Cannes 2026: Kôji Fukada y Charline Bourgeois-Tacquet decepcionan en el arranque de la sección oficial

Cannes 2026: Kôji Fukada y Charline Bourgeois-Tacquet decepcionan en el arranque de la sección oficial

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Querido Teo:

Con el arranque de la sección oficial le toca a Cannes el difícil reto de cumplir las expectativas que siempre se depositan sobre el festival de cine más mediático, especialmente en los últimos años cuando, desde que ganó "Parásitos" la Palma de Oro en 2019, los llamados "pundits" usamericanos (aquellos que predicen al Oscar por castigo y banalizan la temporada de premios con su frenesí y tiros al aire) pusieron el foco en Cannes como precursor más que como una cita que tiene su propia aureola. Kôji Fukada y Charline Bourgeois-Tacquet han presentado las primeras cintas a concurso y, desde luego, parece que estamos ante unas meras teloneras de lo que está por venir ya que ninguna de las dos se queda en la memoria más allá de pocas horas después de sus visionados. 

"Nagi notes" de Kôji Fukada  // Sección Oficial

Yoriko, una artista que vive en la zona rural de Nagi, está atormentada por un antiguo amor que no puede olvidar. Cuando su amiga y ex cuñada Yuri, una arquitecta recién separada, viaja desde Tokio para visitarla, ambas se encuentran en una encrucijada, buscando la manera de dejar atrás el pasado y definir su identidad. La breve escapada de Yuri de la ciudad se convierte en una silenciosa confrontación de duelo y búsqueda para ambas mujeres en la bucólica Nagi.

10 años después de ganar el premio del Jurado de la sección Una cierta mirada con "Harmonium" (2016), el director japonés se ha ganado su primera incursión en la competición de Cannes siendo una de las tres apuestas de esta nacionalidad que veremos en esta edición. En la cinta vemos el reencuentro pausado y reparador entre la escultora Yoriko (Takako Matsu) y su ex cuñada arquitecta (tentada también a ser modelo para la primera) en la reparadora Nagi, lugar en el que también se produce el surgimiento y descubrimiento de un amor puro y sentido entre dos adolescentes frente a cualquier convención social.

"Nagi notes" ofrece una contención al extremo en una película sutil, delicada y con una fina emotividad desarrollada en un entorno rural adentrándose en los pesos del pasado y en la posibilidad de construir un futuro catártico tejiendo una evidente analogía con las esculturas que crea una de las protagonistas.

El problema es que los personajes son tan etéreos que se quedan en lo más conceptual llegándose a ser una sutilidad tal que termina siendo demasiado vaporosa y poco creíble a pesar de pretender poner en la mesa temas como la diferencia de clase o de género, dejándolo tan a la interpretación introspectiva que termina sin entrar de lleno en nada.

Un elogio a la tranquilidad y a encontrar la paz en uno mismo aceptándose tal y como es frente a la opresión de un lugar tan bucólico como opresivo y cerrado de miras. El director pretende seguir la escuela de Yasujirō Ozu pero se queda en un Hirokazu Kore-eda poco trascendente. Una apuesta contemplativa, con emociones más sugeridas que expresadas, a la que le cuesta calar y concretar.

"La vie d'une femme" (Charline Bourgeois-Tacquet) // Sección Oficial

Gabrielle, de 55 años, se entrega a su trabajo en cuerpo y alma. Como cirujana y jefa de departamento del hospital, está constantemente de un lado para otro, abrumada por el peso de la responsabilidad. Le queda poco tiempo para su vida privada: un marido cariñoso y una madre que depende de sus cuidados. Sin embargo, esta es la vida que deseaba, la vida que eligió. Cuando una novelista la visita para observarla mientras trabaja para un libro que está escribiendo, su equilibrio comienza a tambalearse.

"La vie d'une femme" es una historia capitular dividida en 11 segmentos sobre una cirujana de 55 años que echa la vista atrás y se plantea si las decisiones tomadas han sido las correctas ante nuevos estímulos, deseos y prioridades. Un ejercicio algo intrascendente de no ser por una estupenda Léa Drucker que, al igual que el año pasado con "Caso 137" que sí que le valió el César, vuelve a estar en la conversación para el premio a mejor actriz aunque, en este caso, no le vaya a beneficiar una cinta con más problemas y taras de los que pareciera.

Un film que da vueltas sobre sí mismo a la hora de adentrarse en los "first world problems" de una mujer en plena crisis de la mediana edad que no se entiende ni a ella misma y que se sentirá atraída por joven escritora que realiza una estancia durante su servicio (una Mélanie Thierry que revoluciona en todos los sentidos el medido control de la protagonista) sirviéndole de acicate para que salte por los aires su anodina relación matrimonial, la situación cada vez más dependiente de una madre aquejada de Alzheimer, la intermitente relación con su hermana y su sobrino y un trabajo marcado por los recortes sanitarios, el estrés y la poca implicación de las nuevas generaciones.

Charline Bourgeois-Tacquet se ha ganado la plaza para competir por primera vez en Cannes tras la revelación que supuso su ópera prima "Los amores de Anaïs" (2021), la cual participó en la Semana de la Crítica, pero con ésta se pasa de ambiciosa a la hora de pretender mostrar un estado vital tan complejo que en la cinta queda como un deslavazado conjunto de situaciones, unas más relevantes que otras, que se sostienen por el magnetismo de una actriz que, si no fuera por ella, hubiera provocado que la cinta hubiera naufragado definitivamente.

