"Chaval, dedícate al cine", la intuición que cambió la vida de José Luis Garci
Querido primo Teo:
Un día cualquiera de los años cincuenta, en la pista de atletismo de la Ciudad Universitaria de Madrid, Teodoro, el encargado de los vestuarios, reparó en un muchacho delgado y fibroso llamado José Luis. El chico acababa de terminar otro entrenamiento con gesto de frustración y, además, le pilló una lluvia bien furiosa. Se esforzaba como pocos y hasta había ganado un par de trofeos que sabían más a premio de consolación que a auténtica victoria, pero la realidad era tozuda: no era un buen corredor. "Chaval, dedícate al cine", le dijo Teodoro.




