Colgados de la plataforma

Colgados de la plataforma: Semana del 14/09/2020 al 20/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 14/09/2020 al 20/09/2020

Querido primo Teo:

“Desgaste”: Acción de desgastar o desgastarse. Efecto de desgastar o desgastarse. Sinónimo de erosión, roce, corrosión, acabamiento, ruina y agotamiento. Hace seis meses que la Organización Mundial de la Salud nos declaró en una situación de pandemia y que el gobierno español decretó el Estado de Alarma después de que eso de “vamos a tener unos casos muy puntuales” o de “estamos en una fase de contención” no colara porque la cosa se había descontrolado más que considerablemente. Seis meses en una pesadilla que no parece tener fin. Las víctimas se cuentan por decenas de miles, los contagiados por centenares de miles y los puestos de trabajo destruidos por millones. No seremos conscientes de cuáles son las magnitudes de esta tragedia hasta que no podamos adquirir cierta distancia para cuantificar no solamente sus consecuencias económicas sino también su impacto emocional, el sufrimiento que es tan difícil de medir. Personal sanitario colapsado, sin recursos, desprotegidos por las administraciones y amenazados no solamente por el virus, miembros y fuerzas de seguridad del estado desbordados y que, para colmo, son objeto de mofa, empresarios arruinados, familias que no pueden salir adelante y millones de personas que vivimos con el temor de ser un veneno para nuestros seres queridos y que, a marchas forzadas, hemos tenido que resetear nuestro disco duro para desaprender la manera que tenemos de relacionarnos con el resto. No se me ocurre una expresión que describa mejor lo que estamos atravesando que "desgaste" y por mucho que intentemos hacer una pausa para desconectar y pensar en eso que decía Escarlata O'Hara de que "mañana será otro día" sabemos que vivimos atrapados en el Día de la Marmota. 

Colgados de la plataforma: Semana del 07/09/2020 al 13/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 07/09/2020 al 13/09/2020

Querido primo Teo:

Hace mucho que atravesamos eso de vivir una situación insostenible. En estos momentos ya hemos alcanzado unas cifras que son escalofriantes: 300.000 contagiados y 6.000 muertos diariamente en el mundo por el virus y a la velocidad que se está propagando esos números se pueden triplicar en muy poco tiempo. Lo peor de todo es que a lo largo de estos meses ya hemos ido acumulando tantos datos que ya no nos afecta. Probablemente si escarbáramos detrás de cada número y le diésemos dimensiones a cada historia y pensáramos en las consecuencias del más mínimo despiste o de saltarnos deliberadamente las medidas de seguridad a lo mejor ya no veríamos como una vulneración a nuestros derechos fundamentales cualquier tipo de restricción. Contagiados que quedan con secuelas, que pueden ser crónicas o seriamente perjudiciales en el futuro, víctimas que fallecen en soledad y que no pueden ser despedidos como se merecen por sus familiares, personal sanitario que realiza una labor sobrehumana, sin recursos y que para colmo son repudiados por parte de una sociedad que aplaudía en los balcones para salir en televisión, familias que apenas pueden subsistir y que son completamente ignorados cuando solicitan ayuda, una economía que se hunde cada vez más, cuestiones tan esenciales para la ciudadanía como son la sanidad, educación y administración sin rumbo y sin un plan B que sea mejor que el "sálvese quien pueda". Ante todo esto es realmente indecente que estemos más preocupados en cuestiones tan banales como por ejemplo organizar eventos en zonas que están en alerta.

