Leer cine

“Espía y traidor”

“Espía y traidor”

Ben Macintyre es uno de los investigadores del mundo del espionaje más prestigiosos y populares, debido a una capacidad extraordinaria para convertir los hechos y los datos extraídos de decenas de fuentes, oficiales y no, en un relato tan cercano al thriller novelado que se confunde positivamente. “El agente Zigzag”, “El hombre que nunca existió” y “La historia secreta del Día D” son inevitables para cualquiera que se interese o disfrute con el mundo del espionaje y la historia. Este nuevo libro, “Espía y traidor”, mantiene el estilo de Macintyre, aplicado esta vez a Oleg Antoniévich Gordievski; el hombre que contribuyó decisivamente a evitar una confrontación nuclear que no fue menos peligrosa que la crisis de los misiles en los 60, que ocurrió en 1985, pero que es menos recordada.

Título: “Espía y traidor”

Autor: Ben Macintyre

Editorial: Crítica

“Buenos presagios”

“Buenos presagios”

Habría que sacar de nuestra biblioteca “Yo, Lucifer” de Glen Duncan para encontrar tanto humor diabólico veteado de crítica social como el que sale a chorros de las páginas de este libro, escrito mucho antes y reconocido como un clásico en su género.

Título: “Buenos presagios”

Autor: Terry Pratchett y Neil Gaiman

Editorial: Planeta

“Universidad para asesinos”

“Universidad para asesinos”

Mientras que los asesinatos son actos execrables, las causas que aducen algunos asesinos en sus confesiones y comunicados pueden ser legítimas y ajustarse a la realidad. Es un hecho que va unido al terrorismo moderno y a muchos “liberadores”. ¿Quiero decir que los asesinos tienen razón? Los asesinos nunca tienen razón, pero las razones que invocan en sus comunicados no carecen de fundamento. Esta idea casi es una peculiaridad constante en las historias del griego Petros Markaris, y también está muy presente en la última aventura del comisario Kostas Karitos, “Universidad para asesinos”. La corrupción en la universidad española Juan Carlos I con la entrega de títulos de máster a políticos sin escrúpulos; o la futura creación de universidades privadas ávidas de subvenciones en regiones y carreras saturadas, son la punta de un problema de influencias, favores y puertas giratorias más comentado que objeto de denuncias concretas. En forma simple: “Todos lo suponemos, algunos lo saben, pero es difícil obtener pruebas”. Esto forma parte del sistema clientelar que sufre nuestro país, al igual que ocurre en Italia o Grecia, y es la base de la serie de asesinatos de profesores universitarios que investiga Kostas, siempre en medio de una familia con la que es muy fácil identificarse.

Título: “Universidad para asesinos”

Autor: Petros Markaris

Editorial: Tusquets

“Yeruldelgger, la muerte nómada”

“Yeruldelgger, la muerte nómada”

He vuelto a Ulán Bator para terminar una historia que le ha llevado varios años y tres libros a Ian Manook, en su visión moderna y negra de la vida en Mongolia y el final de su cultura nómada legendaria.

Título: “Yeruldelgger, la muerte nómada”

Autor: Ian Manook

Editorial: Salamandra

“Agujeros de guión”

“Agujeros de guión”

No hay demasiadas películas que resistan un análisis forense en busca de incongruencias, contradicciones y errores variados. Yo los llamo “levantadores de cejas” y el autor de este libro “agujeros”. Desde el amor “fou” de todo cinéfilo, siempre es divertido y curioso acercar la lupa a esos agujeros; sobre todo cuando se buscan en las películas que ocupan los lugares más altos de popularidad y respeto.

Título: “Agujeros de guión”

Autor: Andoni Garrido Fernández

Editorial: La esfera de los libros

“Naturaleza salvaje”

“Naturaleza salvaje”

Jane Harper convenció con su debut literario, “Años de sequía”, donde nos llevaba a esa Australia de espacios enormes, rural, presente en el cine y la literatura, pero cada vez más alejada de la inmensa mayoría de sus pobladores. Harper recogía la idealización del urbanita australiano así, el silencio de las zonas rurales. En parte, eso era lo que sorprendía a los nativos de las ciudades. La calma. Buscaban una vida idílica en el campo; mucha gente quería lo mismo. La idea tenía algo seductor y saludable si se sopesaba atrapado en un atasco de tráfico o encajonado en un piso sin jardín. Todos se veían respirando aire puro y limpio y haciéndose amigos de sus vecinos. Sus hijos comerían las hortalizas cultivadas en casa y aprenderían el valor de una verdadera jornada de trabajo…

Título: “Naturaleza salvaje”

