Durante mucho tiempo pareció que Inocencia interrumpida no iba a hacerse nunca. Pero una vez que obtuvo la autorización de Columbia de convertir las memorias de Kaysen en película, Ryder se encargó personalmente de contratar al director. James Mangold acababa de ganar la recompensa al mejor director por su primer trabajo, Heavy, en el Sundance Film Festival y estaba haciendo un drama con presupuesto importante, Tierra de policías, en el que actuaban Sylvester Stallone, Robert De Niro y Harvey Keitel.

«[Ryder] vino a verme a Nueva York cuando estaba haciendo Tierra de policías en 1996», recordaba Mangold.

«Inocencia interrumpida ya había pasado por dos escritores, y tuve la impresión de que se había encallado. Era una historia dura de contar. Me entusiasmé tanto con su ilusión que acordé hacerla, aunque no tenía la clave para hacer un proyecto correcto, porque la mayor parte de la historia había sido contada desde dentro de la cabeza de la autora. Tardé un poco, pero luego las ideas empezaron a surgir.» Cuando empezaron las pruebas en 1998, Ryder ya llevaba trabajando en serio el proyecto desde hacía casi dos años. La relación con el estudio había sido constantemente crítica, por saber si se iba a empezar la producción.

Finalmente, estaban dispuestos a repartir los papeles. El de Susanna estaba ya apalabrado para Ryder. Cabe señalar que eligió el papel clave menos importante, tal vez porque ella se identificaba mucho con el personaje. Tenía que haber pensado que los demás papeles podían hacerle sombra y posiblemente llamar la atención del Comité de nombramiento para los Oscars. Entre los más codiciados estaban el de Daisy, una chica esquizofrénica, víctima de incesto y, claro está, el de Lisa.

Numerosas actrices de alto nivel habían ya expresado públicamente su interés por esos papeles, entre ellas Katie Holmes, Christina Ricci, Gretchen Mol, Kate Hudson, Reese Witherspoon e incluso la cantante Alanis Morissette que acababa de desempeñar el papel de Dios en el drama de Kevin Smith, Dogma. En ese momento, la única actriz que los productores sabían a ciencia cierta que querían era la canadiense Sarah Polly, que acababa de impresionar a Ryder en la película independiente de Atom Egoyan, El dulce porvenir. Polley, sin embargo, desistió a favor de otro proyecto, dejando la vía libre.

Para el papel de Lisa, Mangold no pensaba en nadie en particular. «Todo lo que sabía es que la persona tenía que ser peligrosa, hablar bien y ser sexy —como De Niro, pero en femenino—», dijo.

Jolie había llamado a todos los que le podían hacer el favor de conseguirle una prueba, pero no se tenía que haber molestado. Los productores ya la tenían en su lista de preseleccionadas. Sin embargo, nada estaba decidido aquella mañana en la que Jolie entró y, sin decir ni una palabra, se sentó en la silla como el personaje de Lisa.

Cuando abrió la boca, Mangold dice, que supo que había encontrado a su sociópata.

Mangold describió lo que vio como uno de los «grandes momentos» de su vida. «Me pareció claro que estaba mirando a alguien que no estaba actuando. Había algo que hablaba a través de ella, era una parte de ella misma», dijo. «El poder que se desprendía de ella, aun en esa lectura en frío, es algo que no olvidaré nunca. Jamás vi a nadie entrar y hacer que se derrumbaran las paredes de un soplo. Se coló dentro de la piel del personaje… Me sentí como si Dios me hubiera hecho un regalo.» Kathy Conrad, la productora asociada de Ryder, quedó igualmente impresionada. «Sabíamos por su energía que entendía a Lisa y que estaba dentro de la piel del personaje », recordaría. «En la prueba ya se hizo realidad algo difícil de conseguir. Tenía el octanaje perfecto.» Mangold todavía tenía unas cuantas pruebas previstas para ese día, pero ya se había decidido. «Solo quería ir a Starbucks y hacer un trato», recordaría. Envió la cinta de la prueba de Jolie a los expertos del estudio, quienes inmediatamente apoyaron su elección. «Es una chica a lo James Dean pero de nuestra época», dijo la directora de Columbia Pictures, Amy Pascal, la que dio luz verde al proyecto. «Haría cualquier película con ella.»

