Cine en serie

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Cine en serie: "Te encontraré", o salir de una celda para entrar en una herida

Querido Teo.

Hay una clase de historias que se nos graban con facilidad. Historias en las que un inocente, condenado por un crimen que no cometió, resiste. No solo resiste el encierro: resiste el olvido, la desesperanza, la tentación de rendirse. Y, a menudo, esa lucha íntima contra el sistema, contra la culpa ajena y contra el propio pasado, conmueve más que cualquier persecución o estallido. Este tema es una mina emocional inagotable. Desde "En el nombre del padre" (1993) hasta "Cadena perpetua" (1994), pasando por series como "Rectify" (2013-2016) o "The night of" (2016), nos aliamos con ese protagonista que lo ha perdido todo menos la dignidad. ¿Por qué funciona tan bien esta fórmula? Tal vez porque conecta con un miedo básico: el de ser castigado sin razón, el de vernos atrapados sin salida mientras el mundo sigue, el de necesitar creer que incluso en las peores circunstancias aún queda margen para la esperanza.

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Cine en serie: "El juego del asesino", o la sospecha viviendo enfrente

Querido Teo:

La frase que pone en marcha "El juego del asesino" podría parecer una despedida corriente, una de esas fórmulas que se dicen al salir de una tienda o al despedirse de un maître en un restaurante conocido. "Hasta otra". En inglés, "Catch you later". Pero para Huw Miller, 55 años, detective recién jubilado y hombre que lleva tres años durmiendo mal por un caso que le venció, esas palabras no son una cortesía. Son una llave. Abren una habitación cerrada dentro de su cabeza, una habitación llena de víctimas, errores, expedientes y culpa. Y, desde ese instante, nosotros entramos con él, aunque ya sepamos que en las habitaciones de las casas tranquilas las cortinas no deberían moverse tanto.

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Cine en serie: "El cabo del miedo", o como Javier Bardem asalta una casa

Querido Teo:

La nueva "El cabo del miedo" comienza con una imagen, la nuca de Bardem con un ojo tatuado, y una idea, Max Cady ya no regresa como culpable que ha cumplido condena, sino como hombre liberado por nuevas pruebas, un ex convicto que puede presentarse ante el mundo con una palabra peligrosa en la boca: injusticia. Ahí cambia todo. En las películas anteriores bastaba con temer a Cady. En la serie, antes de temerle, tenemos que preguntarnos qué hicieron con él, qué sabían Anna y Tom Bowden, qué callaron y hasta qué punto una familia respetable puede construirse sobre el daño de otro. Esa es la grieta por la que entra Javier Bardem, y entra con una calma de depredador que ha leído el manual de instrucciones de la casa.

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Cine en serie: "El cabo del miedo", o la historia de una historia

Querido Teo:

Esta es una de esas historias, pocas, que nacen una vez y luego renacen y renacen. Primero fue una novela de 1957, "Los verdugos", de John D. MacDonald. Después fue una película en blanco y negro de 1962, estrenada en España como "El cabo del terror". Casi treinta años más tarde volvió con Martin Scorsese, Robert De Niro, Nick Nolte, Jessica Lange y Juliette Lewis, ya con el título que muchos espectadores recordamos como "El cabo del miedo". Ahora regresa como serie, con Javier Bardem convertido en Max Cady, y lo más inquietante no es que la historia vuelva, sino que vuelva a parecer actual.

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Cine en serie: "El testigo", o el eco de la víctima

Querido Teo:

Esta historia te llevará a hacerte una pregunta. ¿Cuáles son tus recuerdos más antiguos? ¿Qué memoria tienes de ti mismo y de lo que te rodeaba a los tres años de edad? La pregunta surge inevitablemente al terminar el primer capítulo. En el verano de 1992, toda Inglaterra quedó impactada por un asesinato sin sentido. La víctima era una madre joven, de poco más de 23 años, que paseaba con su hijo por uno de los parques más tranquilos de una zona acomodada de Londres. El niño se llamaba Alex y fue el único testigo del asesinato de su madre. Esta serie muestra el crimen en el primer minuto y medio, y lo hace sin que veamos la agresión ni una gota de sangre. Morbo cero. Es una decisión importante para marcar el tono de lo que los tres capítulos de "El testigo" van a mostrar. Lo que más interesa no es la investigación, aunque esté incluida, sino indagar en qué ocurre con una vida marcada desde la infancia, y durante años, por ser la prueba única del crimen.