Autor: Jane Harper

Editorial: Salamandra

“Los ecos del pantano”

“Los ecos del pantano”

La forma y situación de los tres lectus básicos del triclinio romano son una fuente de información sobre aquella gente, de la que Mary Roach podría deducir trescientas páginas sólo con sentarse un rato. Si hiciéramos un mapa de nuestra sala de estar para los arqueólogos del futuro, la manera de estar colocados nuestros sillones les diría que el objeto más importante del hogar del siglo XXI era un rectángulo grande y gris hacia el que se sitúan los muebles para sentarse: una pantalla. Dentro de nosotros hay algo que se siente atraído por lo que no podemos ver. Esa atracción es evidente en el caso de las cosas enterradas, y el arqueólogo detective se ha convertido en un personaje recurrente de la novela negra y la pantalla. Más en concreto, el arqueologo forense capaz de deducciones inteligentes.

Título: “Los ecos del pantano”

Editorial: Maeva

Autor: Elly Griffiths

“Sushi, ramen, sake”

“Sushi, ramen, sake”

“Todas las mañanas, cuando veo a Ken en acción durante el desayuno, recuerdo esa escena de la película Casino en la que Robert De Niro se reúne con un ejecutivo en el restaurante del hotel y ambos piden magdalenas de arándanos, pero la del ejecutivo está llena a rebosar de fruta, mientras que la suya sólo tiene un par de tristes arándanos. Ni corto ni perezoso, De Niro irrumpe en la cocina y ordena al anonadado cocinero que se asegure de que todas y cada una de las magdalenas tengan la misma cantidad de arándanos. «La misma cantidad de arándanos».” Ken es uno de los que acompañan al autor de un viaje apasionado por la cultura tras la comida en Japón. Para la inmensa mayoría de nosotros, la cultura japonesa llega a través del cine. La realidad alcanza a veces extremos apetitosos, sorprendentes o divertidos.

Título: “Sushi, ramen, sake”

Autor: Matt Goulding

Editorial: Salamandra

“La ciudad de las estrellas”

“La ciudad de las estrellas”

Querido Teo:

Los Ángeles no solo es una ciudad fatal para el hígado, también una destructora de ilusiones, ya que hay más posibilidades de ser el espermatozoide que alcanza el óvulo derrotando a otros 100.000, que de saltar de servir mesas a ser elegido en una audición. Y sin embargo Los Ángeles rompió el año pasado el techo de 50 millones de visitantes sumando tanto el turismo como cualquier otra causa; cantidad sólo un poco inferior a los visitantes de París. Es una ciudad desparramada, que exige automóvil y cuyos atascos están previstos que se conviertan en colapso en 2025. Aún así su atractivo como centro industrial del entretenimiento mantiene a la ciudad entre las más visitadas del mundo; protagonista con frecuencia en el cine o en la literatura, con historias tan excelentes como “Una mañana radiante”, y de multitud de guías generalistas o temáticas que abordan desde la gastronomía a la industria del sexo.

Título: “La ciudad de las estrellas”

Autor: Thor Jurodovich Kostich

Editorial: Planeta

“Reportero”

“Reportero”

“El director de cine Oliver Stone había aparecido en las noticias en aquella época explicando que quería realizar un film sobre la invasión de Panamá y yo le pasé la información de que disponía a Esther Newberg, mi irrefrenable agente, cuyos consejos siempre seguía. El siguiente paso fue una visita a Stone (yo insistí en pagarme el desplazamiento) a sus oficinas de Venice, California. Yo no lo conocía, pero era un gran admirador de Platoon, su película de 1986 que tan bien captaba la intensidad de la Guerra de Vietnam (había llevado a Daniel Ellsberg a ver la película, y Dan, que había puesto en peligro su vida reiteradamente en Vietnam, lloró durante las escenas de combates). Empecé contándole a Stone lo que sabía sobre la invasión de Panamá y sus incongruencias. Al cabo de unos momentos, Stone agitó la mano en un gesto de rechazo y dijo que desde que había hecho público su interés por realizar una película sobre Panamá se habían puesto en contacto con él muchos agentes. «No me interesa hablar con usted de eso —me dijo—. Lo que quiero que me diga es si en su opinión estoy siendo vigilado por la CIA.» Yo conocía Hollywood lo suficiente como para saber que Oliver tenía fama de raro, pero aquello ya era demencial. Así se lo dije y salí de su oficina. Me esperaba un partido de tenis con mi hermano. Cuando ya estaba junto a la puerta, Oliver dijo: «Dígale a su agente que me llame y llegaremos a un acuerdo». Y, en efecto, así fue”.

Título: “Reportero”

Autor: Seymour M. Hersh

Editorial: Península