Recordando clásicos: Simone Signoret, el cruce perfecto entre Lauren Bacall y Romy Schneider

Recordando clásicos: Simone Signoret, el cruce perfecto entre Lauren Bacall y Romy Schneider

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Querido primo Teo:

Mucho antes de que Marion Cotillard se llevase su Oscar por “La vida en rosa” (y después del premio de la Academia concedido a la sublime e inolvidable Claudette Colbert por ”Sucedió una noche”, mítica intérprete que solamente nació en territorio francés, pero no fue criada allí), Simone Signoret hizo historia como la primera actriz completamente francesa que consiguió este galardón, fue por su segunda película anglosajona, la estupenda ”Un lugar en la cumbre” (1959), donde daba todo un recital interpretativo (estaba magnífica), dejándose intensamente la piel para retratar a una mujer casada infelizmente y emocionalmente frágil, que iniciaba un romance con un hombre más joven (un cumplidor Laurence Harvey). Al mismo tiempo, se convirtió en la primera actriz que ganó este premio por una película extranjera (británica, en este caso), además consiguió el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cannes.

Henriette Charlotte Simone Kaminker (adoptó el apellido materno que era Signoret, para ocultar su origen judío), nació en Alemania pero se trasladó a muy temprana edad a Francia, el país galo en aquella época hacía frente a la ocupación nazi. Simone, para sacar adelante a sus tres hermanos menores, ejerció de extra con papeles intrascendentes (descubrió su vocación artística muy rápido pero no consiguió roles importantes hasta bien entrados los años 40, Marcel Carné e Yves Allégret le dieron las primeras grandes oportunidades de su prolífica carrera) de maestra de inglés, ya que poseía una gran facilidad para aprender idiomas (dominaba el inglés, francés y alemán), y además trabajó de mecanógrafa en el periódico francés ”Les nouveaux temps”. En sus ratos libres, solía frecuentar el local bohemio ”Cafe de Floré”, donde se reunían artistas de todo tipo. Cuando se hizo actriz profesional, con frecuencia dio vida a prostitutas, por su aspecto físico y fuerte personalidad, dos ejemplos, las excelentes ”París, bajos fondos” y ”La ronda”. Estuvo casada con el director Yves Allégret, con el cual tuvo dos hijos, aunque el primero murió a los pocos días, fue madre joven a los 24 y 25 años. Inició su romance con este realizador cuando él todavía estaba atado a otra persona, y posteriormente se casaría con Simone.

En los años 50, cuando estaba casada con su segundo marido, el actor y cantante Yves Montand, intentaron conseguir un visado para viajar a Estados Unidos, el cual les fue denegado por sus ideas progresistas y porque ambos años atrás debutaron en el teatro con “Las brujas de Salem”, basada en un polémico texto de Arthur Miller. Incomodaban en la era conservadora del senador McCarthy, y no fue hasta la década de los 60, cuando por fin pudieron aterrizar en territorio americano. Simone tuvo la oportunidad de recoger su Oscar en la ceremonia de 1960 cuando ya era una actriz muy consolidada en su país natal e Yves comenzó a trabajar en el cine americano junto a Marilyn Monroe en ”El multimillonario” y a realizar diversos conciertos en Estados Unidos. Se rumorea que mantuvo un flirteo con la rubia, que a punto estuvo de acabar con su matrimonio con Simone Signoret (el matrimonio Miller-Monroe eran sus vecinos durante primavera y verano de 1960 en un bungalow de tres apartamentos en el Hotel Beverly Hills, junto al famoso Howard Hughes). Signoret regresó a Francia durante unos meses para filmar una película y Arthur Miller ayudó en el guión de ”El multimillonario”, una película protagonizada por Marilyn e Yves y a las órdenes de George Cukor, dice la prensa de la época, que fue durante ese período de tiempo, en el cual, tuvieron un pequeño escarceo amoroso. Simone Signoret e Yves Montand estuvieron juntos hasta la muerte de ella en 1985, aunque su relación atravesó altibajos, provocados en buena medida, por las supuestas infidelidades de Montand. Signoret permitía estas canitas al aire porque lo quería y lo conocía bien, considerándose “compañeros de viaje”.

En los últimos años de su vida, la actriz fue duramente criticada por su considerable aumento de peso, además se veía más mayor de lo que realmente era, ya que fue adicta al alcohol y posteriormente desarrollaría un cáncer de páncreas. Durante gran parte de su existencia, luchó duramente en defensa de los derechos humanos y era una actriz muy comprometida socialmente, siempre en contra de las injusticias y a favor de los desfavorecidos. Hasta en ese campo fue pionera, siendo una de las primeras personalidades de la cultura francesa, que se posicionó y movilizó abiertamente sobre diversas e importantes causas. Era una actriz que asumía riesgos también en el plano artístico (llegó incluso a representar ”Macbeth” de William Shakespeare en Londres y con Alec Guinness en 1966), aceptando papeles de directores jóvenes o escogiendo proyectos peligrosos que suponían riesgos artísticos o ideológicos. Por poner solamente un ejemplo, gracias a Simone y Montand, Constantin Costa-Gavras pudo realizar su debut con ”Los raíles del crimen” (1965), este matrimonio colaboró desinteresadamente en su primera película y volverían a ser dirigidos por este estupendo y comprometido director exiliado griego en ”La confesión” (1970).

A lo largo de su fructífera carrera, esta espléndida actriz de mirada intensa, felina y melancólica (bastante similar a la especial y frágil de Romy Schneider, de la cual era amiga), que llenaba la pantalla con su contundente y temperamental presencia, bajo mi punto de vista era un cruce perfecto entre la vulnerabilidad de la Schneider y la fiereza de Lauren Bacall (un choque entre fortaleza y sensibilidad extrema, similitudes no solamente interpretativas, si no también físicas, en mi opinión). Una intérprete sutil que no necesitaba de excesos actorales para demostrar su valía, su desgarrada mirada lo decía todo. Trabajó con los mejores realizadores: Luis Buñuel, Jean-Pierre Melville, Henri-Georges Clouzot, Jacques Becker, Michael Clayton, Sidney Lumet, René Clément, Costa-Gavras, etc… Y cosechó los más prestigiosos premios: 3 Bafta, 2 nominaciones al Oscar y uno conseguido, un César, un premio interpretativo en el Festival de Berlín, etc…

En 1982 dejó de actuar en el cine, aunque realizó alguna TV Movie, y fallecería el 30 de Septiembre de 1985 en Normandía. Escribió un libro de memorias titulado “La nostalgia ya no es lo que era” en 1978 y en 1985 escribiría una novela, ”Adieu Volodya”. Sorprendió a muchos, porque ambos estaban soberbiamente escritos. Simone era muy culta, se rumoreaba que la Monroe la admiró profundamente por su inteligencia y por su faceta maternal y a Arthur Miller le encantaba charlar largo y tendido con ella.

Su hija y también actriz Catherine Allégret diría poco después de su muerte: “Luchó hasta el final y murió como siempre vivió, con coraje”. Yves Montand no estuvo presente en los últimos instantes de vida de Simone, porque se encontraba rodando una película en el sur de Francia. La fatídica noticia conmocionó a Francia ya que la Signoret era una de las actrices galas más queridas y admiradas del cine y del teatro francés.

Tu prima.
Yuna

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