Querido Teo:
La temporada de premios de cine español concluye con la consagración de "Los domingos" precisamente en el día de la semana que hace honor a su título y es que, en la mejor línea de guión de la noche, Toni Acosta lo dijo claro: "Queda poquito. Porque empezamos en febrero y estamos ya en marzo". Y es que en los albores de un nuevo mes pero también de un nuevo domingo la película de Alauda Ruiz de Azúa se coronó en la 40ª edición de los Goya. Una cosecha que este año ha sido mucho mejor que una gala que no supo estar a la altura de la efemérides por su carácter plano, intrascendente y sin capacidad de generar momentos memorables. Rigoberta Bandini (que destacó en lo poco que le dejó una gala encorsetada por los mandatos televisivos y el tener que entregar 30 premios en poco más de tres horas) definió la gala como "apañada" pero, en verdad, sería una valoración muy conformista para una ceremonia que no supo hacer honor ni a la cifra redonda ni al esplendor de una cosecha en la que salieron con premio las cinco películas nominadas de la noche pero que, una vez más, no fue capaz de enganchar al espectador más allá del que sigue esta cita anual bien sea por trabajo, devoción o inconsciencia.