Colgados de la plataforma: Semana del 31/08/2020 al 06/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 31/08/2020 al 06/09/2020

Querido primo Teo:

Septiembre. Los propósitos son sacados del cajón del olvido y retomados para afrontar un nuevo curso con energía. Es el momento de dejar el vagueo vacacional a un lado y volver a nuestros compromisos laborales o académicos. Pero esa energía ha mutado en incertidumbre y angustia porque, indudablemente, estamos muchísimo peor que a inicios de este verano. En algunos lugares se ha logrado alcanzar en menos de tres semanas el número de contagios que no llegaron a concentrarse en los cuatro meses anteriores. La exposición al virus debido a la imprudencia en los ratos de ocio, las reuniones, el compadreo (porque aquí no pasa nada) y la consecuente irresponsabilidad de no respetar la cuarentena están teniendo sus consecuencias: residencias nuevamente golpeadas, los centros de atención primaria están desbordados, los ingresos hospitalarios están aumentando con los recursos que son cada vez menores y el número de fallecidos va creciendo. A todo eso hay que añadir el cese de la actividad de muchísimas empresas y administraciones que se ven obligadas a poner a sus empleados en cuarentena debido a un positivo directo o indirecto. Poca broma y hiela la sangre comprobar que nada de esto importa a quienes miran hacia otro lado y siguen pensando en la farra. Como ves el panorama es desolador para que se inicie un nuevo curso escolar en donde alumnos, profesores, administrativos y personal de mantenimiento a los que hay que sumar sus respectivas familias tendrán que convivir durante diez meses con la amenaza de un virus y sin estrategias de actuación más allá del cierre de los centros. Ha sido una lástima que dos cuestiones tan importantes como son la conciliación familiar y la brecha digital se hayan tratado de una manera tan superficial y también ha sido una vergüenza que en seis meses se acuerde un plan a última hora y que es nuevamente fruto de la improvisación y de abrir ventanas para que se ventile todo. Septiembre más que Enero es sinónimo de puesta en marcha pero en tiempos de pandemia el recorrido hacia adelante estará lleno de paradas y retrocesos. 

Colgados de la plataforma: Semana del 24/08/2020 al 30/08/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 24/08/2020 al 30/08/2020

Querido primo Teo:

“Las cosas no van bien”. Esta ha sido la frase que más se ha repetido a lo largo de la semana y lamentablemente esto no nos pilla por sorpresa. Desde que finalizó el Estado de Alarma hace ya dos meses, y tras esa desescalada que indudablemente fue precipitada porque había que volver a reiniciar al motor económico cada semana, está siendo peor que la anterior y en algunas zonas está siendo especialmente preocupante. Somos como un tren de alta velocidad descarrilándose a cámara lenta y ningún movimiento puede salvarnos de la catástrofe. Lo peor de todo esto es que mientras el país ha perdido completamente el control no hay nadie a los mandos y tampoco parece que preocupe demasiado, es lo que tiene que todo esto nos haya pasado con la canícula en donde lo que realmente toca es el chapuzón en la playa, el terraceo, darlo todo en los bares y las discotecas, los viajes a la costa o las fiestas improvisadas en los pueblos a falta de festejos oficiales, mejor esperar a Septiembre como quien se propone dejar de fumar o ponerse a dieta para afrontar una nueva etapa. Mientras tanto el inminente regreso a las aulas sigue siendo una incógnita porque a menos de un mes aún no hay un plan de actuación y las clases se suspendieron en Marzo, han tenido casi medio año por delante para diseñar una estrategia y no pasarle la pelota a las autonomías antes de profundizar en determinadas cuestiones para tranquilizar en la medida de lo posible a unos padres, alumnos, personal docente y administrativo que temen meterse en la boca del lobo y que las clases sean un nuevo foco de contagio. Somos una sociedad individualista e irresponsable, de distancias cortas, de compadreo y de juerga, de “un abrazo, amigo mío, que aquí no pasa nada” que vamos camino de una nueva situación de emergencia sanitaria nacional por esa idea tan extendida de que se está haciendo una montaña de una gripecilla, y no hace falta declararse negacionista ni acudir a una manifestación para pensarlo, solamente hay que observar lo que sucede a nuestro alrededor y no ver precisamente en TV las imágenes de playas abarrotadas, botellones en la calle o las celebraciones de los triunfos deportivos. Probablemente ese pasotismo forme parte de nuestro ADN y no se deba tanto a una clase política dominada por la mediocridad, ni a unos gestores de la crisis que juegan con los datos, ni a unos medios de comunicación más interesados en ser activistas que en ser informadores, lo único que me queda claro es que somos víctimas de una sociedad a la que no le ha interesado estar a la altura. 