 Por su parte, Jolie recuerda lo que le pasaba por la cabeza cuando terminó de leer para Mangold aquel día.

«Había estado rodando El coleccionista de huesos, y me metí tan de lleno en ese papel que, de verdad, necesitaba hacer de Lisa», recuerda. «Ella completa la otra cara de mi personalidad. Es la persona que se levanta y grita, la que no está muy en sus cabales. Me acuerdo que iba a la prueba pensando: Esto es mucho más profundo que solo un papel. Necesito estar en esta película porque estoy dolorida.

Y cuando terminó la prueba, fue algo así como: Estoy quemada. Hasta luego. Tenía que salir de allí.» Jolie nunca informó a Mangold ni a Ryder que ella, como Lisa, había sido diagnosticada, de joven, como sociópata, aunque reconoció en numerosas ocasiones que se identificaba con esa afición tan duradera de Kaysen por autolesionarse. A pesar de su experiencia de primera mano y el diagnóstico de adolescente, Jolie se preparó para el papel de Lisa, leyendo todo lo que pudo acerca de la condición del personaje. «Desde la infancia, [también] me llamaban psicópata [así] que traté de entender lo que significaba», recordaría. «Entré en una librería y pregunté, «¿Dónde tienen la literatura sobre sociópatas?» El dependiente contestó, «Mira debajo del rótulo maniacos en serie.

Vaya buena compañía la que tengo, pensé».

Pronto empezó a entender un poco más acerca de la chica en la que se basaba su personaje. «Comprendí que personas como ella, no era que fueran embrujadas por fuerzas oscuras, sino que tenían ciertos instintos», explicaría más tarde. «Lo que queda claro es que Lisa no piensa que haya algo que no vaya bien en ella. Y yo no creo que haya algo que no vaya bien en mí, pero puedo enfurecerme por algo y pensar que está bien, solo por querer vivir. Pensaba que Lisa era emotiva e infeliz, pero la consideraban psicótica y agresiva. Para mí, no se trataba de estudiar pacientes con trastornos mentales sino de estudiar y de disfrutar la vida.» Mientras se identificaba con Lisa, Jolie era poco consecuente. En medio de la rueda de prensa para la película, declaró de forma enfática a un grupo de reporteros: «¡Yo no soy la chica de Inocencia interrumpida!» Y sin embargo ofreció una contestación más evasiva a un reportero de L.A. Times: «Soy todos mis personajes», dijo.

«Tengo que poner cuidado en los personajes que interpreto porque terminaré siendo ellos». Pronto añadió: «Nunca he interpretado a un personaje con el que no me gustaría sentarme y tomar una taza de café». Más tarde bajó su guardia de nuevo con los reporteros, confesando: «Soy Lisa. Me identifico con ella. Era honrada por completo, intentaba romper barreras para ir hacia la gente. Se comprometía con los demás. Buscaba a alguien con quien hablar, para dejar caer esas gilipolleces y ser auténtica… Sé de donde viene Lisa. Puedo espantar fácilmente a la gente y sé qué teclas tocar. Como Lisa, siento si las personas no son honradas de verdad conmigo, y eso me retrae».

Más tarde, Jolie diría que estaba nerviosa, en especial por trabajar con el reparto de Inocencia interrumpida, casi exclusivamente femenino. Recordaba su experiencia en Jóvenes incomprendidas como una pesadilla, a pesar de su aventura con Jenny Shimizu. «Pensé que saldría mal.

Suelo trabajar con hombres. Una vez intenté trabajar con un grupo de mujeres y no funcionó. Pero estoy trabajando con actrices increíbles. Y, de verdad, estamos muy unidas.» No tenía el mismo recuerdo un técnico de la película que dijo que las compañeras de reparto no se llevaban muy bien. «Eran, muy, muy frías las unas con las otras», recordaría. «No diría que Jolie fuera peor que las demás ni que fuera una bruja, pero ella y Winona no parecían llevarse bien. La mayor parte del tiempo se ignoraban la una y la otra, y no daba la impresión de que se apreciaran mucho cuando se relacionaban.» Brittany Murphy, que hacía el papel de la trastornada Daisy, tenía la misma impresión de tirantez en el plató, aunque ella la atribuía a la naturaleza de los personajes.

