se reúnan en la apoteósica escena final. Y si algo hay que destacar de esta película, además de la dirección, es la increíble labor de los actores, es un reparto muy coral en el que todos estos están fantásticos pero me vais a permitir que me deshaga en alabanzas con Alberto Closas y Arturo Fernández.

Es un misterio para mí por qué Alberto Closas a día de hoy es tan desconocido cuando siempre que le veo en pantalla dignifica la película en la que sale, aquí compone a un Juan maravilloso, ladino, seductor, malvado, arrepentido, cruel, peligroso e incluso redentor. Pocos actores serían capaces de dar tantos matices a un personaje. Y por otro lado tenemos al eterno galán español, como buena millennial sólo conocía a Arturo Fernández en su faceta “chatina”, y me parece asombroso la presencia escénica que tenía y lo solvente que era, desde luego aquí la película gana enteros cuando ellos están en pantalla y componen un duelo interpretativo de los que merecen ser recordados.

En resumen, una auténtica obra maestra del cine español que puede competir de tú a tú con cualquier producción americana y si no me creéis os invito a comprobarlo.

Mrs. Muir

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