King Kong: un clásico para el verano

King Kong: un clásico para el verano

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Querido diario:

Si hay algo que me encanta en verano, es volver a ver King Kong
en los cines de verano, al aire libre. En cuanto puedo,
me escapo de mi celda, solo para volver a sentir el terror
y a la vez el erotismo de Fay Wray cuando mi amigo
empieza a desnudarla con su mano gigantesca.

Un director de cine prepara el rodaje de su nueva película en una misteriosa isla, en donde según las leyendas, vive un giganteco gorila, adorado por los indígenas y de nombre King Kong. El jefe de la tribu le cuenta al director, que periódicamente ofrecen víctimas humanas en sacrificio al monstruoso animal, que los tiene esclavizados a pesar de las enormes murallas erigidas contra él. Pero la chica es secuestrada y ofrecida en sacrificio… y entonces llega la escena maravillosa, cuando Fay Wray contempla horrorizada por primera vez a King Kon, un gigantesco gorila de 15 metros de altura e inteligencia casi humana. El gorila, extasiado por la belleza de la chica, la coge en su mano y se adentra en la selva. Y ya en una plataforma rocosa, comienza a desnudarla con cuidado, a la vez que la acaricia y la huele.

Muy pronto podrás escuchar aquí un reportaje sobre el rodaje de King Kong. De momento, le he pedido a mi tío Anibal que me cuente algunas cosas sobre la película.

Querido sobrino:

El rodaje de King Kong comenzó en mayo de 1932 y duró casi un año, con un coste total de 672.000 dólares, casi el doble de lo previsto, empleado casi todo en efectos especiales. Las secuencias de animales fueron rodadas “imagen por imagen” con marionetas de caucho y esponja (de unos 40 centímetros de altura) siguiendo una técnica que hoy se calificaría como clásica.

Realizada cuando todavía el cine sonoro todavía no había alcanzado su madurez, los efectos de sonido causaron tanto impacto que provocaron la supresión y aligeración de varias escenas.
Los huesos rotos de los nativos en las fauces de Kong o bajo su implacable talón resultaron tan conflictivos como el curioso arrancar la ropa a la protagonista o el desencantado Kong lanzando al vacío a una joven al comprobar que no se trata de su amada. Luego estos planos se volvieron a reinsertar.

Entre otras curiosidades, sobrino, te contaré que en Francia se suprimió la primera bobina de la película, porque el principal protagonista no aparecía hasta bien avanzado el metraje de la película.
Además, los muros que separaban a la civilización de aquel mundo, tuvieron un final glorioso. George Cukor filmó una de las escenas más espectaculares de “Lo que el viento se llevó” cuando los incineraron.

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