Es verdad que hay que destacar el hecho de que pretenda hablar de esas mujeres de una generación criadas para hacer malabares con su vida sin que nada se caiga, y a las que parece se les ha privado de sentir y tener sus propios deseos tomando conciencia de sus propias vulnerabilidades tras dar por hecho muchas cosas sin planteárselas en ningún momento, pero el conjunto es tan ambicioso y desquiciado como desconcertante y fallido que, sin Léa Drucker, se desvanecería en la nada.

"Butterfly jam" (Kantemir Balagov) // Quincena de Cineastas

Un adolescente circasiano-estadounidense de Nueva Jersey compagina su trabajo en el restaurante de su familia, que atraviesa dificultades, con sus aspiraciones en la lucha libre, hasta que la arriesgada decisión de su padre le obliga a enfrentarse a duras realidades y a madurar rápidamente.

La inauguración de Quincena de Cineastas llegaba con el plato fuerte de la sección. Un Kantemir Balagov al que se le esperaba en la sección oficial pero que, visto lo visto, evidencia el porqué de la decisión. Un paso en falso para un realizador que, tras ser una de las grandes promesas del cine festivalero con sus tres anteriores trabajos, ahora ha tardado siete años para presentar una apuesta fallida en la que encajar el cine de autor en un título pretendidamente más accesible, apostando por el drama familiar con tintes de marginalidad, violencia y trauma, ha terminado culminando en un resultado desconcertante y vulgar.

Un proyecto personal, coproducido entre Francia y Estados Unidos, en el que hay mucho de la propia identidad del director como circasiano, ejemplo de tantas comunidades de inmigrantes que tienen que establecerse con sus familias en otros territorios asumiendo dificultades y un futuro siempre incierto. Una historia de masculinidades tóxicas y que adopta una estética setentera con cámara rápida y nerviosa, fotografía granulada y un montaje desaforado.

Barry Keoghan, Harry Melling y Riley Keough encabezan el reparto de una cinta en la que contribuyen al naufragio estando los dos primeros desatadísimos y fuera de frenada en una película que pretende captar la atmósfera de las calles de Newark en la relación cómplice entre un padre as de los fogones y un hijo adolescente que da sus primeros pasos en el mundo de la lucha libre. El film no encuentra el tono y pasa de la dureza más extrema a un surrealismo impostado representado en un pelicano, el sonido al unísono de los cláxones de los coches y las referencias a la actriz Monica Bellucci como ideal de mujer.

Otras películas

* Jane Schoenbrun ha inaugurado la sección Una cierta mirada con "Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma", cinta en la que vuelve a erigirse como una de las voces más refrescantes del "indie" USA menos convencional tras revelarse con la inclasificable "El brillo de la televisión" (2024). Ahora se adentra en terrenos que beben mucho del cine de David Lynch (pero también de Wes Anderson o David Cronenberg) opositando para título de culto de este Cannes con una comedia de terror salpicado de drama lésbico, "slasher" y muchas referencias meta a la cultura popular a través de las pantallas y que fue inspiración y refugio para una generación que se sentía diferente.

Hannah Einbinder es una cineasta que ha recibido el encargo de reflotar una saga de terror y para ello contará con una estrella venida a menos interpretada por Gillian Anderson que vive recluida en un campamento de verano durante todo el año, sola y obsesionada con un monstruo que vive en el lago.

Una película llena de excesos que entre luces de neón, una atmósfera malsana y surrealista y una gozosa mezcla de sangre, comedia y nostalgia se adentra en los miedos profundos, tanto los adquiridos como los perpetuados generación tras generación, en un elogio y una reivindicación del sexo y el deseo femenino sin complejos ni remordimientos abordándolo de manera libre y radical.

* Por su parte la Semana de la Crítica se ha abierto con "In waves" de Phuong Mai Nguyen, directora vietnamita que adapta una novela gráfica del ilustrador AJ Dung en un largometraje de animación que supone su debut y en el que se adentra en un amor adolescente marcado por la enfermedad, la resiliencia y la pasión por el surf. Inspiradora oleada de emoción bajo el sol californiano entre el amor incondicional fruto del impulso de la juventud y la sombra de la muerte.

Exquisita, emocional y envolvente más de uno se ha desatado en lágrimas en un acto final conmovedor perteneciente a una historia sobre el encontrar y el perder un amor con el consuelo espiritual del mundo del surf en Los Ángeles. Lyna Khoudri y Paul Kircher ponen las voces en la versión gala y Will Sharpe y Stephanie Hsu en la de Estados Unidos.

* En Proyecciones especiales se ha podido ver "Ceniza en la boca" de Diego Luna. Lucila (Anna Díaz) es una joven de 21 años que intenta encontrar su lugar en el mundo frente a la presión familiar, la misoginia y el racismo. Junto a su hermano menor, Diego, viaja a España para reunirse con su madre, Isabel (Adriana Paz), quien emigró ocho años atrás en busca de un futuro mejor.

Una historia entre dos mundos, a pesar de compartir idioma, que abordada con sutileza y profundidad habla de identidad y desarraigo en un tono de fatalidad que peca de una estructura fragmentada que le resta contundencia y fluidez siendo sustituida por forzar el melodrama. Un trabajo audaz de Diego Luna detrás de las cámaras que, a pesar de su verismo y pertinencia, se diluye por sus subrayados en un desarrollo esquemático. 

El "flash" de Cannes 2026

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Nacho Gonzalo

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