“Las estrellas de Hollywood por Peter Bogdanovich”.

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Título: “Las estrellas de Hollywood por Peter Bogdanovich”. (Retratos y
conversaciones).

Autor: Peter Bogdanovich”.

Editorial TB.

PVP: 23,50 €

En memoria De

Audrey Hepburn, John Cassavetes, Sal Mineo, River Phoenix, Madeline Kahn, John Ritter, Y Dorothy Stratten

Todos ellos nos dejaron demasiado pronto.

En las películas, lo importante son los nombres. No es interpretación per se, como se hace en el teatro. Traes a un chaval y resulta que hace arder la pantalla; un chico o una chica que te impactan al instante. Eso era lo que buscábamos; una cierta cualidad fotográfica, un algo misterioso y oculto que tienen algunas personas… Las grandes estrellas del cine aprendían la técnica y algunas poses y gestos y se convertían en una especie de ídolos del público. Si te gustaban, no podían equivocarse; no importaba lo que hicieran, no era el papel que interpretasen.
-ALLAN DWAN

Los actores son como niños. Hay que mimarlos, y de vez en cuando, darles un azote.
-ALFRED HITCHCOCK

¡Tú y tus directores! Para mí, lo único importante es la actuación; el cine, ya sabes. Lo verdaderamente importante en el cine es la interpretación.
-ORSON WELLES

Eso es lo más grande del cine… Cuando aprendes, si eres bueno y tienes la ayuda de Dios, y tienes la suerte suficiente como para tener una personalidad que deja huella; entonces lo que haces es; le das a la gente pequeños… pequeños pedazos de tiempo… que nunca olvidarán.
-JAMES STEWART

CONTENIDOS.htm

Desde la redacción: El autor ha ocupado un lugar privilegiado en el cine norteamericano, como periodista, escritor y director, ha conocido a las personas de las que habla. Es el mundo de las estrellas y sabemos lo que nos espera , o creemos saberlo, desde el prólogo cuando dice:

“Hace unos treinta años, en Roma, Orson Welles y yo estábamos tomando una copa nocturna en su suite del Hotel Eden. Habíamos estado un par de horas grabando nuestras conversaciones para un libro sobre su carrera. La grabadora, para alivio de Orson, estaba ahora apagada y guardada junto a la puerta. Por supuesto, siempre era en esos momentos cuando Welles hacía los mejores comentarios. Había estado hablando de una de sus herejías favoritas: que los directores, y de hecho todo el trabajo de dirección, estaban muy sobrevalorados. Para Orson, lo verdaderamente importante en las películas eran las interpretaciones.
Cuando yo señalé que cierta película estaba bien dirigida pero no bien interpretada, Welles respondió que no podía separar esas dos cualidades, y que si no estaba bien interpretada, entonces, ¿qué tenía de bueno? Obviamente, dijo, estaba de acuerdo en que la gran dirección a su más alto nivel (como la de los directores a los que más admiraba, como Jean Renoir o John Ford, Ernst Lubitsch o Howard Hawks) se contaba sin duda entre las bellas artes. Pero un director medio, incluso algunos de los de mayor éxito, con extensas y reconocidas carreras, no marcaba tanto la diferencia como las buenas interpretaciones.
jugar a ser alguien. Había ciertamente, hasta cierto punto, una determinada inocencia en todas las estrellas que he conocido, y en casi todos los actores, ya fueran jóvenes o viejos. Igualmente, cada uno a su manera, y en diversos momentos de sus carreras, cada uno de los actores que aparecen en este libro ha sentido un amor impecable y desinteresado por su trabajo y por el propio medio, ya fuera la escena o la pantalla (véase en particular el capítulo sobre Lillian Gish).
En la época del viejo sistema de estudios (aproximadamente entre 1915 y principios de la década de los sesenta) las estrellas con belleza y rasgos distintivos eran la mercancía más arduamente buscada, la que más intensamente se explotaba en toda la industria. Con el abandono del sistema de contratos con intérpretes, el negocio cambió para siempre. El talento de los mejores directores, guionistas, productores y equipos técnicos del mundo ya no se concentraba en sacar lo mejor de los actores con contrato. Todo el mundo iba por su cuenta, los actores preferían ser versátiles antes que verse encasillados y los estudios (que antaño habían sido fábricas que producían entretenimiento y, a veces, arte, apoyando y aprovechándose al mismo tiempo del talento de aquellos que lo protagonizaban) acabaron teniendo que ocuparse de las películas una por una y pagar cantidades desorbitadas a las pocas estrellas que supuestamente podíanatraer por si mismas….
En los setenta, cuando el estilo de los viejos estudios era ya historia, Howard Hawks me comentó una vez que durante toda la década de los veinte, de los treinta, de los cuarenta y parte de los cincuenta, hubo más estrellas que en toda la historia.”

Aquí tienes un reportaje en mp3 sobre el libro….
LibroBogdanovich.mp3

Y aquí tienes un capítulo que te ofrece la editorial. Se habla de él en el reportaje….
MONTGOMERYCLIFT.htm

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