Colgados de la plataforma: Semana del 17/08/2020 al 23/08/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 17/08/2020 al 23/08/2020

Querido primo Teo:

Desde que comenzaron a hablarnos de esa extraña neumonía que se estaba diagnosticando en China nos hemos comportado como los espectadores de una película. Llevamos casi nueve meses viendo que un virus ha ido arrasando en los diferentes continentes y nuestra actitud ha sido pasiva. Estamos siguiendo la evolución a través de los informativos y las redes sociales y nuestro único grado de implicación ha sido sacar al cuñado que llevamos dentro, exponiendo nuestra "todología" a través de los caracteres de Twitter, hoy "Bola de fuego" (1941) giraría en torno a twitteros sin duda alguna. Exigimos un gesto de responsabilidad cuando somos incapaces de tenerlo. Las autoridades apelan a la responsabilidad ciudadana y viceversa. Siempre nos ha resultado más fácil echarle la culpa al otro de nuestros errores que asumir que la responsabilidad es exclusivamente propia y en esto no nos estamos encontrando con la excepción. Todos estamos siendo responsables de lo que está sucediendo. Exponemos a los más vulnerables a los efectos de la enfermedad, volvemos a encaminarnos hacia un nuevo colapso sanitario y todos tendremos parte de culpa cuando de una maldita vez seamos conscientes de lo que está pasando mucho más allá de los datos. No es que no hayamos aprendido de los errores cometidos, durante una crisis en donde no se han parado de dar palos de ciego, es que la responsabilidad siempre será de otro: el gobierno central que cediendo su mando a las autonomías parece que ha estado esperando su colapso para demostrar la ineficacia de los gobernantes de determinados territorios, las autoridades locales que miran hacia arriba por si llega el rescate y los ciudadanos que son incapaces de asumir que las normas están para acatarlas, también es verdad que estamos escasos de recursos para vigilar su cumplimiento y tampoco nos podemos olvidar de los trabajadores que tienen miedo a un enfrentamiento con un cliente que se toma muy mal cualquier consejo para que se ajuste a lo establecido. La película de esta crisis bien puede ser uno de esos ejercicios eternos de Andy Warhol y a estas alturas no sabemos por qué acto vamos. El virus nos está ganando la partida. Nos sentimos agotados tanto a nivel físico como mental, estamos aterrados por lo que nos pueda suceder dentro de muy pocas semanas y si con eso arrastraremos a nuestros seres queridos, vamos a la deriva y exigimos responsabilidad por ejemplo al altísimo porcentaje de menores de 30 años que se está contagiando cuando más que poseer un sentimiento de inmortalidad carecen de cualquier perspectiva de futuro. Solamente nos quedarán fuerzas para tomar el impulso que nos ponga en las vías de un tren y no daremos un paso atrás como Laura Jesson porque eso de vivir ha dejado de merecer la pena y se ha convertido en una insoportable tortura por no poseer la entereza ni estar a la altura de las circunstancias para seguir adelante. 

