Recordando clásicos: “El Judas” (1952), redención en una apuesta española para la Semana Santa

Recordando clásicos: “El Judas” (1952), redención en una apuesta española para la Semana Santa

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Querido Teo:

La Semana Santa es sinónimo de muchas cosas, vacaciones, empacho de torrijas y si como yo eres de Valladolid también de lluvia y procesiones. Pero, aparte de todo esto, pocas cosas hay tan típicas de estas fechas como las películas religiosas, las televisiones aprovechan los días de ocio para programar un sin fin de cintas bíblicas preferiblemente americanas y protagonizadas por Charlon Heston, en las que nos muestras las bondades de nuestro señor.

Buscando información para este artículo (porque aunque no lo parezca una se documenta) en las listas de películas de Semana Santa siempre aparecen las mismas cintas y lo que más me sorprendió es que generalmente solo ponen una española (“Marcelino, pan y vino” (1954)) y eso si tenemos suerte.

Teniendo en cuenta la gran importancia que tiene la Semana Santa en nuestro país me parece cuanto menos extraño la falta de películas sobre ella y que la única recomendada poco tenga que ver con el tema. Pero no sufráis, queridos lectores, que un mes más vamos a descubrir una pequeña gran joya del cine patrio, una película que fue un rotundo éxito en su estreno pero que el tiempo ha hecho caer en el abismo del olvido, pero que encaja mejor que ninguna otra con estos días, esa película es “El Judas” (1952).

Antes de comenzar a hablar de la película me vais a permitir que os presente a Ignacio Iquino, director de la misma y un personaje por el que siento una gran debilidad. Iquino nació en 1910 en Tarragona, hijo de compositor y actriz comenzó trabajando como fotógrafo, dibujante y decorador teatral hasta que a finales de los años 30 se inició en el mundo audiovisual con documentales y de ahí dio el salto natural al cine. Todos esos trabajos que había realizado en su juventud le dieron un gran conocimiento de los aspectos más técnicos de la producción cinematográfica lo que facilitó que durante toda su carrera controlara hasta el más mínimo detalle de sus películas con el afán de ahorrar costes, de ahí surgió su fama de tacaño. A Iquino le gustaba hacer películas, pero también le gustaba ganar dinero con ellas.

Esta vena empresarial se muestra en la versatilidad de su filmografía ya que iba adaptándose a los gustos del gran público, que España reclamaba westerns Iquino le daba “Oeste Nevada Joe” (1965), que las salas se llenaban con el cine de destape pues el catalán crea “Los violadores del amanecer” (1978) o “La caliente niña Julietta” (1980). Esto dio lugar a una de las filmografías más prolíficas de la historia de nuestro país aunque lamentablemente la mayoría de sus películas son de una calidad cuanto menos dudosa. La crítica nunca le concedió su favor y, a día de hoy, es un director muy desconocido pero Iquino dedicó todas su vida a hacer películas,  gracias a él se constituyó una pequeña industria cinematográfica en Cataluña y puede que durante la mayor parte de su carrera su talento como director perdiera la batalla frente a su vena empresarial dando lugar a películas infames, pero para mí su calidad como cineasta es indudable y se muestra en todo su esplendor en algunas grandes obras como “Brigada criminal” (1950) o la que hoy nos ocupa.

Conocer un poco la personalidad de su director me parece necesario para comprender “El Judas” ya que la película es producto de su forma de ser. Iquino venía de una serie de fracasos comerciales y necesitaba dinero, así que buscó hacer una película que obtuviera la máxima calificación y por lo tanto la máxima subvención (durante el franquismo se daba a las películas una calificación de 1 a 4 dependiendo de lo “adecuada” que fuera para el público), así que qué mejor durante una dictadura conservadora que hacer una película religiosa, temática que además estaba muy de moda entre el público. Cuenta el mismo Iquino en una entrevista que volviendo a Barcelona un día se encontró con un cartel de La Pasión de Esparraguera y así surgió finalmente la trama de la película.

La película narra la historia de Mariano, un habitante de Esparraguera que, a través de la interpretación de Cristo en La Pasión de su pueblo, logrará la redención. Nos encontramos ante una cinta singular en muchos aspectos y el primero de ellos es su argumento, generalmente en las cintas religiosas asistimos a acontecimientos bíblicos o a grandes hazañas logradas por los protagonistas gracias a su contacto con la fe y, si bien es cierto que el núcleo de la trama es la redención, en “El Judas” alrededor de Mariano aparecen multitud de tramas de gente corriente intentando sobrevivir, cristianos o simples ciudadanos ilusionados por participar en una tradición centenaria.

Para rodar la película se utilizaron solo dos actores profesionales (Antonio Vila y Manuel Gas) de manera que todas las historias que vemos a medida que nuestro protagonista va cambiando de actitud, están interpretadas por ciudadanos del propio pueblo de Esparraguera lo que, junto con una puesta en escena increíblemente naturalista, dota a muchas de las imágenes de un aire casi neorrealista (la escena de la pelea por ejemplo). Precisamente la utilización de la cámara por parte de Iquino me parece uno de los grandes aciertos de la película, mientras que las escenas diarias las rueda de manera austera y en escenarios naturales, todas las escenas de la obra están rodadas con una teatralidad sumamente elegante, ese contraste es maravilloso y una gran muestra del talento del director.

En su época la película fue un grandísimo éxito, tal fue la recaudación que Iquino llegó a rodar una secuela espiritual llamada “La pecadora” (1956), a día de hoy quizás la evolución del personaje principal resulte algo precipitada y su maldad en algunos momentos desmedida, pero gracias al trasfondo social que introduce el director es una cinta que ha soportado muy bien el paso del tiempo y ya que vemos año tras año las mismas película… ¿por qué no darle una oportunidad a un clásico desconocido de nuestro cine? Os prometo que si decidís ver “El Judas” y viajar a Esparraguera no os vais a arrepentir.

P.D.: A modo de anécdota fue la primera película rodada íntegramente en catalán, pero antes de estrenarse tuvo problemas con la censura y finalmente la versión que se proyectó en cines estaba doblada.

Vídeo

Mrs. Nuir

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