Cine en serie: "Te encontraré", o salir de una celda para entrar en una herida
Querido Teo.
Hay una clase de historias que se nos graban con facilidad. Historias en las que un inocente, condenado por un crimen que no cometió, resiste. No solo resiste el encierro: resiste el olvido, la desesperanza, la tentación de rendirse. Y, a menudo, esa lucha íntima contra el sistema, contra la culpa ajena y contra el propio pasado, conmueve más que cualquier persecución o estallido. Este tema es una mina emocional inagotable. Desde "En el nombre del padre" (1993) hasta "Cadena perpetua" (1994), pasando por series como "Rectify" (2013-2016) o "The night of" (2016), nos aliamos con ese protagonista que lo ha perdido todo menos la dignidad. ¿Por qué funciona tan bien esta fórmula? Tal vez porque conecta con un miedo básico: el de ser castigado sin razón, el de vernos atrapados sin salida mientras el mundo sigue, el de necesitar creer que incluso en las peores circunstancias aún queda margen para la esperanza.


