En "Una historia de violencia", David Cronenberg se marcó una escena de alto voltaje erótico que, desde el primer momento, pasó a formar parte de cualquier top ten de escenas sexuales en el cine. Para algunos era una escena totalmente gratuita, pero otros consideramos que es una escena necesaria para comprender la psicología de unos personajes en los que la violencia interior sale de esta manera en forma de desesperación. Los protagonistas son aquí un matrimonio de clase media que, muy lejos de la monotonía, excitan a la platea con dos escenas con la misma pasión pero distinto significado.
Ya en una de las primeras escenas vemos a la cuarentona sexy Maria Bello insinuarse frente a su marido, interpretado por Viggo Mortensen, con un morboso traje de animadora con el que le hace rememorar la pasión adolescente en una escena caliente, pero dulce.
Todo es diferente con la escena más recordada de la película en la que después de una bronca marital de decibelios elevados los dos acaban polinizando desesperadamente, como animales, en las escaleras de su casa. Y es que si en la primera escena el matrimonio hace el amor, en esta segunda follan. Esta es la diferencia con la que David Cronenberg señala la diferencia pasional de un matrimonio que responde con violencia, también sexual, cuando el entorno se vuelve turbulento y oscuro. Y es que la violencia, también la de este tipo, es la premisa de la película.
La relación entre sexo y violencia se refleja aquí como instintos primarios de nuestra personalidad, inherentes a nosotros y de los que no podemos sustraernos. Aquí las dos escenas de sexo, justificadas y poco efectistas, nos adentran en la espiral en la que Tom Stall se introduce cuando la violencia vuelve a tocar su puerta después de un pasado que le interesa olvidar.
La escena es impresionante, desde luego. A mí la película me dejó un poco fría, pero esta escena no, je, je
Badtaste
17 años atrás
A mi encantó la peli y Viggo Mortensen, eso si... mucho mejor HISTORIAS DEL ESTE!! La lucha en el baño turco es antológica
auster
17 años atrás
La escena de Maria Bello vestida de animadora nunca me ha llegado a convencer, y eso que tiene los ingredientes para gustarme estéticamente.
La de la escalera es de las que se quedan grabadas en la retina.
A colación de la serie "Los secretos que ocultamos" vemos que hay fechas que parecen sin mayor sentido hasta que descubrimos que cambiaron la vida de millones de personas. El 1 de mayo de 1974 es una de ellas. Aquel día, en plena dictadura de Ferdinand Marcos, entró en vigor en Filipinas un Código Laboral que convirtió en política de Estado algo que hasta entonces había sucedido de forma mucho más dispersa: mandar trabajadores al extranjero.
A los 97 años ha fallecido el director, actor y productor Mark Rydell. En su labor como realizador hay que quedarse con "La rosa" (1979), biopic musical inspirado libremente en la vida de Janis Joplin para lucimiento de Bette Midler que debutó en el cine a lo grande con este papel, y "En el estanque dorado" (1981), adaptación de la obra teatral de Ernest Thompson que no tardó en ser un emblema del drama de pareja otoñal con unos inolvidables Henry Fonda y Katharine Hepburn, y por la que fue nominado al Oscar, al Globo de Oro, al Bafta y al Gremio de Directores (DGA). A lo largo de su carrera dejó patente su eficacia detrás de la cámara, la habilidad para extraer autenticidad de sus historias y su don para la dirección de actores.
La decisión que mejor explica "Los secretos que ocultamos" se tomó antes de que empezara el rodaje. Per Fly, director al que muchos conocemos por "Borgen" (2010-2022), quiso que varias de las mujeres filipinas que aparecen como "au pairs" supieran por experiencia propia lo que significa serlo. Excel Busano, que interpreta a Angel, superó tres rondas de casting y apenas había pasado por un taller antes de ponerse por primera vez ante una cámara profesional. Donna Levkovski, que da vida a Ruby, y otras integrantes filipinas del reparto procedían de un mundo parecido. De modo que, en el centro de esta historia de misterio ambientada entre familias con mucho dinero, acabaron apareciendo mujeres que conocían algo que ningún ensayo podía enseñarles: cómo se vive dentro de una casa que también es el lugar de trabajo, cómo se cuida a una familia que no es la propia y qué significa depender de quienes, al mismo tiempo, se presentan como si fueran casi parte de la tuya.
"Tener y no tener" (1944), la libre adaptación que Howard Hawks realizó de la novela de Ernest Hemingway, supuso el regreso de Humphrey Bogart tras el enorme éxito de "Casablanca" (1942) y, al mismo tiempo, el nacimiento de una de las estrellas más fascinantes de la historia del cine: Lauren Bacall. Con apenas 19 años, la actriz debutó en la gran pantalla con una seguridad y un magnetismo que desmentían su inexperiencia, dando vida a un personaje cuya mezcla de inteligencia, ironía y sensualidad renovó el modelo de heroína del Hollywood clásico. La química entre ambos fue inmediata, tanto delante de la cámara como fuera de ella, hasta el punto de convertir su encuentro en uno de los episodios más célebres de la historia del séptimo arte.
La escena es impresionante, desde luego. A mí la película me dejó un poco fría, pero esta escena no, je, je
A mi encantó la peli y Viggo Mortensen, eso si... mucho mejor HISTORIAS DEL ESTE!! La lucha en el baño turco es antológica
La escena de Maria Bello vestida de animadora nunca me ha llegado a convencer, y eso que tiene los ingredientes para gustarme estéticamente.
La de la escalera es de las que se quedan grabadas en la retina.