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Cine en serie: "Las cuatro estaciones", o cómo reírse de la madurez sin molestar

Querido Teo:

El año pasado nos llevamos una sorpresa agradable cuando una serie de ocho capítulos impactó en nuestras pantallas dejando un reguero que afectó a todos aquellos que disfrutan de los cincuenta con suficiente experiencia como para saber aplicarse tiritas en las heridas de toda convivencia. "Las cuatro estaciones" parecía, de entrada, una comedia amable sobre matrimonios que viajan juntos, comen juntos, se interrumpen juntos y se quieren con esa mezcla de lealtad y agotamiento que solo se consigue después de muchos años. Luego vimos que la serie tenía más filo del que aparentaba. No era una postal de amigos maduros con casas bonitas, sino una radiografía con mantel, copa, maleta de fin de semana y una pregunta rondando por debajo de cada conversación. ¿Cuánto de lo que llamamos estabilidad es cariño y cuánto es costumbre con buena cartera?

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Cine en serie: "Secret service", o el inconfundible aroma del espionaje a lo británico

Querido Teo:

La serie se inicia con una sucesión de imágenes que define muy bien "Secret service". Una casa de familia en el oeste de Londres. Un padre buscando el teléfono. Unos adolescentes comenzando la mañana como si cada minuto les molestara. Ropa mojada donde no debería haberla. Un lavavajillas a medio cargar. La vida doméstica, en fin, con ese heroísmo modesto de cualquier día laborable. Y, pocos minutos después, la madre abre un cajón, saca una pistola y revisa varios pasaportes. La frontera entre la familia y el Estado acaba de quedar borrada. A partir de ahí, nos sentimos en terreno conocido, incluso abierto a ese humor tan inglés que afirma que se reconoce a un espía británico en el extranjero porque es el único que intenta pasar desapercibido haciendo cola correctamente. Estamos otra vez en el espionaje británico, ese territorio donde una taza de té combina con mensajes cifrados, los topos parecen tener un club con corbata propia y se puede intentar arruinar un país sin levantar una ceja.

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Cine en serie: "Dark winds", o el territorio que también investiga

Querido Teo:

Lo más atractivo de "Dark winds" está en que llegamos buscando un cadáver, un robo, una desaparición o una conspiración, y acabamos pendientes de una mirada que se endurece antes de hablar, de una frase en navajo pronunciada con cuidado, de una casa levantada en mitad de una extensión casi vacía, de una placa policial que pesa de otra manera cuando la lleva alguien obligado a mediar entre la ley federal, la ley tribal, la memoria familiar y una comunidad que no siempre puede permitirse confiar.

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Cine en serie: "Dark winds", o el último aliento de Robert Redford

Querido Teo:

El reciente estreno de la cuarta temporada de esta serie cierra su primer capítulo con una frase: "Dedicado a Robert Redford". En las tres primeras temporadas Redford estuvo presente, en la cuarta había muerto. Hay finales que parecen escritos por un guionista con demasiado gusto por el símbolo. Robert Redford, que había sido el muchacho dorado de "Dos hombres y un destino", el periodista de "Todos los hombres del presidente", el director de "Gente corriente" y el fundador de Sundance, terminó dejando una de sus últimas huellas en una celda de "Dark winds", sentado ante un tablero de ajedrez junto a George R.R. Martin. "¿Pero no es ese Robert Redford?", te sale en voz alta, porque la escena dura poco, casi un suspiro, pero funciona como una firma. El hombre que había peleado durante décadas para que el cine mirara hacia historias y personas apartadas, se despide en una serie donde los policías navajos son el paisaje humano y el centro moral de la historia.

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Cine en serie: "El caso de Laura Stern", o el peligro de escuchar demasiado

Querido Teo:

"El caso de Laura Stern" empieza con algo tan habitual como difícil de mirar: una mujer maltratada que había pedido ayuda a las autoridades, que habían dictado orden de alejamiento, muere asesinada por su marido delante de otra mujer que intentaba ayudarla. Es algo que vivimos casi cada semana en el mundo que se considera más avanzado del planeta. Apenas pasados cinco minutos del comienzo se produce este diálogo:

"- ¿A cuánto le condenarán?

- A veinte o veinticinco años.

- ¿Y cuándo saldrá de la cárcel?

- A los diez o doce años.

- Sale barato matar a la madre de tus hijos".