Colgados de la plataforma: Semana del 10/08/2020 al 16/08/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 10/08/2020 al 16/08/2020

Querido primo Teo:

"Esto de la nueva normalidad es de todo menos normal". Confesión de una señora harta a otra igual de hastiada. Hace casi dos meses que nos adentramos en ese concepto tan orwelliano de la "nueva normalidad" y aunque pudimos intuir lo que se nos venía encima la realidad de nuestros días lo está superando con creces. Eso nos está haciendo sentir impotentes porque la impresión es que o estamos tan confiados en que la semana que viene tendremos a nuestra disposición el antídoto (cosa que solamente sucede en las películas) o que parafraseando a Rhett Butler "eso no importa". O demasiado ilusos, siendo parte del decorado de un episodio de "Los Teletubbies", o entregándonos al hedonismo, viviendo deprisa y convirtiéndonos en un bonito cadáver sin pensar en los daños colaterales, o siendo completamente conscientes de ellos teniendo en cuenta ciertas reuniones concertadas a través de las redes sociales con el propósito de "pillar el bicho". Ninguna de las dos opciones nos está ayudando a controlar la expansión de un virus que en menos de nueve meses ya habrá dejado a más de 20 millones de infectados confirmados en todo el mundo. Una cifra escalofriante, que se puede triplicar antes de que cerremos el año, pero sus consecuencias son aún peores y lo que más duele asumir es que ni a los ilusos ni a los hedonistas les afecte. 

Colgados de la plataforma: Semana del 03/08/2020 al 09/08/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 03/08/2020 al 09/08/2020

Querido primo Teo:

Cansancio. Esa es la sensación. Al comenzar a escribir mi nueva crónica desde el búnker me siento como esa folclórica que llamó a un programa de televisión y gritó un “¡Estoy cansada!” harta de que la prensa rosa se alimentase de sus miserias. El agotamiento ya se ha apoderado completamente de una. Pocos estímulos para seguir remando a contracorriente nos encontramos ante la recesión económica, la destrucción de empleo, el desprecio a trabajadores, el colapso sanitario, el incremento del número de contagiados que todavía no ha conocido techo, la escasez de recursos para hacer frente a la expansión del virus, los políticos defectuosos, los aplausos improcedentes ante unas cifras de víctimas demoledoras y para colmo falseadas, los gestores de una crisis que nos toman directamente el pelo o que no predican con el ejemplo de no hacer desplazamientos innecesarios viajando al sur de la vecina Portugal para coger olas, pero la crispación la genera quienes les afea la conducta y no les considera unos héroes cuquis. Cansada de esas invitaciones al optimismo con carteles de arcoiris, de vídeos coreografiados de YouTube, los mensajitos de “todo va a salir bien” o “de esta saldremos mejores”, de los memes o del postureo, golpes de pecho y cultivo del ego en las redes sociales, así como de las teorías conspiranoicas y el crecimiento de los negacionistas y, sobre todo de la insolidaridad, reinante de los que están más preocupados en botellones, terrazas o en acreditarse para próximos eventos que nos hacen pensar que no saldremos de ésta. Cansada de la incertidumbre, de la melancolía por la añoranza de situaciones y encuentros que no volverán a darse, del sentimiento de culpa por no haber sido mejor o haber exprimido al máximo la vida, de tratar de gestionar las noches en vela o domar a esa ansiedad que se va apoderando cada vez más de una, y lo de pensar que soy privilegiada porque peor es vivir hacinada en un campo de refugiados no siempre funciona porque eso de jugar a las comparaciones puede ser un arma de doble filo ya que en lugar de empatizar lo que se consigue es sentirse mejor a cambio de regodearse en el dolor ajeno y eso no nos convierte ni por asomo en buenas personas. Frank Capra nos hablaría de una crisis que nos invitaría a ser mejores con un simple gesto, poniéndonos en la piel de quien tenemos al lado, y nos diría que nuestros ideales, valores y buenos sentimientos serían las armas para luchar contra el cinismo que se ha apoderado de nuestra sociedad. Lamentablemente el humanismo murió con Frank Capra y todo aquello que nos invite a ser mejores es tildado de pornografía sentimental y de ahí este pesimismo, eso de que "este virus lo paramos unidos" no funciona cuando lo que abunda es el sentimiento individualista. También estoy cansada de destrozarte a lo largo de estas semanas y de hacerte pensar que al término de mis cartas me hago el harakiri como Mishima. 