Recuerda que Jolie y Ryder en particular se sumergían en sus papeles. «Era raro verlas fuera de los personajes en las doce semanas que duró el rodaje», dijo más tarde.

«El personaje interpretado por Angelina, Lisa, detestaba de verdad a Daisy, así que me evitaba. Un día, empezó a hablarme y paró en seco. Me miró fijamente de una manera dura, Lisa sustituyó a Angelina y se marchó.» Murphy hizo mención de un detalle amable por parte de su coprotagonista después de que la hubiera ignorado durante semanas. «Siempre se burlaba de mí y de la peluca que tenía que llevar para hacer de Daisy. Al final de las tomas de vista, Angelina me regaló una mochila con un perro [en ella] que tenía exactamente el mismo estilo de peinado», recordaría. «Creo que era su manera de decirme que no tenía malos sentimientos hacia mí.

Solo formaba parte de su proceso de actuación.» Murphy tenía recuerdos parecidos en cuanto al comportamiento de Ryder. «Winona nunca saludaba a los demás actores a diario», decía. «Empezaba a ser Susanna en cuanto llegaba al plató para el maquillaje. No es de esa manera como suelo trabajar, pero creo que funcionó de verdad para esa película, porque es muy fuerte.» Jolie dijo que la tirantez entre ella y su productora/ coprotagonista iba más allá de un simple método de interpretación. Reconoció que Ryder y ella no se llevaban bien. «Pregunta a Winona qué tal la noche que dormimos juntas», bromeó Jolie más tarde acerca de la situación tensa entre las dos. «Yo era muy sociable con todos en el plató, excepto con ella. Así es como acabó. Además, ella, cuando no estaba trabajando pasaba mucho tiempo con Matt [Damon].» Cuando le preguntaron si pensaba que Ryder podía haberse visto impresionada por ella, se mostró evasiva: «No creo que yo la intimidara. No creo que nadie debería dejarse impresionar por otra persona… pero tal vez pensó que iba a intentar besarla.» No era la primera vez que Jolie daba a entender que sus propias tendencias lesbianas podían haber causado alguna tirantez. «Llegué a intimar con otras chicas», recordó. «Algunas de las mujeres de la película estaban con sus novias o tenían amantes mujeres o eran bisexuales. Posiblemente una de las pocas heterosexuales del plató era Winona.» Según el técnico, la verdadera tirantez era entre Jolie y Mangold, quien, dice, estalló en más de una ocasión. «Cuando ella le gritaba a él, nunca sabías si era Lisa o Angelina», recordaría. «Eran cabezones los dos. La mayoría de las veces la discusión era sobre cómo iba a interpretar cierta escena, él le decía que tenía que ser más creíble, esa clase de cosas. Él la sujetaba, impidiéndole ir más allá del personaje y eso a ella no le gustaba mucho.

Pero yo no diría que ella fuera difícil. He visto a muchos actores peores que ella. Ella prestaba atención a su papel.

Si había una diva en el plató, tengo que decir que era Whoopi [Goldberg que hacía de enfermera bondadosa].

Pienso que quería que todos nosotros supiéramos que ella era una estrella de cine. Angelina trataba amablemente a todos los del equipo.» En cuanto a sus propias impresiones acerca de la tirantez en el plató, Mangold diría: «Angie es rebelde, imprevisible y muy fuerte de verdad. Desempeñar ese papel la puso en situación de cuestionar la autoridad.

Pero si alguien da lo que tiene que dar como ella lo hizo, entonces, me alegro de haber forcejeado con su personalidad ». Se dio cuenta de que había colgado fotografías pornográficas por todo su tráiler durante el rodaje, pero al igual que a sus puntos de fricción, no le hizo caso, atribuyéndolo a su manera de acercarse al personaje. «Angie solo jugaba a vivir como en la piel de Lisa y pulsaba las teclas cada vez que había alguna que pulsar», explicó.

«Angie es así. Es una persona provocativa. Es muy desafiante.

