“El exorcista”…y tal vez mala suerte para los que la hicieron

“El exorcista”…y tal vez mala suerte para los que la hicieron

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Querido diario:

Cuando El exorcista, la novela de William Peter Blatty, apareció en las librerías, se convirtió en un bestseller de la noche a la mañana. Los USamericanos ya estaban a punto para una historia de posesión diabólica, después de que Charles Manson y sus cómplices asesinaran a Sharon Tate y a sus amigos en una orgía sangrienta, difundida con todos los detalles por la prensa, la radio y la televisión.
Warner se puso a buscar director y no fue fácil. Mike Nichols no quiso que su carrera y el éxito o el fracaso de la película dependieran de la interpretación de una niña de doce años. Arthur Penn, entonces profesor en Yale, declinó la oferta. John Boorman consideraba que era una historia sobre torturas a una criatura. Bogdanovich también dijo no.

Alguien se acordó de William Friedkin, un director con fama de duro. Se decía que no le importaba nadie, que le podías conocer desde hacía treinta años, haberle salvado el pellejo consiguiéndole un contrato y que, sin embargo, era capaz de decirle a cualquiera: “Fuera del plató.””
Era conocido por sus documentales, y la novela necesitaba alguien capaz de darle a la película una sensación de realidad. El director aceptó el trabajo y demostró sus cualidades, la de duro y la de realista.
Duro fue al ver que la legislación del Estado de California, al que pertenece Hollywood, es estricta y no permite que un niño trabaje más de cuatro horas al día y obliga a que en una jornada laboral disponga, además, de una hora para comer y de tres horas más para recibir escolarización. Sin embargo, en otros lugares de los Estados Unidos, como Nueva York, las normas son mucho menos exigentes. Cuando William Friedkin supo que no le iban a permitir en California que sometiera a la pequeña Linda Blair a sesiones de maquillaje de cinco horas no dudó en trasladar el rodaje a Nueva York para eludir la ley.

Realista fue todo el rodaje y muchas veces llegó hasta la crueldad como en el momento culminante de la escena en que Regan, arrodillada en su cama, con
la cara y la camisa de dormir todas salpicadas de sangre, se mete el crucifijo en la vagina mientras el diablo dice por su garganta cosas como “Que te joda Jesús” y “Chúpame” y ella empuja la cabeza de su madre hacia sus genitales, le da un tortazo en la cara y la tira contra la pared al tiempo que una cómoda se acerca dando bandazos amenazadores hacia ella. Ellen Burstyn tenía en el estómago un artilugio con un cable para que el tramoyista pudiera tirar y hacerla caer al suelo. Hicieron una toma, pero Friedkin no se quedó contento. En la tercera toma, Burstyn le dijo a Friedkin: “Billy, tira demasiado fuerte, dile que afloje.”
“Bueno, tiene que parecer real.”
“Ya sé que tiene que parecer real, pero te estoy diciendo que podría hacerme daño. Tira demasiado fuerte.” Billy miró al tramoyista y le dijo: “De acuerdo, no tires tan fuerte.” Después, Burstyn se volvió y con el rabillo del ojo lo vio sacudir la cabeza y darle al hombre instrucciones para que no hiciera caso de lo que acababa de decirle. Cuando cayó al suelo, la actriz soltó un grito de dolor escalofriante. Lo único que hizo Billy fue acercar la cámara a ella. “Me puse furiosa cuando lo vi explotar el dolor que yo sentía en ese momento”, dijo Burstyn más tarde. “Desde entonces no he dejado de tener problemas de espalda.”

En esa época, “El exorcista” era una película que parecía imposible por los efectos especiales -levitación, posesión, poltergeists- y la técnica todavía estaba muy lejos de todo eso. Encontrar a alguien para el papel de Regan fue incluso más dificil que encontrar al director. Cuando le hicieron la entrevista, Linda Blair tenía sólo doce años. William Friedkin, que necesitaba estar seguro de que comprendía los aspectos más escabrosos del papel, le preguntó: “¿Has leído El exorcista?”
“Sí.”
“¿De qué trata?”
“De una niña poseída por el diablo que hace un montón de cosas feas.”
“¿Qué clase de cosas feas?”
“Tira a un hombre por la ventana y se masturba con un crucifijo y…”
“¿Y eso qué significa?”
“¿Masturbarse? Pues algo así como hacerse una paja, ¿no?”
“Sí. ¿Y tú sabes qué se siente?”
“Sí, claro.”
“¿Lo haces?”
“Sí. ¿Tú no?”
Y Linda consiguió el papel.

Años después la historia de muchos de los que participaron en la película, hace que se hable de una maldición…. aquí tienes este mp3 donde escuchar más cosas….

Exorcista.mp3

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