Colgados de la plataforma: Semana del 20/07/2020 al 26/07/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 20/07/2020 al 26/07/2020

Querido primo Teo:

Lamento ser tan pesimista y que con mis prólogos de esta sección sientas que inmediatamente después de enviarte las crónicas desde mi búnker emulo a la pobre Anna Karenina y me tiro a las vías del tren pero en estos días no hay nada que me invite al optimismo y a recuperar la fe en la especie humana. Menos de un mes después de que se levantara el Estado de Alarma y alcanzáramos eso de la "nueva normalidad" hemos retrocedido a los días inmediatamente anteriores al confinamiento en toda la nación y lo que nos espera es todavía más doloroso de afrontar porque esto nos está pillando con las defensas muy bajitas. Lo de que "esta crisis nos va a hacer mejores" es una falacia solamente comparable a la patochada propia de los chamanes modernos de "esto ha sido un aviso del planeta para que paremos" porque de ser cierto no nos encontraríamos con brotes infecciosos relacionados con celebraciones clandestinas, no veríamos las playas, bares y terrazas abarrotados, las mascarillas no tendrían que ser obligatorias porque se tomarían realmente en serio, se frenarían las actividades programadas en los lugares en donde hay un incremento de los casos activos, se respetarían los controles de distanciamiento en los medios de transporte, las autoridades establecerían medidas realmente profundas para mejorar considerablemente las condiciones de trabajo en el sector primario y sobre todo no se tendría la sensación de inmunidad, de estar por encima de todo esto, y carencia de sentido común y de eso que parece tan utópico como la añorada normalidad: la empatía. 

Colgados de la plataforma: Semana del 13/07/2020 al 19/07/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 13/07/2020 al 19/07/2020

Querido primo Teo:

Vivimos una situación altamente preocupante porque estamos retrocediendo a pasos agigantados en esta lucha contra un virus que no está mostrando ninguna flaqueza y que está minando nuestras fuerzas. Los rebrotes se están reproduciendo a una velocidad de vértigo por nuestra piel de toro y los focos de infección de una gran mayoría de ellos están relacionados con el sector primario. La falta de medios hace que se recurra a mano de obra barata para que trabaje en unos términos poco salubres, ahí lo de las medidas higiénicas de seguridad ni se plantean; y eso debería hacernos reflexionar sobre las condiciones en las que se opera en la industria alimentaria, el trabajo que cuesta que nosotros llenemos la cesta de la compra y el mal reparto del dinero que paga el consumidor.

Colgados de la plataforma: Semana del 22/06/2020 al 28/06/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 22/06/2020 al 28/06/2020

Querido primo Teo:

España ya vive inmersa en la "nueva normalidad", ya podemos movernos libremente por nuestra piel de toro y también se han abierto la mayoría de las fronteras para poder permitir la entrada de los turistas que a su llegada tendrán que someterse a un triple control sanitario en donde no se incluye el test en origen. Esta flexibilidad ha llegado en un momento en el que la Organización Mundial de la Salud asegura que estamos atravesando por una fase preocupante debido a que el número de contagios diarios se ha disparado, especialmente en América y África, y tampoco podemos olvidarnos de los alarmantes rebrotes en China y, especialmente, en Alemania. A pesar de los mensajes repetidos hasta la saciedad de que no bajemos la guardia, porque lo que puede venir puede ser incluso peor, parece que nos cuesta aprender de los errores. Seguimos viendo que no se respetan las medidas sanitarias porque la mascarilla es un agobio, y más con este calor, es ridículo ir con un metro en la mano para asegurar las distancias, eso de la desinfección constante ya no lo están teniendo en cuenta y tengo las manos como esparto de tanto abusar de los geles higienizantes. Lamentablemente estamos demasiado confiados en que la el sofocante verano que ya tenemos encima nos librará del virus o que la tan ansiada vacuna está a la vuelta a la esquina.