Es increíblemente lista. Puede ir dos o tres pasos por delante de ti.» Jolie encontró la muy liberadora experiencia de hacer de mujer imprevisible. «Es de verdad lo que necesitaba: escaparme. Porque he sido tan tranquila, he tenido tanto cuidado y mi corazón ha sangrado tanto... Pensé que iba a ser muy, pero que muy duro. Lo fue a menudo, en especial el final. El hecho es que, sus impulsos [de Lisa] son totalmente libres. Así que yo encontré mis propios impulsos, libre por completo, más que si me hubiera puesto un poquito rara, me abrí del todo. Entonces te das cuenta de lo mucho que estamos restringidos. Ese personaje podría sentarse a una mesa, podría besar a alguien, tirar algo, escupirle a otro, y decir solo lo que le sale de los cojones. Para mí era desgarradora y lo que ella buscaba ante todo, era a alguien con quien hablar y ser su amigo.

Quería que alguien bajara su puñetera guardia y terminar con esa mierda y solo admitir lo que es y ser lo que eres y poder dejar de fingir.» Mirando el rodaje, el coproductor Doug Wick se sintió impresionado por la fuerza de Jolie: «Hace lo mismo que puede hacer Jack Nicholson. Jack puede hacer las cosas más viles y te alegra verlo. Angie tiene esa clase de carisma. Cuando Angie hace cosas turbias, en vez de repelerte, te fascina. No tiene límites».

Mangold luego compararía su apasionada actuación con un cañón Howitzer. La descripción viene cuando Angelina-Lisa se suelta en una escena: «¡Tú no sabes lo que es la libertad! ¡Soy libre! ¡Puedo respirar! Y tú… ¡Tú te vas a asfixiar con tu mediocre vida de mierda! Hay demasiados botones en el mundo.

Demasiados botones, y solo están… Es así, demasiado, rogando que les aprieten. ¡Solo ruegan que les aprieten! Sabes, solo suplican que les aprieten. Y me viene una pregunta. Me hago una pregunta, ¡coño! ¿Por qué nunca nadie apretó el mío? ¿Porque estoy tan abandonada?» «Hay un control increíble y lirismo y dolor pero también ritmo y velocidad —la manera con la que salta de un sitio para otro— es solo una forma distinta de actuar», dijo Mangold acerca de su interpretación.

Cuando la película por fin se terminó, Jolie tuvo que liberarse del papel de Lisa y dejarlo detrás de ella. Su personaje pareció haberle consumido todo su tiempo y parte de su cuerpo también. Había perdido muchísimo peso y la gente empezaba a especular si sufría trastornos de alimentación. «Ha sido una época de mi vida muy dura. Me pongo nerviosa, y no como mucho, aunque me obligo a mí misma. Estoy intentando ganar algo de peso», dijo, explicando su apariencia esquelética. Hasta le contó a un reportero que estaba tan delgada que su padre, cada vez que la veía, intentaba hacerle comer a la fuerza.

«Espero formar parte de un programa pronto. Cuando fui al hospital con un amigo que tenía un gotero en el brazo, pensé, Tal vez si me colocan uno a mí, y me inyectan solo pura proteína. Me encantaría recuperar mi figura. Siempre me sentí como si no la tuviera.» Jolie explicó que le costó mucho salir del personaje de Lisa y acoplarse a sí misma. «Al final de la película, de alguna manera le dicen a Lisa, nadie quiere que vivas, a nadie le gusta cómo eres. Estarías mejor sedada, acostada y callada.» Luego le dijo a Rolling Stone que ella se lo tomó como un asunto personal. «Si sientes que eres esa misma clase de persona que ella, entonces es muy duro porque te toca luchar con eso. Piensas, ¿Coño, entonces lo único que hago es daño con todo, por donde quiera que vaya? ¿Será que soy demasiado chillona, demasiado salvaje y solamente tengo que dejar que cada uno viva su vida, cerrar el pico y tranquilizarme?» A pesar de su dificultad con la transición, cuando le ofrecieron una película de acción con presupuesto importante, producida por Jerry Bruckheimer, no se lo pensó. En la película, 60 Segundos, tenía que caracterizar a una «chica sexy en un mundo de coches» y el amor de Nicolas Cage, en una historia que tiene lugar en un círculo de ladrones de coches.